Looking for Something?
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Por un feminismo igualitario

Por Oscar E. Gastélum:

“I never was really concerned with the idea of feminism. As a humanistic person, I’m interested in the human condition. I’m interested in men’s rights just as much as women’s rights…. I’ve never limited myself as an artist or as a human being to a genderized position.”

Patti Smith

“An enlightened feminism, animated by a courageous code of personal responsibility, can only be built upon a wary alliance of strong women and strong men.”

Camille Paglia

La semana pasada decidí utilizar este espacio para externar mi opinión sobre el famosísimo incidente que involucró a una egregia bloguera mexicana y a un pobre taxista deslenguado. Y lo hice perfectamente consciente de que, a pesar de que el texto dista mucho de ser incendiario o irrespetuoso, desataría la ira de la vociferante e intolerante secta que, a base de linchamientos virtuales y sainetes frívolos como el que nos ocupa, se ha transformado en el rostro más visible del feminismo contemporáneo. Debo confesar que antes de publicar el escrito de marras, decidí consultarlo con cuatro mujeres muy importantes para mí, todas brillantes, educadas y sofisticadas, viajadas y leídas: mi novia, mi hermana, mi madre y mi suegra (que además, aunque usted no lo crea, es una de mis mejores amigas). Las cuatro aprobaron con entusiasmo las ideas expresadas, pero mi novia me rogó que no lo publicara, pues no quería tener que soportar la ola de bilis y descalificaciones gratuitas que desataría. Y sí, a unas horas de su publicación, empezaron a llegar los vituperios, aunque no con la intensidad torrencial que esperábamos, pues el temido temporal resultó una tímida llovizna. Seguir leyendo

Grietas

Por Nerea Barón:

Sé que es una improbabilidad pero el asaltante y Matías se abrazaron aquel día del asalto. Era tarde y a Matías le conmovió mucho que el asaltante necesitara tanto el dinero. De un momento a otro pasó de ser el agredido al compañero, y el agresor, desconcertado, aflojó el cuerpo, bajó las defensas y se dejó envolver por ese gesto de humanidad.

Me gusta pensar que llegó a casa confundido. Me gusta pensar también que la confusión es una forma de esperanza. La confusión, ese punto de desanclaje en el que se interrumpe la secuencia infinita del saber y por un segundo dudas sobre lo que sigue, como el niño al que se le olvida la tabla de multiplicar y ve cómo se abre un vacío frente a él, en medio del salón, y en ese vacío –con suerte– piensa. Seguir leyendo

Adiós a la escuela

Por Alejandra Eme Vázquez:

Mars attacks

“¿Por qué no empezamos a hacer lo que queremos desde ahora?”, pregunta Mars Aguirre, una joven de 16 años que vive en Mexicali, en un video publicado el pasado 22 de marzo. La pregunta viene después de anunciar que ha abandonado la preparatoria porque no tolera el sistema educativo y que no espera que todos entiendan ni apoyen su decisión, sin imaginar que se convertiría en un fenómeno viral de esos que terminan dando mucha “fama” pero también muchas intromisiones y muchos juicios fáciles sobre la vida personal de sus protagonistas. De inmediato vinieron los censores. Se le criticó el vocabulario, la clase social, el aspecto físico, el tono de su discurso y todo eso sirvió como argumento hechizo para afirmar una y otra vez, con bastante furia, que ella no tenía derecho (¡no aún!) a tomar una decisión así, que estaba arruinando su futuro y que la educación, es decir la educación formal, es lo más importante en la vida de un ser humano. Seguir leyendo

Cuerpos encantados

Por Deniss Villalobos:

Y somos dos fantasmas que se buscan

y se encuentran lejanos.

Miguel Hernández

I

Cuando tenía siete años vi a mi vecina caminando en el pasillo que va de la sala a la cocina de mi casa. Llevaba un camisón blanco largo, el mismo con el que la había visto en su casa hacía unos días cuando fui a jugar con su hija, y parecía muy cansada, como si no hubiera dormido en años. Me pidió que le regalara una manzana. Cuando fui a buscar algo de fruta y regresé con una pera en la mano, ella ya no estaba. Le conté eso a mis padres y ellos me explicaron que no podía ser verdad porque, la noche anterior, nuestra vecina había fallecido, después de pasar meses enferma en su casa. Pensaron que quizá había visto la ambulancia esa noche y, al quedarme pensando en ella, había soñado que la veía. Puede ser, pero yo aún estoy convencida de que, antes de irse a donde sea que las almas se van al morir, la suya andaba buscando una manzana. Lamento solo haber encontrado una pera. Seguir leyendo

Guapa

Por @Bvlxp:

Por principio, gritarle cosas a la gente en la calle está mal. Habitar nuestra ciudad y nuestro país es un asunto muy sufrido porque en ellos las reglas mínimas de convivencia son atropelladas constantemente: los habitantes de departamentos minúsculos hacen fiestas con bocinas y DJ como si tuvieran una casa con jardín o vivieran en el descampado; la gente es muy perezosa para poner la basura en su lugar; los automovilistas estacionan el coche donde les conviene y no donde va; los ciclistas invaden las banquetas del peatón cobijados por su autoasumida superioridad moral. Entiendo que gritarle obscenidades a una mujer en la calle le arrebata cosas que quienes les gritan ni siquiera pueden empezar a imaginarse: la paz, la seguridad, la confianza. He sido testigo de gritos humillantes y francamente asquerosos; de miradas que le arrebatarían a cualquiera la tranquilidad.

Sin embargo, de las interacciones no pedidas, el grito es la de intensidad más baja: una expresión que normalmente se queda en eso, siendo que existen otras formas más intrusivas de las cuales las mujeres son víctimas en la calle. Hay de interacciones no pedidas a interacciones no pedidas. Aprender a modular y a ponderar es una de las herramientas fundamentales del buen vivir. No es lo mismo, por ejemplo, gritar «guapa» que «sabrosa», como tampoco es lo mismo recibir un «guapa» que alguno de los piropos de vertiente más, digamos, albañilesca. Seguir leyendo

El piropo, la bloguera y el taxista…

Por Oscar E. Gastélum:

“My libertarian position is that, in a democracy, words must not be policed. Whatever good some people feel may be gained by restrictions on speech, it is enormously outweighed by the damage done to any society where expression is restricted. History shows that all attempts to limit words end by stiffling thought.”

Camille Paglia

Hace unos días en la cosmopolita Ciudad de México, un taxista fue detenido por la policía y tuvo que pasar la noche en los separos por gritarle “guapa” (en tono libidinoso) a una conocida bloguera, a la que yo, por cierto, no conocía. La aclaración es importante porque en nuestro país, cada vez que surge una polémica de esta naturaleza, los cuates de los protagonistas suelen ponerse automática y acríticamente de su lado y los enemigos en su contra, sin dejar espacio para el debate imparcial y civilizado. Por si esto no bastara para viciar la discusión pública, desde hace aproximadamente tres décadas, el feminismo occidental (y con algunos años de retraso también su sucursal mexicana) fue parcialmente secuestrado por una secta de fanáticos intolerantes que, cuando no están perdiendo el tiempo en polémicas doctrinales bizantinas o quemando herejes en la hoguera virtual, concentran sus energías en difundir y tratar de imponerle al mundo su tóxica ortodoxia, atacando y descalificando virulentamente a cualquiera que ose cuestionar sus dogmas. Desde el punto de vista de estos celosos inquisidores, ningún hombre tendría derecho a escribir una columna como esta, pues al hacerlo incurriría automáticamente en el pecado capital conocido como “mansplaining”. Y es que para este culto ideológico, el género de quien emite un argumento es muchísimo más importante que el contenido y la solidez del mismo. Pero como afortunadamente aún no habitamos en esa distopía estalinista que esta gente sueña con imponernos, quisiera tratar de expresar mi preocupación sincera ante las predecibles consecuencias de eventos como el protagonizado por el taxista y la bloguera. Seguir leyendo

Ohana significa mafia

Por Nerea Barón:

Para Gio

Si en la adolescencia hubiera podido divorciarme de mis padres, lo habría hecho sin duda alguna. Era algo con lo que fantaseaba frecuentemente: ¿Por qué si los novios cortan, las parejas se divorcian y los amigos se dejan de ver cuando las relaciones ya no son nutritivas, yo no podía hacer lo propio con mi vínculo más tormentoso?

Sobra decir que mi fantasioso divorcio nunca tuvo lugar y con el paso del tiempo, poco a poco, volví a encontrarle la gracia a tener dos padres que me querían, por más irritantes o encimosos que pudieran ser en ocasiones. Recuerdo un día en específico en el que la estaba pasando muy bien en una comida familiar y pensé “qué bueno que no pude divorciarme”. Seguir leyendo

Días sin cohetes espaciales

Por Deniss Villalobos:

You know, Hobbes, some days even my lucky rocketship underpants don’t help.”
Bill Watterson

Imagínate un día en el que ni siquiera tus calzoncillos de cohete espacial te ayudan a sentirte mejor. O vamos, cualquier cosa que sea el equivalente de los calzoncillos de cohete espacial de Calvin en tu vida. Pues así ha sido mi última semana. Nada especialmente grave sucedió y aún así, diario, ha pasado algo que me arruina el día: un conductor con una conversación que me incomoda, un taxi que llega tarde, una clase en la que todo sale mal, un día en el que planeaba ver una película y al final no pude, ensuciar mi camiseta favorita al empezar el día, que no me dé tiempo de tomar café en la mañana…

Tonterías, desde luego (ya sé que debería estar agradecida porque mi vida es muy fácil y mis “problemas” son ridículos y tengo privilegios, etc), pero eso no quita que a veces detalles insignificantes te arruinen los días y termines recostado con los ojos cerrados deseando poder dormir por un mes. Y está bien tener malos días, los cohetes también se averían y necesitan mantenimiento o reparación, así que habrá periodos en los que llevarlos bajo la ropa no sea suficiente razón para seguir moviéndonos, aunque hay otras cosas que pueden servir de combustible. Seguir leyendo

Nuevo modelo educativo nacional: una de cal

Por Frank Lozano:

El pasado lunes trece de marzo, el gobierno federal presentó el que será el nuevo modelo educativo nacional. En el papel, se trata de una medida acertada y sobre todo necesaria, que se había tardado en llegar.  En una encuesta realizada por Parametría, un 65 por ciento de los mexicanos se manifestó a favor de un cambio del modelo educativo.

El sistema que está por jubilarse y del cual, en una u otra medida, todos somos víctimas, goza de una pésima reputación. Fue un sistema concebido para embutir información, no para desarrollar el pensamiento. Es un modelo uniforme, que niega de facto las distintas posibilidad que tiene un individuo para desarrollar conocimientos o acceder a ellos. Se trata de un modelo heterogéneo que deja muy poco o nulo margen al reconocimiento de las singularidades y particularidades culturales, de las cientos de regiones e identidades que coexisten en el país. Seguir leyendo

La mexicanización de EEUU

Por Oscar E. Gastélum:

“One thinks one’s something unique and wonderful at the center of the universe, when in fact one’s just a slight interruption in the ongoing march of entropy.”

Aldous Huxley

“Nor public flame, nor private, dares to shine;
Nor human spark is left, nor glimpse divine!
Lo! thy dread empire, Chaos! is restored;
Light dies before thy uncreating word:
Thy hand, great Anarch! lets the curtain fall;
And universal darkness buries all.”

Alexander Pope

Para nadie es un secreto que vivimos tiempos canallas. Los peores seres humanos del planeta (los más corruptos, ignorantes e inescrupulosos) están siendo elevados al rango de líderes, y no en África, Latinoamérica o Medio Oriente, sino en países democráticos y avanzados. Sí, pareciera que un nuevo obscurantismo y el resurgimiento de antivalores que creíamos desterrados del mundo civilizado, conducirán a Occidente a una nueva era de barbarie. Es como si de pronto algunas de las democracias más antiguas y entrañables del mundo hubieran decidido “mexicanizarse”, y seguir la misma ruta de corrupción, prejuicio, mentira, ignorancia jactanciosa y fealdad opresiva, que ha condenado a nuestro país al atraso y la miseria. Seguir leyendo

Efemérides

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