Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`


Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/17061-43592.cloudwaysapps.com/qxzcstqsdy/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 2056

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SELECT t.*, tt.*, tr.object_id FROM wp_terms AS t INNER JOIN wp_term_taxonomy AS tt ON t.term_id = tt.term_id INNER JOIN wp_term_relationships AS tr ON tr.term_taxonomy_id = tt.term_taxonomy_id WHERE tt.taxonomy IN ('category', 'post_tag', 'post_format') AND tr.object_id IN (26433) ORDER BY t.name ASC

El corazón de la democracia – Juristas UNAM

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

El corazón de la democracia

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

If liberty means anything at all, it means the right to tell people things they do not want to hear.

George Orwell

Por Jerónimo González

Cairncross Review

A finales de 2019, Dame Frances Cairncross, una de las periodistas y académicas más respetadas de su generación (editora en el Economist, rectora del colegio de Exeter en Oxford), publicó un reporte sobre el futuro del periodismo, particularmente de la prensa escrita local.

 
Este reporte, comisionado por el gobierno británico y ahora considerado el standard mundial, tenía como objetivo encontrar respuestas a las preguntas existenciales del periodismo local: ¿Cómo desarrollar un modelo de negocios sustentable en la era digital? ¿Qué pueden hacer frente al dominio absoluto y frecuentemente abusivo de plataformas como Facebook y Google? ¿Qué sucede si desaparece el periodismo local?

Las conclusiones a las que llega el Cairncross Review son escalofriantes. 

El reporte encuentra que la transición a consumo de información digital (un reto formidable incluso para los titanes de la industria) ha llevado a que cientos de medios locales cierren, y a la mayoría los ha dejado en el desamparo. Esto ha implicado la pérdida de empleo para miles de periodistas, especialmente aquellos que hacen investigación (una disciplina peligrosa, poco redituable y mal remunerada en el mejor de los casos).


En entrevista para este texto, la Dama Cairncross me comenta que, alrededor del mundo, hay un vínculo muy estrecho entre la desaparición de periodistas y periódicos locales, y la disminución de actividades cívicas y democráticas, como la participación en elecciones y la buena administración de las finanzas públicas, además del sentido de pertenencia comunitaria. 
Es decir, cuando una localidad deja de ser cubierta por un medio local, el porcentaje de sus ciudadanos que se presenta a las urnas cae (drásticamente en la mayoría de los casos) y se despilfarra el erario.

Otros investigadores han llegado a conclusiones similares: la presencia de periódicos locales, en su rol de watchdog, hacen que las instituciones públicas en su ciudad, estado o región, sean más eficientes y transparentes.

Las implicaciones que esto tiene para el orden democrático de las naciones no pueden ser sobreestimadas.

La crisis mexicana 

Además del reto existencial que ha presentado la revolución informática para la prensa, particularmente la local, se suma la presión inerte que ha generado la pandemia. 

En México, donde la prensa (particularmente la local) ha sido incapaz de hacer la transición digital, en muchos casos por carencias económicas, sigue habiendo una fuerte dependencia del negocio impreso: los periódicos nacionales generan el 95% de sus ingresos a través de contenido impreso, ya sea venta de periódicos o publicidad en ellos. 

Por lo tanto, la pandemia ha sido el golpe de gracia para muchos. En 2020, la circulación de periódicos de papel cayó 10%, lo que llevó a que los ingresos de los periódicos nacionales cayeran 12%. Esto ocasionó recortes salariales y despidos masivos de periodistas, la mayoría de los cuales ya de por sí trabajan en condiciones de precariedad oprobiosa (50% sin contrato formal, 40% sin seguridad social), especialmente si consideramos que son un pilar del orden democrático. 

La evidencia anecdótica confirma la estadística. 


Silber Meza, un reconocido periodista de investigación mexicano, me comenta que ha visto cómo la pandemia le ha costado el puesto a varios colegas, particularmente en Sinaloa, donde ha desempeñado la mayoría de su carrera profesional. Grandes extensiones de este estado tan mal administrado, inestable y propenso al crimen, ahora quedaron en la oscuridad informativa. 

La Dama Cairncross comenta que esto refleja un patrón común: frente a presiones financieras, los primeros en perder su trabajo son los periodistas locales de investigación, ya que es una disciplina que genera pérdidas debido al tiempo que toma (en ocaciones sin averiguar algo de valor), y a la posibilidad de tener que montar una defensa legal para proteger el contenido publicado.

¿Qué podemos hacer en México para revertir este terrible augurio?

La Dama Cairncross me comenta que, al menos en el corto plazo, los gobiernos sensatos (ciertamente el mexicano dista mucho de serlo) deben interceder para apoyar al periodismo, particularmente el local, y muy especialmente el de investigación. Los mejores mecanismos para hacerlo son la condonación de impuestos (por ejemplo, de las suscripciones) y los subsidios (por ejemplo, a las investigaciones periodísticas). Estas medidas lograrían su meta sin minar la independencia de los medios.

En el mediano a largo plazo, insiste en que se deben de establecer fondos públicos para apoyar a organizaciones noticiosas. A través de estos, periódicos que cumplan con ciertas características fácilmente medibles y que demuestren rigor periodístico, podrían acceder a fondos y herramientas que los ayuden a mejorar su presencial digital. 

No hay nada asegurado, pero sólo con este tipo de medidas podrán luchar por su supervivencia. 


Sobra decir que la actual administración, que premia la propaganda disfrazada de periodismo que producen panfletos y panfleteros como El Soberano Lord Molécula, no hará nada de lo que recomienda la Dama Cairncross. Pero el plan de acción existe y está a disposición de cualquier gobierno, inclusive estatal, que decida tomarlo. 

Hay esperanza 

Sin embargo, hay mucho por hacer desde la trinchera privada.

Un ejemplo emocionante del poder de la filantropía es el caso del Buró de Periodistas de Investigación (BIJ), una ONG financiada gracias a la caridad de David y Elaine Potter. 

La familia Potter creó esta organización específicamente con el objetivo de someter a quienes ostentan el poder al mayor escrutinio posible. Su proceso para hacerlo es sencillo pero muy efectivo: el BIJ contrata a periodistas de investigación de tiempo completo, financia sus investigaciones y posteriormente regala su trabajo para que medios locales lo publiquen y lo diseminen. 
Esta gigante labor ha expuesto casos históricos de abuso de autoridad y malversación de fondos, entre otros, que de otra manera hubieran sido invisibles. 

Quien cree y financie una organización inspirada en el BIJ le haría un servicio inconmensurable a nuestro país. En esto, los líderes de la industria mexicana y las grandes fortunas no pueden evadir su responsabilidad, pues tienen un rol crítico que jugar. 

Otro gran ejemplo del periodismo británico es The Guardian. Esta organización de primerísimo nivel periodístico ha sido financiada desde su creación por el Scott Trust, un enorme fondo fiduciario donado por el fundador del periódico, C.P. Scott, para patrocinar periodismo independiente a perpetuidad. Hoy en día, el fondo aún vale cientos de millones de libras. 

Crear un fondo de esta naturaleza con el objeto de subvencionar el periodismo local independiente en México tendría incalculables beneficios para el país. Podrá no ser una inversión redituable en el corto plazo, pero sin este tipo de apuestas no hay prosperidad futura. 

En síntesis: Si queremos prevenir otras crisis democráticas como la que padecemos hoy en día; si queremos que el electorado mexicano participe tanto en la vida pública como las ciudadanías de los países desarrollados; si queremos disminuir la corrupción, incrementar la participación cívica y reducir la polarización social; si queremos un México justo, próspero y democrático, empecemos por proteger, y apoyar, a nuestro periodismo.