Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`


Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/17061-43592.cloudwaysapps.com/qxzcstqsdy/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 2056

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SELECT t.*, tt.*, tr.object_id FROM wp_terms AS t INNER JOIN wp_term_taxonomy AS tt ON t.term_id = tt.term_id INNER JOIN wp_term_relationships AS tr ON tr.term_taxonomy_id = tt.term_taxonomy_id WHERE tt.taxonomy IN ('category', 'post_tag', 'post_format') AND tr.object_id IN (25842) ORDER BY t.name ASC

Falsos dilemas – Juristas UNAM

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Error en la base de datos de WordPress: [Got error 28 from storage engine]
SHOW FULL COLUMNS FROM `wp_options`

Por Bvlxp:

“Hoy no cargo gasolina porque estoy en contra del huachicoleo” invitó el Presidente a la gente a hacer suyo el eslogan durante una entrega más de sus sesiones matutinas de la autocomplacencia. La frase es ridícula por donde se le vea, pero también es muy reveladora. Es un resumen perfecto de la narrativa de su gobierno que se extiende desde la campaña y aun antes hasta el ejercicio formal del poder: la creación de falsos dilemas y de falacias sin cortapisas para ganar adhesión y respaldo, una estrategia peligrosa y antidemocrática.

¿Qué tiene que ver el cargar gasolina con estar en contra del huachicoleo? La respuesta obvia, en tiempos de cordura, sería nada. En tiempos de posverdad, depende de las necesidades políticas del día. El Presidente debió decir “No compro huachicol porque estoy en contra del huachicoleo”, en lugar de equiparar una actividad legal y la satisfacción de una necesidad de primer orden, a una actividad ilegal. ¿Así que si compro gasolina para mi coche en una gasolinera legal, pago con tarjeta de crédito, me dan un ticket o una factura, estoy alimentando las redes del comercio ilegal de la gasolina? Achis, achis los mariachis. Aquí la única moneda aceptable para pagar la gracia y el arrojo presidencial es la falta de cuestionamiento. Todo lo demás apunta hacia la traición o la complacencia con la corrupción. ¿El 1° de julio decidimos también perder nuestra madurez ciudadana?

Increíbles son los tiempos que vivimos en los que esta estrategia política pega. Hay gente que dura en fila para cargar gasolina dos, cuatro, ocho, diez horas, que publica fotos como pequeños trofeos en las redes sociales en las que dice estar poniendo su granito de arena contra los huachicoleros, en las que narra que su familia sacrificó el fin de semana entero para poder llenar el tanque de uno de sus automóviles, con el mismo orgullo con que nuestras bisabuelas entregaban sus joyas para pagar la expropiación petrolera. Otros sicofantes afirman: si te quejas de las filas en la gasolinera es porque no te gusta la bicicleta; o bien: es increíble que te quejes por formarte para la gasolina pero acampes para conseguir entradas para el concierto de tu artista favorito.

No cambiamos, hay un México siempre igual, siempre niño, siempre dependiente, siempre inocente. En estos días, algunos opinólogos comparten con gran orgullo y fascinación por nuestra gente el que una banda de música llegue a alivianar la espera en la gasolinería con su tambora, o que la gente organice con gran algarabía bailes y juegos mientras que le otorgan a las autoridades energéticas del país el beneficio completo de su indulgencia ante su monumental incompetencia. Las postales me llenan de vergüenza por un país de párvulos, con la mirada perenne de un niño que cree en la palabra del ogro de su padre, cuyo maltrato toma como la más generosa dádiva, que acepta bofetones con sonrisas como si Jesucristo se hubiera vuelto pueblo.

Los falsos dilemas han sido y parecen ser la estrategia fundamental de acción política del régimen. En el caso del robo del combustible, quien sea que cuestione la falta de estrategia para implementar la medida (si se quiere: el que se haya generado un problema para combatir otro problema) es que está contento con que nos sigan robando. Si otras administraciones no tomaron la decisión de cerrar los ductos es porque condonaban la corrupción, no porque habían calculado (correctamente) que de seguir la estrategia actual, al costo del robo de combustible habría que añadir las cuantiosas pérdidas económicas por su desabasto. No hay cabida para exigir combate al crimen y eficiencia, para lo único que nos alcanza es para escoger siempre entre dos males porque en México somos incapaces de implementar soluciones reales. Estamos perdidos.

La creación de falsos dilemas tiene como objeto poner al ciudadano contra la pared, hacerle ver que estamos en un mundo de malas opciones, una realidad sumamente compleja entre la que sólo hay de dos sopas: la mala y la peor, y que la virtud está del lado de la mala, la cual, sin importar qué tan mala sea, siempre es mejor que la peor. Los falsos dilemas trasladan el costo y la inexperiencia del gobierno al ciudadano, quien debe cargarlo sobre sus hombros, en vez de que sea al revés. El falso dilema, en resumen, hace virtud de la incompetencia. La creación de falsos dilemas pretende robarle al ciudadano su derecho fundamental a exigir y cuestionar, a demandar que el gobierno le facilite la vida en vez de complicársela; el falso dilema exige una fe ciega como si el Presidente fuera Dios y sus secretarios la Iglesia: las cosas son como son porque extraños son los caminos del Señor y no nos queda sino apechugar. El falso dilema es una estrategia política perversa, que toma una mentira y la blanquea como dogma. El falso dilema lo que en el fondo cuestiona es tu patriotismo. Un verdadero peligro.