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Entrevista con Antonio Attolini

A continuación nuestra charla con Anttonio Attolini, estudiante del ITAM y analista político.

1.- ¿Qué diferencias percibes entre una opinión expresada a través de redes sociales y una expuesta en la televisión?

Antonio: Pienso que la dinámica de la comunicación que se hace a través y en las redes sociales es distinta de la que se hace a través y en la televisión. Son audiencias completamente diferentes. La comunicación que se construye en internet, principalmente en redes sociales, surge a partir de una interlocución constante y directa entre el emisor y el receptor del mensaje. La aceptación o rechazo de un mensaje comunicado en internet radica en la generación de afinidades que el mismo puede provocar entre interlocutores variados. En la televisión la comunicación es distinta ya que responde a una dinámica unilateral y de consumo: el emisor envía un mensaje a una audiencia que es incapaz de interpelar en el momento al interlocutor en cuestión. Por eso el mensaje que se emite desde la televisión responde, se reconozca o no, a una lógica de mercado en donde el mensaje debe ser concreto, atractivo y digerible ya que el público (el cual es quien da los ratings que mantienen a un programa al aire o no) presta atención a otros aspectos que en el internet no son contemplados, como lo son la voz y el lenguaje corporal de quien está a cuadro. Es decir, no sólo es el mensaje sino cómo se comunica el mensaje lo que importa en la televisión.

2.- ¿Piensas que las redes sociales son un foro desde el cuál es posible ejercer un margen de crítica política?

Antonio: Eso pienso, sí, como también es posible desde cualquier plataforma de comunicación. En la columna periodística existe un margen de acción para el ejercicio crítico, como lo hay en el radio, en la prensa escrita, así como en la televisión. Ahora, las redes sociales permiten con mayor libertad el que cualquier persona pueda, por así decirlo, arrojar su opinión a una arena virtual sin que un tercero (ni los intereses económicos y políticos de éste) le indique qué decir o cómo decirlo.

Lo que debemos tener presente, independientemente de la plataforma desde la cual participemos en el debate público, es que aquello que se dice, desde dónde se dice y cómo se dice tiene consecuencias. Existe una dimensión simbólica muy importante que debe ser tomada en cuenta en el ejercicio de la comunicación, más si esta gira alrededor de temas políticos. Lo que es real en la imaginación de las personas, es real en sus consecuencias. Por eso digo que el debate y la discusión pública traen consigo una serie de responsabilidades que muchas veces no se quieren asumir.

3.- Permítenos  plantearte una pregunta de carácter personal. ¿Crees que  después de haber destacado como activista estudiantil te hiciste de enemigos políticos?

Antonio: Bueno, yo no pienso en la política como una arena dividida entre mis aliados y mis enemigos. La enemistad es propia de una lógica de guerra, en donde se entiende que al enemigo hay que destruirlo, eliminarlo, aniquilarlo. En la política hay adversarios y los adversarios tienen buenos y malos argumentos. Incluso cuando se interpela a alguien que no piensa igual que nosotros, en política lo que se descarta es el argumento, no a la persona. En ese sentido, es lógico suponer que mi actitud en la escena pública y mi desarrollo político pudieron haberme generado adversarios, cosa que celebro. Sólo en un régimen que se precie de ser democrático ofrece a las personas la posibilidad real para diferir abiertamente y hacer públicas sus objeciones sin temor a la represión.

Ahora, en ese sentido y en ese en específico, México sale debiendo. Es cierto que en nuestro país, los ciudadanos pueden tener una posición crítica y expresarla en voz alta de manera pública. Lo que sucede es que si bien existe libertad de expresión, lo que no existe de manera general es libertad después de la expresión. Un claro ejemplo de esto son los muchos pendientes casos por resolver de periodistas asesinados.

4.- ¿Qué percepción tienes de las más recientes manifestaciones de descontento social?

Antonio: Me parece que el descontento social que se vive en México no solo se remite a la presente coyuntura política por la que estamos atravesando. Las manifestaciones públicas de descontento social no solamente repudian los presuntos actos de corrupción del Presidente o de su Secretario de Hacienda al recibir un trato preferencial por parte de un proveedor contratado por el Estado de México. No solamente es la desaparición y presunto asesinato de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Detrás de esta agenda (grotesca por sus alcances y relevante por el cinismo con el que se ha tratado de dar carpetazo a ella) se encuentra también una inconformidad ciudadana con el orden estructural de las cosas. Estas manifestaciones están motivadas por un intenso cúmulo de frustraciones y expectativas no reconciliadas por un sistema divorciado de la realidad política de quienes en la letra supone representar. Sin embargo, los movimientos sociales han demostrado su eficacia a medias, señalan sus desacuerdos con la gente en el poder pero su dispersión les impide marcar una agenda puntual de los problemas a resolver. A ello debemos añadir la exigencia de resultados inmediatos, que hace aún más difícil la tarea de organizarnos.

5.- ¿Consideras que hay una ambición genuina entre la población por hacer valer una voz alternativa en la plaza pública?

Antonio: Yo no estoy en posición (como no creo que pueda estarlo nadie) para determinar si las motivaciones de las personas que ya están efectivamente haciendo valer su voz en la plaza pública son genuinas o no. La ética no se impone, se asume. En tanto que los argumentos y las expresiones públicas de descontento estén no sólo motivadas, sino justificadas y sustentadas en evidencia podremos tener un debate público de calidad. Ahora bien, aún si no estuvieran las opiniones sustentadas en evidencia o lógicamente razonadas, las personas tienen el derecho inalienable de decir lo que quieran. Sin embargo, el ejercicio acrítico e irreflexivo de una opinión que toma como referente los abusos de poder de autoridades no llevará a nada. Compartir soledades en la plaza pública, a lo mucho.

6.- ¿Piensas postularte a corto o mediano plazo para otro puesto público?

Antonio: Sí. Cuando termine de estudiar las dos licenciaturas en las que estoy actualmente inscrito y haya terminado un posgrado en el extranjero. Tengo que seguir  aprendiendo más y construyéndome mejor para poder aportarle al país mi mejor versión posible. Nuestra situación no es sencilla, como tampoco dividida en claros blancos y negros. La política sigue siendo el espacio privilegiado para dirimir nuestros problemas públicos. Creo, como lo hacía también Alonso Lujambio, que la política es todavía una cosa digna.

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