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¿Y vivieron felices para siempre?

Por Deniss Villalobos:

Incluso en el futuro la historia comienza con Érase una vez…

Marissa Meyer, Cinder

Hace unos meses mi prima de doce años estuvo de visita en mi casa. Nos quedamos platicando hasta muy tarde y dedicamos la mayor parte del tiempo a uno de nuestros temas favoritos: libros. Le conté de los últimos que leí y ella me habló, muy emocionada, de una saga que le gusta mucho: Las crónicas lunares.

Y no tengo nada en contra de las sagas juveniles, algunos de mis mejores amigos son personajes de Harry Potter y leo libros para niños todo el tiempo, pero después de algunas horribles experiencias (cof, After, cof, Hush hush, cof, La selección, cof) sí veo con recelo varios de esos libros coloridos de setenta tomos que llenan los libreros de mucha gente (jóvenes y adultos) en estos días. Luego de pensar en eso, recordé que mi prima tiene buen gusto y que además siempre ha leído todo lo que yo le he recomendado, así que, confiando en su criterio, le prometí que leería el primero de la saga; Cinder, un retelling de Cenicienta.

Y, después de terminarlo, puedo decir que ¡ME GUSTÓ MUCHO! Bueno, tal vez necesito un tipo de letra que no sea minúscula ni mayúscula porque no me gustó taaaanto, pero sí mucho más de lo que esperaba (un saludo a los prejuicios que tanto me molestan y que, oh sorpresa, yo también tengo) y creo que me reconcilió con el rincón de las sagas juveniles contemporáneas al que ya no quería asomarme cuando visitaba una librería.

Cinder tiene varios fallos, como ser muuuuy lento, por lo menos hasta la mitad cuando al fin hay algo de acción y esa lentitud se convierte en un final apresurado que me dejó pensando que al libro le faltaban páginas y, por otro lado, es muy predecible, en especial porque se nota mucho la influencia de Sailor Moon y quienes ya conocemos esa historia podemos adivinar mucho de lo que pasará. Lo que, por otro lado, no creo que sea una gran problema para el público al que va idealmente dirigido.

Y a pesar de esos fallos, creo que los aciertos de la historia pesan bastante más. Esta Cenicienta moderna vive en la Comunidad Oriental (China del futuro), después de la cuarta guerra mundial, en donde es normal que un androide te haga los mandados, ciborgs y humanos conviven a diario (los segundos discriminando a los primeros) y hay relaciones políticas con la Luna y sus malvados habitantes.

El universo de Marissa Meyer es atractivo, o lo fue para mí que no suelo leer cosas ambientadas en el futuro y que nunca imaginé que me emocionaría con una historia tipo “si las princesas de Disney fueran mitad robots…”. Me gustaron las descripciones de la ciudad, de los espacios que en ese futuro habitan los humanos, la tecnología con sus formas de comunicación, transporte; etc. Y quizá faltó que se hablara un poco más sobre la cultura e historia de esa nueva comunidad, y de la historia de los lunares, pero creo que se puede perdonar eso gracias a los personajes.

Lo que más me gustó de todo el libro fue que Cinder, la protagonista, no es para nada como la Cenicienta que conocemos (y amo las películas de Disney, pero c’mon, ¿cuántas personas nos podemos identificar con esa Cenicienta siempre buena y siempre siendo rescatada por un príncipe?). Me encantó que Cinder no acepta ser tratada como sirvienta bajando la cabeza y obedeciendo a todo, no es dulce, humilde y desinteresada todo el tiempo; siente envidia de sus hermanastras, llega a odiar a las personas que la maltratan y sabe que para huir de esa situación tendrá que trabajar mucho, esforzarse y hacer cosas que no son siempre agradables hasta conseguir el dinero o los medios para salir de ahí. O sea que, en resumen, me gusta que esta versión de Cenicienta sea mucho más realista y humana que el cuento y películas que conocemos, aunque irónicamente todo suceda en un espacio y tiempo que no existen y le pase a una chica que solo es 64% humana.

cinder

Otra cosa que disfruté es que, aunque hay un príncipe guapo y encantador, él y Cinder no se enamoran perdidamente de inmediato y la historia no gira en torno a ellos como pareja. Hay cosas más importantes, como una enfermedad que mata a miles de personas y la amenaza de una guerra. Y me gusta imaginar a mi prima leyendo eso, un libro en el que hay aventuras, príncipes, princesas y villanas hermosas, pero no de esa forma que detesto en la que te enseñan que las chicas siempre deben ser salvadas y que todo se trata de encontrar al “amor de tu vida” a los 16 años, sino que el mundo es muchas veces injusto, que tendrás casi siempre que salvarte sola, y que a esa edad se vale sentir mariposas en la panza por alguien, pero no pensar que es normal o necesario que tu vida se trate solo de eso, porque tienes familia, amigos y otros sueños y responsabilidades.

Así que, aunque no es un libro maravilloso y no creo que todos deban correr a leerlo de inmediato, sí me parece una historia interesante y entretenida dentro del género al que pertenece, con una protagonista que no está nada mal entre tantos personajes planos que solo sirven para adornar a un personaje masculino, incluso cuando, se supone, ellas son las protagonistas. Cinder es, pues, una excelente opción para princesas que no tienen problema con mancharse de grasa el vestido que llevarán puesto para salvar a su príncipe.

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