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Un frente contra el Frente

Por: Frank Lozano

No va a resultar sencillo para los promotores del Frente Amplio Democrático consolidar una coalición para el 2018. Si algo saben perfectamente el PRI y López Obrador, es que en política una cosa es lo que se dice y otra lo que se piensa.

Los impulsores del Frente Amplio dicen que aceptarán a quien resulte designado para encabezar la lucha electoral del 2018, no obstante, piensan otra cosa. De igual forma, los promotores dicen que la coalición o el Frente Amplio debe ser un instrumento social, sin embargo, ninguna figura de la sociedad civil se ha sumado públicamente a su plataforma. Los promotores dicen que lo importante es tener una agenda política, pero nadie ha comenzado a trabajar en un documento que comience a dar luz sobre la visión del frente, ni de sus respuestas a los problemas.

Margarita Zavala es uno de los grandes aliados que tienen el PRI y López Obrador. Ella cree que sola puede ganarles al candidato del PRI y al de Morena. Sin embargo, tras cada aparición pública se desdibuja. No inspira, no comunica. El tiempo y la sobreexposición, lejos de fortalecerla, la van debilitando. Su nivel de posicionamiento se consolida, pero se trata de un posicionamiento negativo que la relaciona más con incapacidad que con un perfil de liderazgo.

Por su parte, Moreno Valle, más colmilludo y más grillo, trabaja para sí. Romero Valle sí aceptaría bajarse de sus aspiraciones, pero lo haría como sólo un expriísta sabe hacer las cosas: negociando cartera. Ricardo Anaya se perfilaría como la mejor opción partidista, pero cabe preguntar: ¿Es lo que la gente quiere? ¿Es lo que el frente espera ofertar como solución?

Entretanto, el PRD alberga en lo interno un frente contra el Frente. Al PRD lo va a aniquilar la deslealtad de muchos de sus liderazgos. Da la impresión de que, llegado el momento y conforme avancen las negociaciones para establecer la coalición, muchos cuadros cruzarán para irse con el de enfrente.

Ahora mismo hay de parte de muchos miembros del PRD una estrategia de silencio, de aguante. Están esperando que la liga se estire lo suficiente para poder dar el siguiente paso. Por otra parte, el partido carece de perfiles competitivos. Mancera, su carta mejor posicionada, es garantía de derrota. Rodeado de escándalos, exhibido en materia de seguridad, distanciado del electorado más crítico, el gobernante de la Ciudad de México no aporta frescura ni confianza.

Cada día que pasa nos acerca más al inicio del calendario electoral. El PRI, vía Peña Nieto, sigue cavando su tumba. Morena se mantiene al frente de las preferencias por un margen estrecho, pero también se le van abriendo boquetes a su credibilidad.

Es de esperarse que en torno a este partido sigan detonando escándalos, como el reciente de la Delegación Tláhuac en el que un grupo del crimen organizado, que controla la distribución del drogas en seis delegaciones de la Ciudad de México, operaba sin ser molestado por el gobierno delegacional encabezado por un miembro de Morena.

Para que el frente evite sus frentes internos, más que habilidad política y capacidad negociadora, los promotores necesitan una alta dosis de humildad y responsabilidad. Si los egos conducen el proceso, condenarán la apuesta al fracaso.

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