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U2: el regreso a la inocencia

Por @Bvlxp:

The Joshua Tree apareció hace treinta años y está de cumpleaños. U2 ha emprendido una gira mundial para festejar la aparición de uno de los documentos más importantes de la historia del rock. The Joshua Tree es una carta de amor para “América”, la tierra prometida, la orilla al otro lado del mundo con la que soñaron y a la que llegaron tantos irlandeses expatriados antes de que Bono, The Edge, Larry y Adam se lanzaran a conquistarla. The Joshua Tree es la forma en la que U2 puso pie en las aguas de ese mítico paisaje, de esa idea, de ese estado mental que es Estados Unidos de América. El álbum canta al romanticismo de una entelequia y a la concreción de su paisaje amplio, de sus carreteras anchas, su desierto y sus ríos cargados de historia, de su música y de su iconografía: en The Joshua Tree, U2 homenajea a la tierra prometida que luego documentó ampliamente en Rattle and Hum, disco y película.

Cuando U2 compuso The Joshua Tree, Estados Unidos de América vivía los últimos años no sólo del reaganismo sino también de la Guerra Fría y se encontraba en los albores del reaganismo por otros medios que fue la administración de George H. W. Bush. Eran épocas en que, por un lado, la tensión y la ansiedad que producían el saberse constantemente amenazado por la aniquilación nuclear comenzaban a disminuir y era propicio hablar de un renacimiento de todo lo que no fue borrado de la faz de la Tierra; por otro lado, era la época en que se implantó un férreo conservadurismo social y político cuyos coletazos han tomado nuevos bríos transformándose en el monstruo del trumpismo. Por entonces, U2 dio el paso definitivo que los sacó de su provincialismo irlandés y los lanzó al mundo acunados en los brazos de América. Con los ojos nuevos, esos ojos con los que vemos las cosas por primera vez, U2 decidió cantarle a la promesa de América, a su mejor cara. En esta época en que el mundo se encontraba al borde de un cambio profundo, U2 se encontró por primera vez con ritmos, paisajes y con la prédica de ideas de las que se enamoró para siempre y quedaron plasmadas en The Joshua Tree, un álbum que canta a la esperanza y hace denuncia social desde una fuerte iconografía y lenguajes religiosos.

Con la caída del Muro de Berlín, el mundo como lo conocíamos cambió para siempre y con él U2 y su música. El Achtung Baby es una obra maestra incomparable con cualquier otra en el catálogo de la banda. U2 asumió que su música y su actitud ante el mundo no podían seguir siendo la inocencia y el romanticismo que dieron a luz a The Joshua Tree e inauguraron la época del cinismo. Con el Achtung Baby y el nuevo orden mundial perdimos un poco la frescura; el mundo se complejizó una vez desaparecida la lógica binaria de la Guerra Fría: había que lidiar con todas las contradicciones de la libertad y el capitalismo. Bono adoptó un nuevo personaje que se dejó de referencias bíblicas y abrazó el humor cáustico, el sexo, la ironía y el desenfado como formas de afrontar la complejidad del mundo. Treinta años después, el mundo ha cambiado tanto que parece haber dado una vuelta entera y nos encontramos enfrentando de nuevo el surgimiento de un conservadurismo, más que poco compasivo, abiertamente racista y xenófobo, y escuchando de nuevo como retumban los tambores de la guerra nuclear.

Por eso resulta pertinente recordar a The Joshua Tree en estos tiempos y reencontrarnos con los que fuimos entonces. El cinismo y el sarcasmo que tan bien servían contra George Herbert Walker Bush, dejaron de ser armas relevantes contra Donald John Trump. Hay que inventarse algo nuevo, una nueva forma de denuncia, ponernos en contacto con lo que en el corazón nos late, con quienes somos en realidad, volvernos a transformar en nosotros mismos, hablar desde lo profundo de nuestro corazón, ser cursis, creer en imposibles, rescatar lo perdido, amar sin permiso, cantarle a lo mejor que llevamos dentro. Existe una tierra prometida que es preciso encontrar, cuya promesa sigue latiendo desde el fondo de la historia; no debemos olvidar que las ideas que formaron la nación que es América, una de las ideas más perfectas de la historia de la democracia, ahí están esperando por nosotros; que existen amplios horizontes esperando a llenarse con los poemas de Langston Hughes y de Walt Whitman y de Robert Frost y de Alberto Ríos que podemos leer antes de que suenen los primeros acordes en cada entrega del Joshua Tree Tour para cargarnos de paisajes, cantos y enamoramientos. Hace falta recordarnos a nosotros mismos que entre todo lo malo que existe a simple vista, en el fondo de Estados Unidos y de cada uno late una vena generosa que hay que rescatar, que es preciso rescatarnos y volver a latir y darle la vuelta al cinismo. Correr sin cesar, como canta Bono en Bullet the Blue Sky, hacia los brazos de América.

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