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Tu monstruo interior

Por Deniss Villalobos:

“She was a monster, but she was my monster.”
Jeanette Winterson, Why Be Happy When You Could Be Normal?

Creo que la primera película que vi sobre un monstruo destruyendo una ciudad fue King Kong. Digo monstruo porque así era como se veía en pantalla cuando era una niña, un gorila enorme en la punta de un edificio que lleva en la mano a una muchacha de vestido blanco que luce aterrorizada. Por semanas, luego de ver esa película, estuve convencida de que lo mismo pasaría en la Torre Latinoamericana de la Ciudad de México.

No recuerdo exactamente en qué momento esos monstruos aplastando edificios, coches y personas que corrían en busca de refugio se volvieron más cool que terroríficos, pero durante la adolescencia vi un montón de esas películas sin buscarles mucho significado, solo quería ver historias a las que pudiera perdonarles un mal plot si había suficientes escenas de destrucción que me hicieran taparme un ojo y observar divertida con el otro. Otras versiones de King Kong y un tanto más de Godzilla (gracias, Ishirô Honda); animales gigantes que perseguían a humanos: cangrejos, serpientes, tarántulas y conejos mutantes incluidos; criaturas de otros planetas (Kronos era mi favorita) y cualquier cosa que incluyera a humanos corriendo y criaturas monstruosas atacando.

O sea que crecí disfrutando esas películas pero nunca esperé nada demasiado especial de ellas, si acaso soltaba alguna lagrimilla en aquellas que incluían a gorilas porque qué malos los humanos y pobrecitos ellos que no querían realmente hacer daño (recuerdo más bien sollozar viendo a Joe y a Charlize Theron juntos). La historia del monstruo bueno y el sentirme mal por él nunca me llegó demasiado, tal vez porque a esa edad yo también quería aplastar ciudades, así que verlo en pantalla era gratificante.

Pero este año se estrenaron en México dos películas sobre monstruos que esperaba ver porque parecían diferentes; Un monstruo viene a verme, de la que ya escribí algo aquí, en la que el monstruo destruye, aplasta y hace correr gente, pero también ayuda y te enfrenta a miedos más temibles que árboles gigantes de ojos rojos; y Ella es un monstruo (Colossal, 2016) dirigida por el español Nacho Vigalondo. En Ella es un monstruo Anne Hathaway interpreta a Gloria, una escritora desempleada que se la pasa de fiesta todos los días y vive con su novio en Nueva York, hasta que él se harta y la echa de casa, viéndose obligada a volver al pequeño poblado en el que creció a ocupar la casa vacía de sus padres.

La película empieza con una parodia-homenaje a Godzilla en la que un monstruo más chistoso que aterrador aparece en alguna parte de Seúl. Veinticinco años después, la Gloria del presente, sin trabajo y un problema de alcoholismo que durante la primera aparición del monstruo de Seúl era solo una niña, se da cuenta de que ella y esa criatura gigante que ha vuelto a aparecer en Corea están conectadas. Todo eso podemos verlo en el tráiler de la película, así que yo solo esperaba una comedia con un monstruo destruyendo Seúl y una Anne Hathaway haciendo cosas chistosas, pero lo que me encontré en la sala de cine fue mucho mejor que eso.

Ella es un monstruo sí es una película mensa y divertida sobre un monstruo destruyendo una ciudad, también es Anne siendo un caos y muy graciosa (y Jason Sudeikis siendo el mejor peor macho que he visto en una película), pero logra algo que en otras películas de monstruos que aplastan edificios no había visto: trata un tema importante y delicado, uno que afecta a muchísimas mujeres, y me emociona pensar que esta película podría ayudar a despertar al monstruo que muchas de ellas llevan dentro para aplastar lo que sea que haga falta. Esta es una película que, de alguna manera, pertenece a un género al que muchos le perdonamos casi todo porque ver monstruos en pantalla es siempre un 10/10, pero a pesar de sus errores (como la muy chafa explicación que casi al final nos muestra cómo es que la conexión entre Gloria y el monstruo de Seúl es posible), también me parece necesaria en estos tiempos y si no es la película más feminista del mundo (tampoco es que tenga que serlo para que sea buena) sí creo que el resultado final está bastante bien.

Como leí en una reseña de David Edelstein: A woman finding her inner strength is inspiring. But a woman finding her inner giant monster who kicks butt — that’s just so cool.

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