The Thing About Children’s Books

Por Deniss Villalobos:

There are so many things to be scared of in this world: blooms of jellies. A sixth extinction. A middle school dance. But maybe we can stop feeling so afraid. Maybe instead of feeling like a mote of dust, we can remember that all the creatures on this Earth are made from stardust. And we are the only ones who get to know it.

Ali Benjamin, The Thing About Jellyfish

Me gustan mucho los libros que me hacen pensar “ojalá hubiera leído esto cuando era niña”. Y, siendo honesta, también me ponen un poco triste, porque en serio me hubiera gustado tener esas historias cuando crecía. Claro que tuve la mejor saga que un niño puede encontrarse, pero no recuerdo ningún libro que hablara de los problemas que yo tenía en la vida real. Los libros eran un escape, con magia, elfos, villanos y héroes, que me ayudaban a lidiar con mi vida, pero fue hasta que crecí que empecé a encontrarme con historias que, además de entretenerme, hablaban de cosas que reconocía: depresión, ansiedad, aislamiento, acoso, introversión, no tener amigos o, en algunos casos, perderlos.

Y ahora esos libros están por todas partes, lo cual es grandioso porque tenemos que hablar de esos temas, no solo en la escuela con campañas anti-bullying u ofreciendo apoyo y oídos en casa, sino también en todo lo que los niños y adolescentes consumen: películas, series, libros, cómics y demás productos culturales que si no son por sí solos una solución, sirven como espejo para reconocer problemas, para saber que no eres el único que pasa por algo, para sentirte menos solo y, en el mejor de los casos, presentar opciones que, sin ser una guía de lo que debes hacer para arreglar un problema o sentirte mejor (porque no hay instrucciones ni fórmula mágica), podría dar a alguien el valor y confianza para buscar ayuda, ya sea en familiares, amigos, profesionales o una mezcla de todo.

La cosa es que muchos de esos libros y series, aunque tengan las mejores intenciones, a veces terminan lanzando ideas que cuando se reproducen una y otra vez podrían ser nocivas. Uno de los errores que me ha tocado leer en muchas novelas juveniles es que, en su afán por hablar de enfermedades mentales, los autores terminan romantizándolas; sugiriendo que tener algún trastorno de ese tipo te vuelve especial, más interesante que las personas “normales” y que por lo tanto es cool sufrir de ansiedad o depresión. Y no es así. Por eso, cuando encuentro novelas juveniles que tratan esos temas sin caer en el cliché del adolescente apático e incomprendido que gracias a un trastorno mental conseguirá novia, siento que encontré un tesoro pequeño pero valioso que todos deberían conocer.

Ese es el caso con The Thing About Jellyfish (traducido al español como Lo que sucedió con la medusa), de Ali Benjamin. Para empezar, no está dirigido a jóvenes sino a niños que están a punto de entrar a la adolescencia, algo que en inglés es llamado “middle grade” y tiene a niños de once a trece años como público ideal, aunque, desde luego, puede e idealmente debe ser leído por gente de cualquier edad. En esta novela conocemos a Suzanne, una niña de doce años que nos cuenta la historia de su amistad con Franny, la única niña con la que pasó tiempo desde que eran pequeñas y que el verano pasado, antes de iniciar el nuevo año escolar, murió durante las vacaciones con su familia en la playa.

Perder a alguien que amas, en cualquier momento de la vida, es tristísimo y te rompe el corazón, pero cuando eres un niño, y cuando esa persona era tu único y mejor amigo, todo se vuelve más complicado y desgarrador. Suzanne no está lista para aceptar que Franny ha muerto; primero, porque su amiga era una excelente nadadora, así que “Franny se ahogó en el mar” no es una frase que tenga sentido, y segundo, porque la última vez que se vieron todo acabó muy, muy mal, y Suzanne se siente muy culpable, pues no hay nada peor que perder a alguien cuando lo último que le dijiste o hiciste es algo de lo que jamás podrás disculparte. Es en una visita al acuario, al principio del libro, y después de haber decidido dejar de hablar para dedicarse a observar, cuando Suzy se encuentra con una exhibición de medusas y una especie en particular llama su atención: la medusa irukandji, pequeñísima pero letal. Convencida de que fue el piquete de una de esas medusas lo que causó la muerte de Franny, y segura de que ella es la única que puso suficiente atención para descubrirlo, Suzy decide que tiene que ser ella quien lo compruebe porque las cosas no pasan sin razón alguna.

The Thing About Jellyfish es una historia sobre duelo, silencio y amistad, sobre lo difícil que puede ser la vida a esa edad y las muchas formas en la que lo puedes pasar mal, ya sea porque te sientes obligado a verte y ser de cierta forma, o porque verte y ser de cierta forma no te importa mucho y la forma en que te ves y eres le parece mal a los demás. Pero esta novela es, además y quizá sobre todo, una carta de amor a la ciencia y en especial a las medusas. En ella encontré muchos más datos sobre estos animales marinos de los que jamás había leído en internet (lo cual demuestra que puedes tener toda la información del mundo a un clic de distancia pero siempre necesitaremos que alguien nos dé una pista o nos haga preguntarnos algo para saber exactamente qué buscar) y logra algo que no siempre se intenta hacer en la ficción dirigida a niños: despertar la curiosidad por la investigación.

Qué maravilla encontrar un libro que no solo trata de manera estupenda temas importantes que son necesarios en la literatura infantil y juvenil, sino que además, sin ser no ficción, sirve también como divulgación científica. Aunque por un momento crea que ya me sé la fórmula, y no todo lo que lea sea extraordinario, siempre aparece una nueva historia que me deja completamente asombrada y con ganas de más. Eso es lo que pasa con las medusas, con la ciencia y con los libros para niños.