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literatura

Convertirse en árbol

Por Deniss Villalobos:

“Leaves are growing out of my body, roots are sprouting out of my hands.”
Han Kang, The Vegetarian

¿Alguna vez has tomado una decisión importante debido a que tuviste un sueño? ¿Cambiar por completo algo en tu vida gracias a lo que viste mientras dormías? Eso es exactamente lo que pasa en The Vegetarian, novela de Han Kang en la que Yeong-hye tiene un sueño y, al despertar, decide dejar de comer carne para siempre. El sueño es perturbador, hay en él un asesino y un terrible descubrimiento, pero aunque ese es el motor que pone en marcha la historia, este libro va mucho más allá de despertar un día y decidir sacar del refrigerador cualquier producto animal. Seguir leyendo

Libreros que cantan

Por Deniss Villalobos:  

“Everything in the universe has a rhythm, everything dances.”
Maya Angelou

Dos de las cosas que más me gustan en el mundo son los libros y la música. O la música y los libros, si tengo que ordenarlas por nivel de importancia en mi vida. Leer está muy bien, pero no puedo imaginar un mundo sin música. Lo genial es que a veces estas dos cosas se juntan y entonces puedo disfrutar al doble. Como cuando llegabas a la nevería y no sabías que ese día había dos por uno: ibas feliz por un helado y salías de ahí con dos bolas. Qué felicidad engordar. Y qué felicidad encontrar referencias literarias en la música: descubrir una nueva banda porque de pronto mencionan a un personaje o novela que te gusta; enterarte que cierto disco o canción está basada en un libro que amas; escuchar el nombre de tu autor favorito en medio de un gran coro.

Alan Parsons Project tiene un montón de referencias, incluso un disco entero inspirado en Isaac Asimov; Billy Bragg lo hace con William Blake; David Bowie tiene muchas, como su álbum Diamond Dogs basado en 1984 de Orwell o su canción «Can You Hear Me?» que hace referencia al El gran Gatsby; Dead Can Dance y Baudelaire; Led Zeppelin con Tolkien; The Police y Lolita en «Don’t Stand So Close to Me» y un largo etcétera del que quiero compartir cinco de mis favoritas: Seguir leyendo

La vida de las hormigas

Por Deniss Villalobos:

Ella era incompetente. Incompetente para la vida. Le faltaba la maña para darse maña. Sólo vagamente tenía conocimiento de la especie de ausencia que tenía de sí en si misma. Si fuese una criatura que se expresase diría: el mundo está fuera de mí, yo estoy fuera de mí.

Clarice Lispector, La hora de la estrella

Cuando era niña mi mejor amiga y yo jugábamos en un terreno que su papá tenía en la esquina de la calle donde vivíamos. Pasábamos tardes enteras corriendo de un lado a otro, inventando palabras que escribíamos en la tierra con una vara y, mientras yo hacía cualquier otra cosa, mi amiga observaba hormigas. Prestaba mucha más atención que yo: se imaginaba la vida de cada hormiga, les ponía un nombre, armaba familias y le otorgaba a cada una un pedazo de historia inventada. Creo que, de alguna manera, ella les daba vida y que les prestara tanta atención era la razón por la que las hormigas de aquel baldío existían. A mí me daban más bien igual y me irritaba que la mirada de mi amiga estuviera sobre ellas en lugar de jugar conmigo. Seguir leyendo

Libros primavera

Por Deniss Villalobos:

¿De qué árbol en flor?

No sé,

¡pero qué perfume!

Matsuo Bashō

Siempre digo que el invierno es mi primavera. Prefiero los días fríos, los suéteres, las tazas de café o té y las mantas por encima de los vestidos, las flores, el sol y los  helados. Lo segundo no me desagrada, y si estoy de buen humor incluso lo disfruto y puedo caminar por un parque sonriendo mientras tomo nieve de limón y el sol me acaricia la piel, pero en general el calor de esos meses, extendiéndose al verano, no son mi época favorita del año.

Aún así, me gustan los libros que me hacen sentir como un buen día de primavera. Los que me emocionan tanto que hacen florecer los cerezos dentro de mí, libros que tienen pájaros y abejas entre sus páginas, que al anochecer, como dice Margaret Atwood, huelen a tierra, libros amarillos que de pronto brillan como un rayo de sol. Seguir leyendo

En un rincón del bosque

Por Deniss Villalobos:

“La gloria de la amistad no es la mano extendida, ni la sonrisa bondadosa,
ni la alegría de la compañía; es la inspiración espiritual que sientes
cuando descubres que alguien más cree en ti.”

Ralph Waldo Emerson

Me gustan esas amistades con las que puedes no hablar durante meses para que después, como si acabaran de haber pasado el día de ayer juntos, regresen a tu vida sin mucho alboroto. Amistades tranquilas que son como aire fresco, a las que te acercas cuando necesitas un respiro y nunca tienes que saludar con un hola porque jamás se dicen adiós. Amigos con los que eres como Pooh y Piglet, con los que cualquier momento se siente como compartir un tarro de miel.

Y es que, a decir verdad, no tengo muchos amigos. Con el tiempo un montón de personas se han ido de mi vida y siendo honesta no echo de menos a nadie. No me molesta estar sola. Puedo ver las estrellas sin que alguien se acueste a mi lado, no me molesta ver una película en la que soy la única persona sin pareja y disfruto de comer en mi restaurante favorito sin importar quién me acompañe. Y a pesar de no tener problemas con andar por mi cuenta, a veces decido dar caminatas largas al lado de gente a la que amo. Seguir leyendo

Romper cosas

Por Deniss Villalobos:

“You be as angry as you need to be,” she said.
“Don’t let anyone tell you otherwise. Not your grandma, not your dad, no one.
And if you need to break things, then by God, you break them good and hard.”

 Patrick Ness, A Monster Calls

He aquí una confesión: me gusta estar enojada. No enojada todo el tiempo y preferiblemente no por tonterías, pero cuando existe una razón que me parece válida no intento contener mi ira y siempre he creído que enojarme un rato y mandar todo al diablo me hará, eventualmente, sentir mejor. Me chocan esos consejos que invitan a mantener siempre la calma, a no subir la voz, a no gritar y perdonar siempre de inmediato porque “estar enojado te hace daño”. Puede ser. Pero si solo es algo pasajero ayuda mucho. Seguir leyendo

De genealogías

Por Alejandra Eme Vázquez:

La primera vez que me di cuenta de que podía ser una buena lectora fue cuando el esposo de Martha Vázquez, también conocido como mi padre, me retó a leer en menos de una hora La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su desalmada abuela, del escritor que alguna vez recibió un puñetazo del actual novio de Isabel Preysler y que en sus últimos años padeció demencia senil. La lectura no fue complaciente, pero finalmente lo logré y pasé la prueba de comprensión a la que evidentemente se me debía someter, de manera que lo tuve claro: eso de leer era una experiencia que quería tener siempre que se pudiera.

Del mismo autor de Eréndira me encontraría un poco más tarde Cien años de soledad, la novela que el esposo de la ex candidata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Diane Rodham, calificó como una de sus favoritas, en donde se cuenta la historia de Úrsula Iguarán y su fantástica familia. Sin duda, quien fuera entrevistador y gran amigo de Shakira me introdujo en las letras por una puerta que me pareció luminosa, junto con la familia de Borola Tacuche, los amigos de Bety y Verónica, la siempre entrañable Mafalda y aquellos irreductibles galos de la pequeña aldea liderada por el esposo de Karabella. Seguir leyendo

Un cuento de brujas

Por Deniss Villalobos:

Pero están también las palabras antiguas. Nuestra madre nos decía: —¡Queridos míos! ¡Mis amorcitos! ¡Mi vida! ¡Mis pequeñines adorados! Cuando nos acordamos de esas palabras, los ojos se nos llenan de lágrimas. Esas palabras las tenemos que olvidar, porque ahora ya nadie nos dice palabras semejantes, y porque el recuerdo que tenemos es una carga demasiado pesada para soportar. Entonces volvemos a empezar nuestro ejercicio… Decimos: —¡Queridos míos! ¡Mis amorcitos! (…) A fuerza de repetirlas, las palabras van perdiendo poco a poco su significado, y el dolor que llevan consigo se atenúa.
Agota Kristof, El gran cuaderno Seguir leyendo

Confesión de un crimen y carta de amor

Por Deniss Villalobos:

“Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté.” Ernesto Sabato, El túnel

“¿Usted cree que yo no quería a Polett? ¿Que me quedaba indiferente ante su voluntad de irse? Eso cree, ¿verdad? Pues no es así. Todo lo contrario. Lo que pasa es que, si queremos, también tenemos que saber matar. No lo olvide nunca.”

Magda Szabó, La puerta

La puerta, novela de la escritora húngara Magda Szabó, empieza con una confesión: la narradora, basada en la misma Magda, mató a Emerenc. El primer capítulo me recordó de inmediato a El túnel de Ernesto Sabato, donde desde el principio sabemos que Juan Pablo asesinó a María. Ambas novelas llevan un título simple, un objeto que dentro de la historia tiene un significado especial en relación a la soledad en la que los personajes principales viven. Juan Pablo, quien en los últimos capítulos afirma: «[…] en todo caso había un sólo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. […]» y Emerenc con la puerta que separaba su pequeño mundo del resto del planeta, ese cuarto en el que guardaba sus más grandes tesoros y nueve gatos que eran toda su familia. Seguir leyendo

El escritor al final del camino

Por Deniss Villalobos:

“Grown-ups don’t look like grown-ups on the inside either. Outside, they’re big and thoughtless and they always know what they’re doing. Inside, they look just like they always have. Like they did when they were your age. Truth is, there aren’t any grown-ups. Not one, in the whole wide world.”
Neil Gaiman, The Ocean at the End of the Lane

Neil Gaiman es uno de mis escritores favoritos. Cuando necesito palabras que me hagan sonreír, pero que también me den escalofríos, siempre recurro a él porque sé que podré encontrar una historia que me haga llorar por lo triste y hermosa que es, pero también revisar con desconfianza en las esquinas y bajo mi cama para estar segura de que nadie está ahí, esperando. Quizá después de ser niños algunas historias dejan de asustar e impresionar a muchos, tal vez la adultez, además de tener trabajos y otras responsabilidades, también se trata de dejar de tener miedo. Y eso es algo que a mí no me ha pasado. Seguir leyendo

Efemérides

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