Looking for Something?
Menu

Sobre la valentía

 Por Nerea Barón:

Lo que me gusta de las series de superhéroes es que los protagonistas, aunque digan dudar, siempre saben quienes son. Incluso nosotros, como espectadores, lo sabemos desde el principio: a nadie se le ocurre pensar que el héroe en cuestión va a desertar antes de acabar con el malo. En el proceso vemos de todo: madrizas, secuestros, vidas en peligro; vemos el miedo del protagonista, su titubeo, pero la misión es tan clara que el resto es mera escenografía: en cualquier caso va a ocurrir lo que tiene que ocurrir. Sentir dolor no es una excusa para desistir.

El cobarde común, en cambio, en cuanto siente incomodidad quiere abandonar su empresa *inserte aquí fantasías sobre suicidio y subordinaciones de todo tipo*. El cobarde común es el que deja al enemigo suelto en el mundo, como un fantasma omnipresente, por ser incapaz de vencer su miedo a confrontarlo. Para el cobarde nunca hay una segunda temporada (ni siquiera un segundo capítulo), sólo hay una, prolongada al infinito en una tortuosa y repetitiva espera.

Un recuerdo asociado: Alexander Lowen –padre de la bioenergética y alumno de Reich, a su vez alumno de Freud (parricidio mediante)– afirma que en nuestro proceso de desarrollo cortamos inconscientemente canales energéticos en nuestro cuerpo con un fin defensivo; es decir, renunciamos a cargar de vitalidad zonas enteras de nuestro organismo porque creemos que haciéndolo nos mantenemos a salvo. Y de cierta forma lo logramos pero a un precio altísimo: a cambio de aquella supuesta seguridad vamos cediendo más y más terreno a la pulsión de muerte y reduciendo nuestro potencial de placer y autopoiesis al mínimo.

La narrativa del superhéroe coincide en este punto con la propuesta terapéutica: el peligro se vence atravesándolo –yendo voluntariamente a la batalla– y la única manera de dejar de sentir la parálisis del miedo es renunciando de una vez por todas a los escondites y diciendo “aquí estoy”; de otra forma el mundo entero se vuelve un escondite, una mera antesala de la muerte.

Así considerada, la valentía no es sino una invitación a vivir, a no poner nunca en pausa la trama, a desarrollar nuestro potencial y atrevernos a ser más que nuestro propio dolor. Quizá eso sea, también, el principio de la autenticidad.

Deja un comentario

Efemérides

uncached

Twitter