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Sailor Moon VS el SOP

Por Deniss Villalobos:

“I won’t let you take advantage of women! Here’s the Mars Power flame of anger!
I’ll punish you in high heels!”

Naoko Takeuchi

¿Sabes qué es el Síndrome de ovario poliquístico? Bueno, yo tampoco lo sabía hasta hace casi dos años, y la verdad es que hoy en día sigo sin estar muy segura de qué es exactamente y por qué pasa. Esto no es un post sobre medicina, tampoco sobre tratamientos alternativos o algo así. Para hablar del tema en términos clínicos recomiendo consultar a un doctor o revisar un par de páginas web donde se hable del síndrome en términos generales; sus síntomas, causas y tratamiento. Aquí solo diré que se trata de un trastorno endocrino y metabólico con probable origen genético que se ve muy afectado por factores ambientales como la nutrición, y que se presenta en casi el 10% de la población femenina.

Es decir: tus hormonas están locas y quieren hacerte sufrir como si estuvieras en el mismísimo infierno. Esos pequeños quistes en los ovarios, de apenas algunos milímetros pero que aparecen en gran cantidad, causarán desde la adolescencia cosas como resistencia a la insulina, problemas de acné, ciclos menstruales irregulares o amenorrea (que tu periodo no se presente en absoluto), sobrepeso, piel reseca, depresión, ansiedad, infertilidad, hirsutismo (crecimiento excesivo de vello), acantosis pigmentaria (manchas negras en la piel que parecen “suciedad”), dificultad para mantener tu peso, cambios de humor, ser propensa a desarrollar diabetes… Bueno, toda una caja llena de joyas que te harán sentir, muchas muchas veces, como un monstruo.

Es hasta que alguno de los síntomas se vuelve muy grave (depresión, alguna razón estética o cuando se busca quedar embarazada) que las mujeres con SOP deciden ir al doctor donde luego de exámenes de sangre y un ultrasonido son diagnosticadas después de años de vivir con una montaña rusa hormonal de la que poco han hablado y con la que han luchado sin tener las armas adecuadas. Porque sí, necesitas medicinas y un cambio drástico es tu estilo de vida: comer muy sano, hacer actividad física, y estar siempre pendiente de cosas de las que quizá otras mujeres no tienen que preocuparse.

Pero además de todo eso, lo que a mí me ha hecho sentir peor es pensar que estoy sola. No sola del tipo “quiero morir, no tengo a nadie a mi lado”, sino una clase aislamiento que, creo, se debe al silencio. Una no va por ahí contándole a medio mundo que no le baja, que le cuesta horrores mantener cierto peso o que tiene la piel más fea que un cocodrilo. Esas cosas son muchas veces vergonzosas, incluso si sabes que los estereotipos de belleza y los roles de género son algo contra lo que hay que luchar (no deberías sentirte espantosa por tener sobrepeso o porque tienes vello en donde, se supone, las mujeres deberían tener piel de bebé, pero igual te sientes mal).

Por eso creo que hablar de lo que te pasa es muy importante. Saber que no eres la única mujer que tiene ese síndrome, que tus síntomas son los síntomas de muchas otras personas y que, siendo realista, tampoco serías la mayor atracción en un circo de freaks. Compartir experiencias, historias, tips, o hacer chistes ayuda a poner en perspectiva un problema que sí es grave, pero no es lo más horrible que podría pasarle a alguien y que definitivamente puedes mejorar. La metformina, la ciproterona y el etinilestradiol ayudan, cambiar tu dieta ayuda, hacer ejercicio ayuda, y para los días en que igual despiertas hinchada como un globo y con el humor de un dragón, lo que sirve es hablar con alguien que esté pasando por lo mismo. Puedes encontrarte con personas que digan “solo haz ejercicio, gorda”, o con otras que piensen que no te pasa nada porque estás en un peso normal, pero habrá quien entienda perfecto lo que es vivir con SOP y eso te ayudará igual que ir con el endocrinólogo (nunca dejes de consultar a un doctor).

Así que, en resumen: el síndrome de ovario poliquístico apesta, pero si pasas por ello en compañía de otras mujeres (tu mamá, una prima, tu hermana, una amiga o desconocidas en internet) el panorama mejora bastante. Debería existir un capítulo de Sailor Moon donde se luche en contra de las hormonas, y se castigue a enfermedades como ésta en el nombre de la luna. Pero, mientras eso no suceda, haz como Sailor Mars y ponte tacones (o flats y tenis) para enfrentar a un enemigo que vive dentro de ti pero que no es imposible vencer.

Enlaces sobre el tema:
Síndrome de ovario poliquístico
Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología
Síntomas

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