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El recolector de muertes

Por Deniss Villalobos:

“David Markson habría sido famoso en tumblr”, pensé hace unos años luego de leer dos de sus libros. O puede que también en twitter. Habría tenido una de esas cuentas que ponen datos sorprendentes sobre personajes famosos acompañados de una foto en blanco y negro, una pintura o el link a una canción en youtube. Pero Markson vivió la mayor parte de su vida en un mundo sin redes sociales, murió en 2010 y la única cuenta con 14 tweets que parece suya fue abierta en 2009; uno de ellos dice: It is my fervent advice to avoid old-age. Así que en lugar de tener una cuenta que probablemente se perdería en el mar de contenido online aunque tuviera muchos seguidores, David escribió en papel.

Así que Markson no se convirtió en una cuenta famosa de internet y lo que tenemos son sus libros. Y qué libros. Punto de fuga y La soledad del lector son dos de las novelas más raras que he leído. En la primera tenemos a Autor, que reúne notas para la creación de una novela. Esa es la novela, o como diría una reseña que leí en Goodreads: una novela para cuando no estás de humor para una novela. En La soledad del Lector, los protagonistas son Protagonista y Lector, ambos están ahí porque allá no tenían ninguna clase de vida, así que ahora viven-existen entre notas cerca de un cementerio. Es entre todas esas notas que, se supone, algún diría ser una novela, donde una historia es contada a través de una colección de muertes, citas, fracasos y sucesos terribles relacionados a personajes famosos (muchos de ellos tan comunes que te hacen sentir cerca de Yeats, Da Vinci o Tolstoi).

Ambos libros se leen como cuando encuentras un sitio en el que no puedes dejar de hacer scroll, pero algo hizo David Markson con todas esas citas y datos que además de ser una colección también funcionan como historia. Y es que Markson no usó Google para acceder a toda esta información, y es probablemente el tiempo que dedicó a estos collages y laberintos lo que les da sentido. David vivía en un apartamento repleto de libros, pilas que se acumulaban por todos lados y aún así no era suficiente. Recorría librerías para hojear las biografías de personajes famosos y al llegar a las últimas páginas anotaba cómo y cuándo habían fallecido. David Markson coleccionaba muertes.

En una entrevista que le hizo Joey Rubin publicada en Bookslut (sitio fundado por Jessa Crispin), al ser cuestionado sobre no ser tan famoso y si eso le resultaba frustrante, David declaró: “Listen, you write the way you do because you have to, and because it’s who you are. But nice things happen too, reputation or no”. Entonces cuenta sobre un par de cartas que recibió, una de un vecino que no conocía muy bien pero que le ofrecía ayudarlo en casa si necesitaba cualquier cosa, solo necesitaba echarle una llamada, y otra de alguien contándole que leyó uno de sus libros por segunda vez, a solas y en voz alta, solo por el placer de “capturar el ritmo”.

En la misma entrevista Joey le pregunta por la cantidad de libros que tiene en casa “hanging on all the walls surrounding us, floor to ceiling”, y descubrimos que a Markson tener tantos libros ya no le interesa. Cuenta que en los últimos diez años había vendido muchos de ellos y a veces aún consideraba la idea de deshacerse de más. Imagino que todos esos libros habían dejado de tener mucho sentido después de completar la colección que realmente le interesaba y de la que, al final, también él formaría parte.

Así que, para no olvidar a Markson, dejo aquí algunos fragmentos de esas novelas:

La aguja del velocímetro se inmovilizó en 145 kilómetros después del choque que mató a Albert Camus.

Según confiesa el propio William Butler Yeats, a sus 27 años no había besado todavía a ninguna mujer.

A los 37 años de edad, en Key West, Ernest Hemingway golpeó a Wallace Stevens en una pelea inexplicable. Stevens tenía entonces 57 años de edad.

Ciento sesenta mil espectadores habían pasado frente a Le Bateau sin hacer ningún comentario del Matisse de cabeza, antes de que lo colgaran correctamente.

Emily Dickinson se recluyó tan desmesuradamente en la segunda mitad de su vida que durante los últimos diez años no salió de su casa ni una sola vez.

El cadáver de Laurence Sterne fue vendido a una escuela de medicina por unos profanadores de tumbas. Casi lo habían diseccionado por completo cuando por casualidad alguien lo reconoció.

Antes de encender el horno para suicidarse, Sylvia Plath dejó leche y pan con manteca en el cuarto donde dormían sus dos hijos.

Una vez, en la cena, con gran delicadeza Brahms le dijo a Tchaikovsky que no le gustaba su trabajo. Con igual delicadeza Tchaikovsky le dijo a Brahms que a él no le gustaba el suyo.

A los veinte, Joseph Conrad trató de suicidarse por unas pérdidas de juego. De más grande le hacía creer a la gente que la herida de bala provenía de un duelo.

Cuando Cesare Pavese se suicidó, varias jóvenes que ninguno de sus amigos había visto nunca aparecieron llorando en su entierro, con la esperanza de ser tomadas por antiguas amantes.

Roland Barthes murió tras ser atropellado por el camión de una lavandería.

Después de encender el motor de su auto en un garage cerrado para suicidarse, Anne Sexton se puso a tomar vodka mientras esperaba.

Vladimir Maiakovski se pegó un tiro en la cabeza. Puede que haya estado jugando a la ruleta rusa más que intentando definitivamente suicidarse.

Empobrecido y congelado, Gérard de Nerval se colgó cerca de una pensión barata de París después de que nadie respondiera a su llamado en mitad de la noche.

Richard Lovelace pasó sus últimos años en una pobreza inimaginable, a veces rebuscando en la basura para subsistir. Y murió de tisis en un sótano.

Mark Rothko se suicidó cortándose la parte interna de los brazos a la altura de los codos con una hoja de afeitar de doble filo. Antes plegó un pañuelo de papel sobre uno de los filos para no cortarse los dedos.

Modigliani murió de tuberculosis en un pabellón para indigentes.

Tchaikovsky murió de cólera, en San Petersburgo, tras tomar agua de la canilla, sin hervir.

Lorca fue asesinado por fascistas a comienzos de la Guerra Civil Española. Su cuerpo fue arrojado en una tumba sin nombre y nunca lo encontraron.

Henry James tomó clases para aprender a andar en bicicleta.

Spinoza murió a los cuarenta y cuatro años de tuberculosis, agravada seguramente por el polvo de vidrio en los pulmones tras veinte años de vivir de pulir lentes.

Primo Levi se suicidó tirándose por una escalera.

Isaac Newton murió virgen.

Hannah Arendt: No podemos saber si existe tal cosa como el genio no reconocido, o si es la fantasía de quienes no son genios.

El mejor crítico y ser humano que he conocido en mi vida fue mi querido amigo Paul de Man. Había dicho Harold Bloom antes de que se descubrieran los textos pronazis que escribió de Man en la Segunda Guerra Mundial.

Un obispo de Yorkshire convocó a una quema pública de Jude el oscuro. Seguramente ante su desesperación por no poder quemarme a mí, dijo Hardy.

Volcar alcohol es como quemar libros. Dijo Faulkner.

Edna St. Vincent Millay murió con la primera luz de la mañana después de haber estado toda la noche sentada leyendo una nueva traducción de la Eneida.

Jackson Pollock una vez trabajó de limpiar los excrementos de pájaros de las estatuas en los parques de Nueva York.

Kafka solía reírse mucho leyendo su propia obra.

Zelda Fitzgerald murió en un incendio en un hospital psiquiátrico de Asheville, Carolina del Norte.

Aunque nunca lo vi, ni tuve comunicación personal alguna con él, ahora que de pronto ha muerto me doy cuenta de que me era más cercano, más querido y más importante que ningún otro. Dijo Tolstoi de Dostoievski.

 

Breves apuntes junto al mar

Por @Bvlxp:

Estar sentado frente al mar es contemplar el asedio de una casa sin puertas; la casa a la que nunca dejamos de volver, el sitio entre cuya violencia incesante encontramos sosiego. Como de una mujer, el mar es el sitio de donde siempre se vuelve distinto. Se vuelve del mar como se vuelve del amor.

Las vacaciones son el tiempo lejos del tiempo. Quizá nuestra mejor versión sucede lejos de la rutina, donde a la vida se le achatan los bordes. Y al mar venimos a reencontrarnos con nuestro asombro y nuestra suavidad. Volver al mar es volver a nuestra calma y a nuestro propio misterio.

He presenciado de nuevo a un niño que ve por primera vez el mar, el momento exacto en que sus ojos lo tratan de comprender, cuando intentan darle sentido a tanta agua que por vez primera están viendo de esa manera junta. Puedo decir que el momento espiritual más importante sucede cuando por vez primera estamos frente al mar, cuando nuestro corazón se confunde con las olas, cuando verdaderamente volvemos al ritmo universal. En los ojos de los niños que ven por primera vez el mar hay asombro, sí, pero un asombro que se parece mucho a regresar a algo profundamente familiar. Como si todo el camino hecho hubiera sido para volver.

Después de la primera vez, no importa cuántas veces regreses, cuando vuelves te das cuenta de que nunca dejaste de escuchar el mar.

Blanco que te quiero blanco

Por Oscar E. Gastélum:

“Racism is not merely a simplistic hatred. It is, more often, broad sympathy toward some and broader skepticism toward others…”

― Ta-Nehisi Coates

México es uno de los países más racistas del mundo. En nuestro fuero interno los mexicanos sabemos que esa es una verdad tan bochornosa como incuestionable, pues cada uno de nosotros cometemos, atestiguamos o sufrimos actos de racismo, descarados o velados, cotidianamente. Basta, por ejemplo, con encender el televisor y sintonizar un canal nacional para entrar a un universo paralelo, y es que en un país predominantemente mestizo y de piel morena, la inmensa mayoría de los actores y actrices de telenovelas, para no hablar de los modelos que aparecen en los anuncios publicitarios (¿se acuerdan del “look Polanco”?), poseen las facciones y el color de piel del nórdico promedio. Si un extraterrestre conociera nuestro extravagante país a través de sus deleznables canales de televisión y luego se subiera al metro de la Ciudad de México o recorriera las calles de cualquiera de sus pueblos o ciudades, seguramente se preguntaría dónde demonios está toda la gente rubia y de ojos claros que vio vendiendo shampoos y rodando por las escaleras para abortar. En caso de que el hipotético extraterrestre insistiera en ver a un mexicano pálido, lo único que habría que hacer sería conducirlo a Santa Fe o a la Condesa, o a Polanco, o a cualquier otro gueto de privilegio, pues ahí encontraría al tipo de gente que vio en la televisión. Seguir leyendo

Pensar, pensar, pensar

Por Nerea Barón:

Aquel pilar que crees que te sostiene, suéltalo.

Tal vez seas tú quien lo esté sosteniendo.

Déjalo caer.

@cosmicmanik

Pensamos. Pensamos mucho. Hay quienes –Dios los bendiga– incluso se sienten muy listos por pensar tanto. De verdad, los he visto, dando vueltas en su cama, insomnes, sintiéndose solos porque nadie los comprende, porque nadie más es capaz de ver con tanta claridad cuán compleja, cuán intrincada es la vida.

Estamos poseídos. Pensamientos autofágicos se instalan en nuestra mente y no nos abandonan hasta que no queda nada más que una desesperación brutal y un tratado de nudos. Lo que originalmente era una medida adaptativa para nuestra supervivencia, ha empezado a tornarse en contra nuestra, convirtiéndose en un hándicap que arrastramos de igual forma que arrastramos nuestro cuerpo por esta vida miserable que no elegimos vivir. Hoyo negro en el pecho al despertar y unas gotitas de benzodiacepinas diluidas en un vaso con agua. Seguir leyendo

Huraño manifiesto

Por Alejandra Eme Vázquez:

La gran tragedia para La Causa de Las y Los Huraños es que no tienen un modelo a seguir, alguien que les inspire a ser cada vez mejores en el arte de evitar al prójimo ni un santo al cual acudir para rogarle por el máximo respeto a su espacio personal. Los más grandes exponentes de lo antisocial se caracterizan justamente por no dejar rastro tras de sí, ésa es la medida de su éxito; sin embargo, lo que podría parecer una libertad de decisión sobre la propia conducta se ve a menudo estigmatizado por una convención que da mayor valor a quienes pueden compartir su metro cuadrado con una sonrisa enorme en los labios.

Para conocer un poco más de la hurañez, su contexto y derroteros, entrevistamos a una experta en la teoría y la práctica del tema, quien nos pidió omitir su identidad y ser llamada solamente “M.”, no porque corra algún peligro o esté en juego alguna circunstancia delicada, sino porque no quiere ser molestada con preguntas, contraargumentos y mucho menos, elogios. En un acto extraordinario para alguien que lo que menos busca es atención, M. platicó en exclusiva con Juristas UNAM y nos reveló los secretos de ese mundo elusivo y misterioso de lo ermitaño. Seguir leyendo

Asombrosas criaturas

 

Por Deniss Villalobos:

“We have to continually be jumping off cliffs
and developing our wings on the way down.
Kurt Vonnegut Jr.

 

Theo Jansen es un artista holandés conocido por haber creado las Strandbeest (bestias de playa), enormes esculturas cinéticas construidas con tubos y botellas de plástico capaces de caminar con ayuda del viento. Theo estudió física en la Universidad de Delft, aunque algunos años después abandonó la escuela para dedicarse a pintar. A principios de los 80 desarrolló una máquina de pintar, un aparato que recrea cualquier objeto que coloques frente a él. También por la misma época y gracias al deseo infantil de ver uno de cerca, Theo inventó un “objeto volador no identificado” que lanzó desde una colina haciendo que los habitantes de Delft pensaran que estaban siendo visitados por criaturas de otro planeta.

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Low Expectations

Por Oscar E. Gastélum:

The young were motivated by a Brexit referendum that sold out their futures. They have had their revenge tonight on the old men and women who shared such scant concern for their children and grandchildren.”

–Nick Cohen

La semana pasada los británicos volvieron a sorprender al mundo con una jornada electoral de alarido. Sí, el electorado tradicionalmente más mesurado del mundo volvió a exhibir su nueva faceta excéntrica e impredecible al propinarle un sonoro descalabro a la inepta Theresa May, quien organizó esta elección anticipada erróneamente convencida de que multiplicaría su mayoría en el parlamento y de que su contundente triunfo fortalecería su capacidad para negociar una versión dura y suicida de Brexit frente a los líderes de la Unión Europea. Pero para su desgracia nada de eso sucedió y en estos momentos la Primera Ministra lucha por mantenerse en el puesto desde una posición francamente endeble, pues su mayoría en el parlamento se esfumó y su carrera política pende de un hilo. Pero la excentricidad de la elección no radica en el hecho de que los votantes británicos rechazaran la destructiva arrogancia de May, con su esquizofrénico “hard Brexit” y su crudelísima austeridad, sino en que el laborismo haya logrado remontar una desventaja en las encuestas de más de veinte puntos porcentuales, a pesar de tener un líder tan tóxico y limitado como Jeremy Corbyn. Seguir leyendo

Horóscopo del devenir

Por Nerea Barón:

Capricornio: hoy va a ser un buen día. Triste. Feliz. Lleno de pendientes. Lluvia y sol. El mal y el buen humor como siempre se revuelcan. ¿Por qué querer más? No hay respuesta, recuerda que esto es sólo un oráculo. Cáncer: tienes muchas caras, te he amado más de una vez. Correrás, como siempre, porque todo es importante. Todo es importante menos el tiempo, que lanzas como leños al fuego de la angustia.

Tauro: ¿cómo se ve el mundo detrás de una ventana de tren? ¿Cómo se ve el mundo entre cuerpos y música y tanta pero tanta vida? De adentro hacia afuera, todo renace en tu interior. Sagitario: te veo triste y me dan ganas de besarte los ojos. Pero no soy yo, no es nadie quien puede acompañarte. ¿Cuándo, mi amor, retomarás el arco y la flecha? Nada te persigue. Leo: canta, canta, canta. Sé luz y dinamita. ¿Qué harás cuando el resto del mundo se haya enamorado de ti? ¿Sabrás cuidarlo? Seguir leyendo

Discurso pronunciado en la presentación oficial de “De armas tomar” en el Palacio de Bellas Artes

Por Ángel Gilberto Adame:

En recuerdo de

Teodoro González de León

y Rafael Tovar y de Teresa

Leer el flujo de la historia es una tarea apasionante que nos convierte en observadores del caudal del tiempo; una perplejidad que pone de relieve ante nosotros episodios que han sido consignados al olvido por el arbitrio de la memoria.

El azar, caprichoso en ocasiones, nos permite atisbar leves fragmentos de épocas consumadas, los cuales son epifanías invaluables para el historiador o el biógrafo, pues le permiten poner a prueba su paciencia inquisitiva y su curiosidad crítica.

En mi caso, fueron las hemerotecas y los archivos los que me marcaron las pautas a seguir para esbozar, con la mayor veracidad posible, las biografías de las doce mujeres que aparecen en el libro que hoy nos reúne. Seguir leyendo

En defensa del normalismo

Por Alejandra Eme Vázquez:

La educación es el punto en que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por la renovación, de no sr por la llegada de los nuevos y de los jóvenes, sería inevitable.

Hanna Arendt

El proyecto de escuelas normales comenzó en México a principios del siglo XX, como consecuencia directa de la lucha revolucionaria. Por lo tanto, a la par de las normales urbanas fueron afianzándose los modelos de normales regionales y escuelas centrales agrícolas, con un esquema de educación comunitaria en el que la docencia se concebía como parte esencial e integrada de la vida comunitaria. Esto se explica muy bien porque el triunfo, al menos aparente, de los ideales revolucionarios implicaba que el progreso no podía lograrse sin articular todos los proyectos nacionales con los principios de la reforma agraria; una formación de educadoras y educadores específicos para el medio rural suponía, entonces, la atención a las necesidades del entorno para lograr un campo autogestivo con un modelo de “escuelas de acción” propuesto por Dewey desde 1923. Por eso, permítaseme el paréntesis, el hecho de que en pleno 2017 la SEP presente como una novedad de su Reforma Educativa que el alumno sea el centro de aprendizaje y que éste no tenga un enfoque memorístico es ridículo, pues desde hace casi 100 años que la educación mexicana plantea claramente esas bases. Seguir leyendo

Efemérides

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