Looking for Something?
Menu

Privacidad

A todos nos preocupa nuestra intimidad, es uno de los pocos aspectos en nuestra vida que realmente podemos controlar. Es en el mundo de lo privado donde nos sentimos más a gusto como persona y, sobre todo, más libres. Es en nuestra privacidad cuando el verdadero yo emerge: el que ve chick flicks en lugar de toda la saga de Terminator; el que hace sopa de Doritos con Mountain Dew o el que simplemente anda en ropa interior jugando Xbox.

Es por eso que una de las más grandes miedos y preocupaciones de la Reforma en Telecomunicaciones que fue aprobada el mes pasado fuera la pérdida de la privacidad. Sin privacidad tenemos una realidad mutilada, en la que tenemos que estar preocupados todo el tiempo por quién nos ve o, peor aún, quién nos monitorea. Desde el escándalo de la NSA que el derecho a la privacidad ha estado en boga. La National Security Agency fue denunciada por vigilar, sin el consentiemiento de nadie, millones de comunicaciones de personas comunes y de líderes mundiales para identificar posibles fuentes de terrorismo. 

Es por demás preocupante el hecho de que el estado mexicano quiera (que no es lo mismo que pueda) vigilar nuestras comunicaciones sin ningún tipo de limitación ni orden judicial. Y es aquí dónde el abanderado que nosotros concebimos para protegernos de estos abusos resultó ser igual de inservible que un Power Glove: el IFAI. ¡Sólo tenías un trabajo IFAI, UNO SOLO!

El IFAI debía enfocarse en las violaciones al derecho de acceso a la información y protección de datos personales. Según organizaciónes civiles y académicos, estos agravios ocurren en los artículos 189 y 190 de la Ley Federal de Telecomunicaciónes y Radiodifusión al permitir la geolocalización en tiempo real sin salvaguardas y en la retención de datos para conocer patrones de comportamiento. A pesar de todos estos argumentos que ponen en evidencia el abuso de esta ley y la violación de tratados internacionales suscritos por México, el IFAI se hizo de la vista gorda.

A este ritmo, mejor nos vamos formando para que nos pongan un GPS en la cara y sería menos descarado. Pero, al igual que todas las malas intenciones, no sabremos nunca cuándo nos lo van a hacer.

Cheers.

 

Puede interesarte

Summer is coming
De Camelot a Trump Tower
La bella Bestia
Mientras no hago nada
Acampar y bucear

Feedback

1

Deja un comentario

Efemérides

uncached

Twitter