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Poderes mágicos

Por Deniss Villalobos:

“He didn’t realize that love as powerful as your mother’s for you leaves its own mark.”
J.K. Rowling, Harry Potter and the Sorcerer’s Stone

En la primera parte de la saga Harry Potter se encuentra con un espejo que muestra a quien se detiene frente a él aquello que esa persona más desea en el mundo, eso que anhelas con todas tus fuerzas y de lo que quizá no eres muy consciente, pero que está dentro de ti y es una parte importantísima de lo que eres. En el libro, Harry ve a sus padres sonriendo a su lado, y regresa varias veces a ese espejo solo para poder sentirse cerca de ellos por un rato, ya que ellos murieron cuando él era un bebé. Cuando lo leí, me pregunté muchas veces qué es lo que yo vería en el espejo de Oesed, y si yo también quedaría hipnotizada como Harry con la imagen de sus padres.

Volví a pensar en ese espejo porque llevo un par de días cuidando a mi primo pequeño, un adorable niño de cuatro años con el que me gusta estar pero que nunca había cuidado más de unas horas. Esta vez mi tía tuvo un viaje de trabajo, así que tuve que despertar a las 6:30 de la mañana para preparar el desayuno de Leo, poner un lunch saludable en su mochila, despertarlo, ponerle el uniforme, hacer que comiera algo, revisar que no olvidara nada, llevarlo a la escuela, recogerlo, darle de comer, jugar con él, revisar que hiciera la tarea, llevarlo a su clase de música, esperar a que la clase terminara, caminar con él de vuelta a casa, ver caricaturas, contarle cuentos, llevarlo a dormir, abrazarlo cuando despertó por la madrugada y decirle que todo estaría bien porque yo estaba a su lado.

Y, para ser honesta, todo eso es muy cansado. Lo hice solo dos días y desde la primera noche me dolía el cuerpo y me sentía muy preocupada. ¿Y si lo que comió no había sido suficiente? ¿Y si el cuento que le conté le causaba pesadillas porque había una ballena que se comía a un anciano? ¿Y si la tarea quedó mal? ¿Y si estoy siendo la peor mamá sustituta del mundo? Pasé la noche pensando en cómo mi tía hace eso todos los días, además de tener un trabajo de tiempo completo. Y cómo lo hacen todas las mamás del mundo. Cómo lo hizo mi mamá. ¿Qué clase de poderes mágicos se adquieren cuando la vida de un ser humano que no aún no puede enfrentarse solo al mundo se vuelve tu responsabilidad?

Fue esa noche cuando pensé en el espejo de Oesed, pero ya no para preguntarme qué vería sino porque estaba muy feliz de saber que no sería la imagen de mis padres. Porque, si no fueron los mejores del mundo, sí tuve a un par que entra en el top 100, por lo menos. Y es que con todo y sus defectos mis padres se las arreglaron para que sus poderes mágicos hicieran de mi infancia un lugar feliz al que puedo volver ahora. Tengo recuerdos hermosos que son como estar en una cabaña en el bosque tomando té, y sigo sin saber cómo es que lo lograron. Cómo alguien tiene las fuerzas para despertar todos los días a las 6:30 am y dormir mal durante años y años y años y años por una persona que ni siquiera tienen tanto tiempo de conocer. Yo no soy capaz de hacer eso por mí misma, y a veces me paso días sin querer levantarme de la cama, pero hay en la calle madres y padres que llevan a sus hijos en los hombros o de la mano hasta la puerta de la escuela con una sonrisa en la cara y un cuento en el bolsillo todos los días. A eso le llamo magia.

Y aunque sigo sin saber qué vería en un espejo mágico, y sigo sin saber cuál es la magia que mueve a los padres en todo el mundo, me alegra muchísimo saber que gracias a ellos muchos veríamos cosas como ganar la lotería o convertirnos en astronautas en lugar de ver a dos personas que nunca hemos tenido con nosotros pero que hemos echado en falta toda la vida. Y es que mi teoría es que los poderes mágicos de los padres se fortalecen cada vez que los hijos tenemos un sueño, por muy simple que sea, y por eso cada noche recuperan las fuerzas para volver a ayudarnos a caminar al siguiente día.

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