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Onironautas

Por Adriana Med

Soñar es una actividad fascinante y en más de un aspecto aún misteriosa. Inventamos mundos, historias y personajes, y luego despertamos como si no hubiera pasado nada. Pasamos de las emociones fuertes a la tranquilidad y la confusión de estar acostados en nuestras camas, a veces con alivio, otras con decepción. ¿Solo fue un sueño? Sí. Pero un sueño es muchísimo.

Cuando un sueño nos impresiona mucho sentimos la necesidad de contárselo a alguien. He llegado a pensar que todo lo que buscamos es alguien con quien compartir nuestros sueños. Y no solo nuestros sueños sino nuestro dormitar, yacer en la misma cama para emprender los viajes oníricos juntos y separados al mismo tiempo. Al menos yo no podría compartir mi dormir con cualquiera. Tiene que ser alguien en quien pueda confiar con los ojos cerrados.

Soñar es otra forma de escribir, y ser soñado de ser escrito, creado. Hemos sido y hecho tantas cosas en los sueños de los demás y le hemos dado tantas vidas e historias a las personas con las que soñamos. Nuestras aguas más profundas salen a relucir con sus tesoros, sus secretos y sus maldiciones.

No puedo hablar de los sueños sin hablar de los sueños lúcidos. Un sueño lúcido es un sueño en el que eres consciente de que estás soñando, lo cual te otorga  poder y control dentro del sueño. No recuerdo cuándo fue la primera vez que tuve uno, supongo que hace mucho tiempo. Considero que los tengo con relativa asiduidad como consecuencia de mis trastornos del sueño. Son una experiencia enorme, difícil de describir. Entras a un mundo en el que puedes abrir más puertas. El nivel de poder y control puede variar de un sueño lúcido a otro y en algunos tienes que hacer un mayor esfuerzo para que ocurra lo que quieres. He leído que se requiere de práctica. No tengo una técnica para inducir el sueño lúcido porque me pasa sin proponérmelo, pero creo haber encontrado una de las fórmulas. Cuando despierten de una pesadilla en la madrugada, manténganse despiertos unos momentos, concentrados en no volver a la pesadilla. Cuando se vuelvan a quedar dormidos, algo en ustedes permanecerá consciente y alerta.

Creo que el soñar es un tema más importante de lo que parece, así como nuestras mentes son más fascinantes de lo que creemos. Los alcances son inimaginables. Un control absoluto en todos nuestros sueños podría tener un provecho tanto práctico como emocional y un gigantesco impacto en nuestra vigilia  Enfrentar miedos, encontrar soluciones, cumplir deseos, cerrar círculos, aprender, practicar, recordar, producir cosas de la nada. Dice un diálogo de Waking Life, película animada de Richard Linklater: “El truco es combinar tus habilidades racionales conscientes con las posibilidades infinitas de tus sueños. Porque, si puedes hacer eso, puedes hacer lo que sea.”

Todos podemos ser grandes guionistas y directores de cine cuando dormimos, en especial cuando tenemos un sueño lúcido. Los sueños, además de permitirnos experimentar lo imposible y lo absurdo en su máxima expresión, están ahí para recordarnos de lo que nuestros cerebros son capaces. Cuando flaqueemos o pasemos por un bloqueo creativo, conviene recordar algún sueño muy hermoso que hayamos tenido. Podemos crear eso y mucho más.

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