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Octavio Paz en la memoria de otros: Luis Cernuda

Carta mecanografiada a Concha de Albornoz, con firma autógrafa.

59 Hyde Park Gate

London, S.W. 7

30 de abril de 1946

Mi querida Concha: poco después de escribirte mi última carta, que sería a mediados de diciembre, pasó por aquí Octavio Paz, camino de París, a cuya legación le han destinado. Qué lástima no haber nacido poeta americano: la vida le sería a uno mucho más fácil.

Le vi una tarde, charlamos un poco aprisa de cosas diversas, y le acompañé luego a donde debía hacer una visita. Hacía un frío terrible, y el chico casi se heló en mi habitación, porque no debe estar acostumbrado a contentarse con la chimenea en vez de calefacción. Es verdad que hacía mucho viento, y en mi habitación hay una pequeña hendidura (resto de los bombardeos) casi invisible junto al borde de la ventana, por donde el aire penetraba, y sigue penetrando tan pronto como hace viento fuerte.

Pienso a veces qué curioso es que aquellas personas con quienes más a gusto charlaría, están lejos de mí. Octavio Paz es muy simpático, y tengo gusto en su amistad. ¿Por qué no le habrán destinado a Londres, en vez de París? Sin duda mi sino es éste de no tener, o no querer, compañía amistosa, y aquellas pocas que deseo sólo me acompañan de modo fantasmal en mi propio recuerdo y pensamiento.

Creo que Octavio Paz ha tenido algún disgusto con su mujer, y están ahora separados. Él me aludió de manera vaga, en una de sus cartas, a cierto conflicto efectivo. Luego Torres Bodet  que estuvo aquí en octubre para un congreso educativo (uno de estos congresos ahora pretenden salvar el mundo, después de haberlo arruinado, y perjuicio de hacerlo posible por arruinarlo otra vez), me habló del asunto. Lo he sentido mucho por él, ya que a través de sus versos le adivino como Adán dispuesto a sacrificar todas sus costillas porque a su lado surja la compañera Eva.

Sin duda esta temporada es de encuentros con amigos distantes. ¿Sabes quién ésta en Londres ahora? ¿Conociste tú a Leopoldo Panero? Es un poeta de la generación de Serrano Plaja y Sánchez Barbudo, a quien vi por última vez en el año 35. La guerra civil le halló en Astorga, de donde es, y aunque parece que estuvo en la cárcel, sospecho que tenía veleidades falangistas. No en vano era amigo de la pedante María Zambrano.

Pues ahora está trabajando en otro Instituto Español, pero éste franquista, aquí en Londres. Me llamó al teléfono y le vi. Ha sido la primera amistad española, del otro lado de nuestro, que hallo.

Hacía once años que dejamos de vernos, y temía, como supongo que tenemos todos los que estamos en tales circunstancias, tal entrevista. Pero la entrevista fue como si ayer hubiéramos estado charlando, tan natural y tan continua. No hablamos de política el primer día (yo lo evité); pero a la vez siguiente me declaró sus sentimientos monárquicos, y trató de seducirme para el bando monárquico.

Tengo la antología de poesía española que ahí han traducido. Sin las traducciones pueden dejar qué desear, pero se ocupan tan poco de nosotros, tanto ahí como aquí, que siempre es de agradecer la buena intención.

Edward Wilson (¿lo conoces de España?), que ahora es profesor español en el King´s College de Londres, en sucesión de Pastor, está traduciendo versos míos, e intenta publicarlos. Le dejé hacer, porque sabía que el resultado será bueno, y en verdad que sus traducciones son hermosas. Hablo como de algo que no es mío, y por tanto perdona la aparente vanidad, pero no me ocupo de que me conozcan estos intelectuales, que en ocho años de vida que llevo aquí no han tenido para mí el menor gesto de simpatía, ni para mi trabajo el menor gesto de curiosidad.

La editorial Losada ha aceptado una colección de versos inéditos míos para su publicación. Quieren que aparezcan en este año.

Veremos si no se vuelven atrás.

Supongo que tu familia sigue en México, y por tanto que pasarás allá el verano. Dime si es así, porque necesito que alguien recoja y me envíe el original de un libro que envié a Bergamín.

Se lo pedí a Gil-Albert dos veces, y no contesta.

No releo mi carta. Debe ser una sucesión de historias inconexas. Tuyo,

Añadido a mano: Gracias por la copia de la Kenyon Review. Veo que no valía la pena. ¿Por qué pretenden algunos que Keats ha influido en mis versos? Tengo escasa simpatía por Keats.

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