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Los aliens también leen

Por Deniss Villalobos:

Una lista para Brenda y Lía

Cuando supe que mi hermana estaba embarazada y le empezó a crecer la panza hacíamos muchas bromas sobre un alien que crecía dentro de ella. Mi mamá y mi abuela se enojaban porque ay, cómo dicen eso del bebé, pero a mi hermana y a mí nos daba mucha risa. Siendo honesta, los lols no eran la única razón por la que yo hacía esos comentarios sino que además se me hacía más fácil imaginar a un ser baboso y de otro planeta que saldría de mi hermanita menor que pensar en el niño regordete de mejillas rosadas que, supongo, la mayor parte de la gente se imagina cuando esperan a un bebé en la familia. Luego supimos que sería niña y la única diferencia fue que al alien le imaginaba un moñito rosa.

La RAE no acepta el anglicismo alien así que no aparece en nuestro diccionario pero su traducción como “ajeno” tiene sentido. Mi sobrina sigue siendo, a veces, un alien. Me parece muy extraña y lejana cuando la veo sentada riéndose mientras ve gatitos que se caen en youtube o cuando canta Let It Go sintiéndose Elsa. A veces todavía no me creo que esa niña tan increíble salió de mi hermana, que lleva mi sangre, y que además de todo se parece muchísimo a mí.

Supongo que no lo descubriré hasta que algún día tenga un hijo, pero sospecho que todas las mamás, mientras salen al súper, toman una siesta o terminan un trabajo en la computadora, olvidan por un momento que de su cuerpo salió un ser vivo y cuando se lo encuentran de nuevo en la cuna o corriendo por el pasillo se asustan y vuelven a ver al extraterrestre que imaginaban durante el embarazo.

Desde luego, esto puede ser aterrador pero hay algo que he descubierto sobre los aliens y que puede ayudar a entretenerlos para que no nos coman: les gustan los libros. A lo mejor todas nuestras historias son la única razón por la que nos visitan. Cuando a mi sobrina le dieron un libro de plástico que contaba la historia de un patito comenzó a bañarse con él todos los días; podían faltar el shampoo, las chanclas o el jabón, pero no había baño sin el libro-pato. Conforme fue creciendo los libros cambiaron de material, aparecieron letras sobre los dibujos y se hicieron más largos, pero eso da igual porque lo que sigue importando son las historias.

Así que dejo aquí una lista de libros que ningún niño-alien puede perderse (casi todos en inglés para después hacer una en español), no exactamente porque vayan a enseñarles algo, sino porque son demasiado divertidos como para haber venido a este mundo y perdértelos:

Para extraterrestres chiquitos que apenas se bajaron de la nave

La verdad es que aquí casi cualquier libro funciona. Si tiene dibujos y se puede morder, babear y mojar, será el mejor libro del mundo. Puntos extra si además ayuda a que los niños empiecen a reconocer formas, animales, sonidos e incluye nuevo vocabulario.

The Very Hungry Caterpillar, de Eric Carle

Goodnight, Gorilla, de Peggy Rathmann

The Day the Crayons Quit, de Drew Daywalt

Moomin’s Little Book of Words, de Tove Jansson

Pat the Bunny, de Dorothy Kunhardt

Guess How Much I Love You, de Sam McBratney

Para extraterrestres que nunca se quedan quietos

¡Más libros-álbum! Cuando las historias dulces de solo dibujitos y palabras de amor se vuelvan aburridos, es hora de poner en las manos de tu alien todos los libros-álbum que puedas. Con más letras y pastas que resistan el montón de golpes que se llevarán, estos libros son perfectos porque, aunque cada vez cuentan historias más largas, siguen entreteniendo principalmente por los dibujos. De esos que puedes soltarles durante el día y leer juntos en la noche, casi siempre divertidos pero a veces para causar alguna pesadilla que en el futuro se volverá una buena memoria (o una cita con el psiquiatra). Al principio estos libros funcionan por los dibujos pero serán una experiencia grandiosa cuando estén un poquito más grandes y todo tenga más sentido.

Where the Wild Things Are, de Maurice Sendak

Charlie and Lola, de Lauren Child

Toooodos los libros de Oliver Jeffers.

¡Dr. Seuss!

Olivia, de Ian Falconer, en especial esos en los que se une al circo y se vuelve una estrella del ballet.

Madeline, de Ludwig Bemelmans

Duck, death and the Tulip, de Wolf Erlbruch (¡por favorrrr, todos deben tener este libro!!).

Monsters Eat Whiny Children, de Bruce Kaplan

The Whale, de Benji Davies

The Little Old Lady Who Was Not Afraid of Anything, de Linda Williams

Revolting Rhymes, de Roald Dahl

Anatole, de Eve Titus (el ratón más adorable del mundo).

The Dark, de Lemony Snicket (¡su primer Lemony Snicket!).

If You Want to See a Whale, de Julie Fogliano

Life in the Ocean, de Claire Nivola

The Watcher, de Jeanette Winter

The Fantastic Undersea Life of Jacques Cousteau, de Dan Yaccarino

The Gashlycrumb Tinies, de Edward Gorey

Room on the Broom, de Julia Donaldson (el mejor primer libro para Halloween).

Hedgehog in the Fog, de Sergey Kozlov

¡Jimmy Liao! Sus libros son caros pero hermosos.

Plus: cuentos de los Grimm, Perrault y Andersen. Sí, las versiones originales a veces parecen terroríficas, pero en serio que los niños son más fuertes de lo que a veces pensamos; una sirenita suicida y unos zapatos rojos que nunca dejan de bailar no los harán llorar sino más bien emocionarse.

Para extraterrestres que ya se pueden encerrar en su nave a leer solos

Esta es mi parte favorita pero también con la que tengo más problemas a la hora de poner etiquetas. Si por mí fuera solo dividiría los libros para niños en dos categorías: con dibujitos y que aguantan el andar pa’rriba y pa’bajo, y con más letras que dibujos y pastas suaves. ¿Ya puede leer? Entonces que lea cualquier libro para niños que se le pegue la gana. ¿No le entiende? Pues hará preguntas o la abandonará (y puede regresar a él en unos meses o años). Pero bueno, para fines prácticos, los dividiré en “libros para aliens que ya leen solos pero no quieren pasarse todo el día con un libro en las narices así que quieren algo corto” y “libros para extraterrestres que ya pueden leer los de Harry Potter, incluyendo esos en los que muere gente”.

Para la primera categoría:

¡Roald Dahl! The Witches, Matilda y Fantastic Mr. Fox son lo más.

Good Night Stories for Rebel Girls, de Elena Favilli

Le Petit Nicolas, de Sempé

The Little Broomstick, de Mary Stewart

The Worst Witch, de Jill Murphy

Michael Rosen’s Sad Book, de Michael Rosen

Los primeros dos de Harry Potter, de JK Rowling

Pippi Longstocking, de Astrid Lindgren

Peter Pan, de J. M. Barrie

The Jungle Book, de Rudyard Kipling

Winnie the Pooh, de A. A. Milne

Winter’s Eyes, de Douglas Florian

Calvin & Hobbes, de Bill Watterson

How to Train Your Dragon (y los demás en la serie), de Cressida Cowell

Treasure Island, de Robert Louis Stevenson

The Tintin Collection, de Herge

The One and Only Ivan, de Katherine Applegate

Babar, de Jean de Brunhoff

Y para la otra categoría:

The Hobbit, de J. R. R. Tolkien

La serie de Percy Jackson, de Rick Riordan

El resto de Harry Potter, de JK Rowling

A Series of Unfortunate Events, de Lemony Snicket

The Graveyard Book y Coraline, de Neil Gaiman

The Chronicles of Narnia, de C. S. Lewis

Howl’s Moving Castle, de Diana Wynne Jones

Las novelas y cuentos de los Moomin, de Tove Jansson

The Spiderwick Chronicles, de Tony DiTerlizzi y Holly Black

A Wrinkle in Time, de Madeleine L’Engle

The Invention of Hugo Cabret, de Brian Selznick

La trilogía His Dark Materials, de Philip Pullman

A Tale of Dark and Grimm, de Adam Gidwitz

The Arrival, de Shaun Tan

Y bueno, quisiera mencionar muchos, muchos más, pero me detengo para continuar esta lista con libros en español en otra ocasión. Y con todos los que seguro ahorita se me olvidaron. Igual mucha gente pensará que son demasiados libros y preferirían una lista con los diez mejores libros para niños de todos los tiempos, pero a ver cuánto duran todos estos en las manos de ese extraterrestre que vive en su casa y que, por años, tendrá muchísimo tiempo libro para pasar horas entre páginas. Tampoco creo que haya tal cosa como los mejores libros de todos los tiempos; depende de los gustos de cada persona y sí, ¡los niños son personas! Algunos serán felices leyendo sobre dragones y le harán el feo a las historias de detectives o de brujas, y está bien. Solo hay que ofrecer muchas opciones y cada niño-alien decidirá qué es lo que decide llevar siempre en la mochila por si hay que volver de emergencia a su planeta y necesitan una historia para el camino.

 

 

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