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Literaqué

Por Alejandra Eme Vázquez:

Para Luviana

The answer, my friend, is blowing in the wind.

Se dice que cuando nació Literatura era un día soleado y hubo fiesta en el reino. Que llegaron hadas madrinas de todas partes a regalarle dones y que así se le destinó a ser libre, hermosa, estimulante, sabia, generosa, dispuesta, transformadora, vehemente y ubicua. Se dice también que en lo más alegre del festejo irrumpió la vieja hada Tradición, ofendidísima por no haber sido invitada (todos en el reino pensaban que ya había muerto), para lanzar una maldición sobre la recién nacida: al cumplir la mayoría de edad, se picaría el dedo con los usos y costumbres, y moriría. Y que entonces una pequeña hada, cuyo nombre no se encuentra en los registros, modificó el poderoso hechizo aclarando que Literatura no moriría, sino que se quedaría dormida junto con sus más cercanos hasta recibir el primer beso de verdadero amor. Se dice que todos seguimos dormidos, esperando.

Otra versión afirma que cansada de recibir tanta atención (o tan poca, esta parte de la historia varía), Literatura decidió fingir su propia muerte y mudarse a la isla donde conviven Elvis Presley, Amelia Earhart, Pedro Infante, Jim Morrison, Hitler y Juan Gabriel. Que ahí la pasa a cuerpo de reina, sin preocupaciones ni críticas, y que le divierte mucho recibir las noticias de cómo algunos necios creen encontrarla a cada rato y otros tantos, aprovechan su ausencia para llenarse la boca diciendo que eso no es Literatura, eso no es Literatura, eso sí es Literatura, eso es más o menos Literatura, eso jamás sería Literatura, eso era Literatura pero ya no, eso no era Literatura pero ya sí... Y que a menudo viaja de incógnito al mundo de los listos y siembra rumores sobre su propia existencia o inexistencia, sólo para deleitarse con las eufóricas reacciones.

Hay una vertiente que asegura que eso que se suele llamar Literatura no es sino un “fenómeno literario”. Esta teoría indica que se trataba de un hecho literario que existía en total normalidad hasta que por desobedecer a sus padres fue castigado con graves deformaciones repartidas a lo largo y ancho de su ser; y entre la vergüenza y el rechazo social, se vio obligado a viajar en un circo de ciudad en ciudad, donde es anunciado por un hombre de sombrero verde al grito de: “¡Pasen, pasen a ver al fenómeno literario, la criatura más inexplicable y aterradora que hayan observado sus ojos!”. Según testimonios, quienes se atreven a entrar no pueden poner en palabras la experiencia una vez que salen del carromato, y pasan al menos un mes en estado de perturbación absoluta; algunos han necesitado acudir a terapias de diversas índoles y otros, desafortunadamente, han caído en las garras del alcohol o la misantropía.

Interpretaciones recopiladas a partir de ciertos grabados de culturas antiguas establecen la hipótesis de que Literatura es un montaje de los extraterrestres y/o de los dioses para manipular a la humanidad; la respuesta más común a esta línea de pensamiento es que ya existen pruebas irrefutables de que ha sido exactamente a la inversa, pero hay que decir que no sería la primera vez que la creación tomara las riendas de su creador, por lo que esta teoría no podría ser descartada del todo. No falta tampoco quien señale que Literatura es una cortina de humo para mantenernos descontrolados, pues sin el embeleso de los universos creados, de las lógicas contestatarias y de las representaciones autónomas, seguramente nos sería dado pensar con claridad y el mundo se arreglaría en un santiamén, lo que sería realmente tóxico para el estilo de vida de las siguientes generaciones, que quizá optarían por la extinción voluntaria al hallar un panorama tan poco provocador.

Ante estos alarmantes datos y en vista de la grave e innegable crisis por la que atraviesa lo literario, varias organizaciones han reunido esfuerzos para recaudar fondos y formas que se destinen íntegramente a financiar la reconstrucción de tejidos narrativos, a combatir la discriminación por géneros, a remediar mediante distintos soportes la desnutrición de las voces poéticas en desarrollo, a destinar reservas naturales de helecho teatral, a exigir justicia inmediata para la muerte del autor y a erradicar el virus de la ensayística, que tanto daño ha producido en los ecosistemas nacionales de creación y recreación. Porque podrá haber versiones muy distintas para explicar las causas, pero lo que no se puede desestimar es que Literatura se encuentra, hoy por hoy, en situación de crítica.

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