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La liquidez de las cosas

Por Adrian Med

No hablamos mucho de ello pero creo que todos nos sentimos tristes de vez en cuando. Podríamos quedarnos así nada más, tristes, pero como sentirnos tristes no es lo ideal, nos sentimos culpables por sentirnos tristes. Y si alguien se da cuenta de nuestro estado, además de sentirnos tristes y culpables, nos sentimos avergonzados. Y como todos los demás parecen estarla pasando mucho mejor que nosotros, sentimos que estamos defectuosos y no hay forma de repararnos. Toda una carambola de sentimientos negativos que no han terminado de pagar el seguro.

Haríamos bien en relajarnos. ¿Por qué satanizar o glorificar la tristeza, cuando podemos simplemente aceptarla como parte de la vida? Está bien sentirse triste a veces. Está bien llorar. Está bien tomarse un tiempo. La felicidad no es una obligación. Cualquiera puede tener un mal día, un mal mes, incluso un mal año. Y si lo tuyo ya no es tristeza sino depresión, no es culpa tuya. La depresión es una enfermedad, así que no temas pedir ayuda.

Una cosa que me han enseñado las series de televisión y las películas, es que los problemas, los defectos, los fracasos, las tristezas y las situaciones incómodas pueden ser una fuente inagotable de humor. Si sabes encontrarle lo ridículo a eso que tanto te duele o molesta, podrás reírte de ello. Eso, desde luego, no hará que desaparezcan tus penas por arte de magia, pero te hará sentir mucho mejor, te lo aseguro.

También deberíamos aceptar de una vez por todas que tenemos un lado ligeramente malicioso, por decirlo de alguna manera. ¿A quién no le hace reír que alguien se caiga, por ejemplo? Solo a los mentirosos. Como dijo Bill Hicks, siempre es divertido hasta que alguien se lastima: ahí  es cuando se pone hilarante (just kiddin’!). Este lado malicioso puede regalarnos muchas risas, pero no hace falta herir los sentimientos de nadie. No tienes que convertirte en un bully ni mucho menos, basta con que te burles de alguien en tu cabeza o veas videos en youtube como el del rap del dinero, dinero, dinero, el dinero es dinero, aprende algo, dinero.

Si la vida y nosotros fuéramos perfectos no tendríamos mucho de qué llorar pero tampoco mucho de qué reír. Decía Mark Twain que el humor no sale de la alegría sino de la tristeza y que por eso no hay humor en el paraíso, así que somos afortunados de que Adán se haya comido esa maldita manzana.

¿Quién no ha oído hablar del mal de Pagliacci o de Garrick, también conocido como el síndrome del payaso triste? Muchos comediantes sufren o han sufrido depresión, y algunos como Robin Williams se suicidaron. Esto desencadenó la idea de que el humor no nos salva o solo es una máscara, pero deberíamos considerar lo mucho que quizá el humor ayudó a esas personas. Sin él, probablemente se habrían ido mucho antes o la habrían pasado mucho peor. Como dije, el humor no soluciona las cosas por sí solo, pero puede ayudarnos a sobrellevarlas.

Humor, etimológicamente, significa líquido, de modo que tanto reír como llorar son formar de empaparse. La vida consiste en que constantemente alguien sea empujado a la alberca con la ropa puesta. A veces nos toca ser el mojado y otra el espectador, pero siempre podremos reírnos.

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