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Itinerario periodístico: Octavio Paz en España (1937)

Por Ángel Gilberto Adame:

Los pocos espacios que quedan por explorar acerca de la participación de Octavio Paz en el II Congreso de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura, son los que detallan la recepción que tuvo por parte de la prensa peninsular. El evento fue organizado por la España republicana y se le consideró el acontecimiento cultural más importante de ese periodo.

La vía de contacto con México se hizo por conducto de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), grupo de orientación comunista ampliamente reconocido en la época, que sugirió los nombres de los invitados. Pese a no formar parte de ella, Paz fue incluido, entre otros, por mediación de Pablo Neruda.

Una investigación hemerográfica[1] revela cómo un joven poeta fue ganando reconocimiento internacional, pasando de ser un miembro más de la delegación a un protagonista vigoroso.

Lunes 5 de julio: Se informó de su arribo a Madrid. Se destacó que acudieron sesenta y seis delegados procedentes de Argentina, Chile, Costa Rica, Cuba, México, Perú, Portugal, Suecia, Suiza, URSS, Estados Unidos, Holanda, Inglaterra, Islandia, Italia, Noruega, Bulgaria, Checoslovaquia, China, Dinamarca, Francia y Grecia. De los integrantes de la delegación mexicana, además de él, se menciona a José Mancisidor y Carlos Pellicer.

Martes 6 de julio: Los asistentes iniciaron sus actividades en el Auditorium de la Residencia de Estudiantes bajo la guardia de honor del Ejército del Pueblo. El congreso fue presidido por Juan Marinello.

Miércoles 7 de julio: Vicente Sáinz, Nicolás Guillén, Mancisidor, Paz y Pellicer acudieron a la redacción del periódico ABC. Después de conocer las instalaciones, “permanecieron […] durante un largo rato en amena charla inolvidable, recibiendo de nosotros la noticia de la toma de Villanueva de la Cañada, que acogieron con emocionado entusiasmo”.

Miércoles 14 de julio: Se anunció un acto de confraternidad catalano-americano en el que Octavio Paz tomó la tribuna. La nota de prensa precisó: “el poeta mexicano […] dio lectura a un poema escrito en los momentos más críticos de nuestra lucha cuando los voceros fascistas engañaban a todo el mundo diciendo que las tropas llamadas nacionalistas habían entrado en Madrid. Dicho poema admirablemente versificado, se titula ‘No pasarán’[2]”.

Sábado 31 de julio: El grupo de mexicanos llegó a Valencia encabezado por Mancisidor; “completan la delegación por la sección de literatura, María Luisa Vera y Juan de la Cabada; como representante de la sección de pedagogía, Gabriel Lucio, colaborador en el gabinete de Cárdenas en la reforma educativa; por la sección de música, el compositor Silvestre Revueltas, y los pintores Fernando Gamboa y José Chávez Morado”.

La revista valenciana Nueva Cultura editó un triple número correspondiente a los meses de agosto, septiembre y octubre, mismo que fue dedicado a nuestro país con el subtítulo “Bajo el signo de México” y en el que se publicó el ensayo “Raíces españolas de los mexicanos”, que escribió Paz. En la nota editorial se destacó:

Hoy queremos subrayar solamente, de manera específica, nuestro reconocimiento entrañable al pueblo mejicano que con tan fina sensibilidad civil ha sabido captar el hondo significado de nuestra lucha, lanzando a los cuatro vientos el grito de solidaridad y proclamando con decisión ante los círculos diplomáticos de la vieja Europa el único camino a seguir frente a la amenaza universal del fascismo.

Viernes 14 de agosto: Finalizó la exposición del pintor y camarada Ángel Soto. Presidió la clausura el cónsul mexicano radicado en Barcelona Alejandro Gómez Maganda y asistieron los delegados latinoamericanos. “Por toda la concurrencia que fue numerosísima, se dieron innumerables vivas a Méjico”.

Domingo 15 de agosto: Mi Revista, publicación catalana, incluye en sus páginas un artículo titulado “Madrid”, un adelanto del proyecto de libro Sangre en España, de Gómez Maganda, en el que se lee: “En Valencia, viejas caras conocidas: Angélica Arenal, Sansón Flores y Ernesto Madero, después, Mancisidor, Iduarte, Chávez Morado, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Juan Marinello, Octavio Paz, Gabriel Lucio, Silvestre Revueltas, María Luisa Vera… Y es que el pensamiento revolucionario del mundo tiene su conjunción en la parte vital de España”.

El mismo día “tuvo lugar en el teatro principal de Valencia un acto antifascista mejicano español. […] El local estaba abarrotado de público y en el escenario, adosado a un gran lienzo, fueron colocados dos monumentales retratos de los presidentes de Méjico y España, señores Cárdenas y Azaña, teniendo como fondo las banderas entrelazadas de ambas repúblicas”. Amenizó la tarde la Orquesta de Cámara de Valencia, que interpretó composiciones mexicanas. Sobre Paz se comentó: “El joven poeta mejicano recitó […] diversas poesías de matiz antifascista y fue muy aplaudido”.

En Primeras letras, Enrico Mario Santí indica que durante una semana dedicada a México entre el 17 y el 23 de agosto, patrocinada por la Alianza de Intelectuales de Valencia en el Ateneo Popular de la ciudad, Paz presentó su ensayo “Noticia de la poesía mexicana contemporánea”. Sin embargo, esta información no aparece citada en la prensa que pude consultar.

La revista Hora de España, en su edición de septiembre, publicó el poema de Paz “Elegía a un joven muerto en el frente”. Su nombre apareció junto a los de Antonio Machado, María Zambrano, Manuel Altolaguirre y Miguel Hernández.

Jueves 9 de septiembre: Mono Azul, folleto a cargo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, dio a conocer una “Carta a la juventud española” elaborada por Paz:

Si hay algo que no olvidaré jamás es justamente la vida de la guerra, la vida que los españoles ganan a la guerra y a la muerte. Y hoy, a través de Madrid, saludo a toda España, a la España leal que lucha y triunfa, y a la otra, a la triste España que espera la libertad, esclavizada, amordazada y envilecida por los militares y los invasores extranjeros. […]

Como joven y como joven mejicano, algo me ha sorprendido y maravillado en España sobre todas las cosas: su juventud […] Quizá en ningún país de la tierra dura ahora tan poco la juventud como en España. Cuando yo pienso en esto recuerdo a la Unión Soviética, el otro país en donde la juventud lo es realmente, el otro viejo país rejuvenecido por los trabajadores. Allí, la juventud me decía un compañero, dura más que en cualquier parte. Que eso se cumpla aquí en España que la vida humana joven y creadora dure cada vez más, que el hombre sea sin cesar cada vez más íntegramente joven y más ardientemente hombre es lo que pretende y por lo que lucha el pueblo español. […] El vivo y hermoso ejemplo de los trabajadores soviéticos nos dice que lo que esperamos y soñamos es una realidad, un hecho que ellos nos muestran.

En nombre de los jóvenes mejicanos antifascistas y especialmente en el de mis compañeros de las Juventudes Socialistas Unificadas, saludo a los jóvenes héroes de la libertad, que luchan por todos nosotros, y les aseguro que su triunfo cierto, su victoria definitiva.

Domingo 12 de septiembre: Se imprimió un pronunciamiento de algunos escritores hispanoamericanos a favor de la República:

Hemos recorrido buena parte de España, hemos atravesado Cataluña, visitado Valencia y vivido en Madrid; hemos tocado en su más válida entraña el caso español. En todas partes hemos advertido la monstruosidad del crimen fascista y la heroicidad insuperada de los que combaten. […] En Valencia fuimos sorprendidos por un criminal bombardeo aéreo realizado en horas de la madrugada sobre la población no combatiente; en Madrid hemos presenciado durante varios días el ataque combinado de la artillería y la aviación de los sitiadores cebándose, como siempre sobre carne inocente. […] El fascismo ha probado definitivamente en España su condición de fuerza regresiva y antihumana. Nuestra conciencia de hombres nos obliga a decir a Hispanoamérica que la agresión cometida contra España por el fascismo internacional es el hecho más abusivo, cruel y alevoso de los tiempos actuales. Estamos en días en que el escritor no puede rehuir su deber de hombre. Su decisión en la pugna española no puede producirse sino a favor de un pueblo noble y entero, y contra el ataque de la barbarie mundial. Sabemos que como en España, los intelectuales más valiosos de nuestras patrias están junto al pueblo español. Importa ahora el cumplimiento activo y eficaz de la adhesión. Exaltar los aspectos  de la lucha, definir su naturaleza y significado, ofrecer la más fiel y actual información sobre los sucesos militares y políticos, deben ser labores  diarias de nuestro escritor; propagar los valores magníficos del pueblo español, divulgar las depredaciones del fascismo, mostrar la trascendencia universal de la tragedia, deben ser preocupaciones centrales de nuestros hombres de letras y pensamiento. Hispanoamérica posee una hermosa tradición que no puede traicionar: nuestros mejores escritores del pasado vivieron apasionadamente lo político; ello marca su grandeza espiritual. […] Trabajando por el triunfo de España, trabaja el escritor nuestro por el triunfo de Hispanoamérica, al mismo tiempo que realiza una obra de la más amplia y noble superación humana. Que la realice cada día con más entusiasmo y conciencia. Lo pedimos desde Madrid la heroica, asombro de la tierra y honor del linaje humano. Juan Marinello, Pablo Neruda, Nicolás Guillen, Vicente Huidobro, César Vallejo, Carlos Pellicer, Raúl González Tuñón, Alberto Romero, Alejo Carpentier, José Mancisidor, Vicente Sáenz, Félix Pita Rodríguez, Pablo Rojas Paz, Cayetano Córdoba Iturburo, Octavio Paz y Leonardo Fernández Sánchez.

Viernes 17 de septiembre: Se llevó a cabo un evento para destacar la fraternidad entre ambos países. Por la mañana “el poeta Octavio Paz hizo un interesantísimo estudio de la obra musical del insigne artista Revueltas”, y resaltó su “sentido tan profundamente humano” y “su condición de artista revolucionario”. Por la tarde, Paz “leyó varios poemas de gran inspiración que justifican su merecidísimo renombre entre la intelectualidad mejicana”.

Sábado 18 de septiembre: Se informó de la realización del “Curso de estudios hispanoamericanos”, que estaría compuesto por siete conferencias dominicales, impartidas por cuatro mexicanos y tres argentinos en el siguiente orden: Mancisidor, Paz, Gregorio Berman, Bertha Gamboa, Óscar A. Succar, Ricardo Cornejo y Emilio Pizarro Crespo.

Este mismo día, se dio cuenta de una comida organizada por la Junta Municipal de Izquierda Republicana de Madrid. “Fue, pues, una fiesta que […] no tuvo brindis perturbadores de una buena digestión”.

Domingo 19 de septiembre: Convivio en honor de los delegados mexicanos. Tocó Silvestre Revueltas, hablaron Mancisidor y María Luisa Vera. “Octavio Paz y Rafael Alberti declamaron varias poesías suyas, que fueron aplaudidísimas”.

Domingo 26 de septiembre: Paz impartió la conferencia “El pensamiento literario a través de la Revolución Mexicana”, para culminar su participación en el “Curso de estudios hispanoamericanos”. Según la información que pude recabar, este texto permanece inédito.

Sábado 2 de octubre: La revista Estampa elaboró una relación de las actividades de los mexicanos. A lo largo del artículo aparecen varias fotografías, en una de ellas se aprecia a Elena Garro, María Luisa Vera y Susana Gamboa; en otra aparece el grupo completo en primera plana.

Domingo 3 de octubre: Se difundió una crónica de las actividades de los asistentes al Congreso, en particular de la representación de México, incluyendo las lecturas de Paz. También se habló de una exposición de pintores compuesta principalmente por obras de José Guadalupe Posada, Leopoldo Méndez y Everardo Ramírez.

Jueves 7 de octubre: Tuvo lugar un evento en el Palau de la Música Catalana en el que participó la Orquesta Sinfónica de Barcelona. En las noticias se hizo saber que “a lado de Silvestre Revueltas, hallaron un cálido y justo éxito, Octavio Paz y María Luisa Vera, con sus poesías llenas de inspiración y sentimiento […] La fiesta, simpática desde todos los puntos de vista, transcurrió entre generales demostraciones de entusiasmo”. Éste fue el último acto al que se le dio difusión.

En noviembre, Hora de España dedicó un extenso artículo a Octavio Paz, escrito por Juan Gil-Albert:

Es curioso que […] los poemas de Octavio Paz, no me hicieran volver hacia su tierra natal la imaginación o el pensamiento, y que fuera España misma, la que parecía hablarme a lo largo de sus virginales estrofas de juventud […] ¡Cuánto ardor contenido en esos versos que entre nosotros quedan! ¡Cuánta pureza de juventud nos evocan, de esa juventud verdadera en la que una nobleza de alma deja su luz, allí donde quiera que los sentidos se posan descubriendo la vida! […]. En los versos de Octavio Paz nada indica una falsa preocupación ni un abandono desgraciado al tema del momento, por lo cual sus cantos a España no producen esa desagradable impresión de impotencia que origina el confundir en la mayoría de los casos el interés por una causa, con el ímpetu poético. Los poemas que dedica a los españoles no quiebran la línea de inspiración de esas trémulas palabras de amor que les preceden, y en virtud de las cuales sabemos que el que entona aquí su asombro,  su lamento y su esperanza con nuestro pueblo, es un joven enamorado al que algunos se permitirán tildar por ello mismo de indiferente a otras realidades menos íntimas. Frecuente error. Porque cuando un joven escribe estos versos en los que resplandece la vida, está, por el sólo hecho de haberlos escrito, del lado de la revolución que los hombres anhelan. Y, ¿me atreveré a predecir que en Octavio Paz, como fiel a su nombre latino, la guerra y el clamor son la circunstancia, por lo dolorosa, recogida, y que otros pies más ágiles seguirán conduciendo su naturaleza hacia la región quemante y fresca desde donde su poesía le llama?

Para concluir, Mi revista recogió algunas opiniones que dejaron a su paso los camaradas mexicanos: “Nos trajeron nuevos alientos, insuflaron mayor fe en nuestros propios destinos y vigorizaron nuestras ilusiones”.


[1]La información disponible apareció en los periódicos La Libertad, La Vanguardia, ABC, Hoja Oficial de la Provincia de Barcelona, Solidaridad Obrera y Crónica, más las revistas y folletos que se citan.

[2]En Octavio Paz entre nosotros, Malva Flores dice lo siguiente: Sí, Paz fue un revisionista de tiempo completo, no solo de su vida o de sus errores políticos. También de su poesía, y así lo hemos juzgado. Que si volvía una y otra vez a sus poemas ya publicados y en cada ocasión los corregía, malo. Peor, que hubiera eliminado algunos, pues estaba trabajando para su posteridad, dicen, cuando no para el imperio. Y yo me pregunto si alguno de nosotros tuviera la posibilidad de volver a los versos o a las líneas que al abrir nuestros libros aún nos ruborizan, no los cambiaríamos. Pero nosotros no somos Paz y esa autocrítica a él no le está permitida. Pero qué bárbara, me dirán. Estamos hablando de poemas como “No pasarán”, que fue eliminado por Paz en las distintas ediciones de sus obras reunidas y ese poema, insistirán, es muestra inequívoca del momento en que Paz, antes de volverse un “poeta hegemónico”, aún creía en la solidaridad con los que no tienen voz, con los oprimidos. Que Salazar Mallén haya pensado que ese poema era una “pobre cosa demagógica, sin valor poético”, está bien. Que Paz dijera que los había excluido “no por razones ideológicas, sino por su indigencia poética”, eso no está bien. Ahí hay gato encerrado.

NOTA: Una primera versión de este texto se publicó en Letras Libres

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