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From Russia with love

Por Deniss Villalobos:

No sé si son los tacos al pastor, leer en el metro cuando no hay mucha gente, acostarme en el pastito de mi universidad, algunos pueblos en los que de verdad hay magia, las playas de Huatulco en las que hasta los cangrejos parecen amigables, el panteón en Tlaxcala donde está mi tatarabuela o los bosques de Hidalgo donde puedes abrazar a los árboles, pero a pesar de todo lo malo, que es mucho, me hace feliz haber nacido en México y no lo cambiaría por ningún otro lugar.

Estar contento con el lugar en el que naciste, por otro lado, no impide que puedas sentir atracción y especial cariño por sitios que aún no visitas. Conozco personas que saben todo de Praga y nunca han pisado República Checa, gente que se sabe de memoria la lista de los mejores cafés de París sin haber tomado uno en aquellos sitios, y otros me conocen a mí, que quiero visitar el mundo entero aunque no sepa mucho de ningún lugar.

Entre esos lugares que me atraen está Rusia. El pueblo ruso ha sufrido cosas que algunos no podemos ni imaginar y aún así hay personas en las calles que, a pesar de haber perdido a sus seres queridos en los gulags, sonríen, bailan y se interesan por las historias que gente de cualquier parte del mundo quiera contar. Hay muchísimas cosas que Rusia le ha dado al resto del mundo (la primera mujer en ir al espacio, las adorables muñecas matrioska, uniformes escolares soviéticos más padres que los japoneses, cuentos tradicionales como el de Masha y el oso, las películas de Tarkovski y Eisenstein, las manos de Rachmaninoff y la música (y carita de Harry Potter) de Shostakovich, los ballets de Tchaikovski…) así que quiero enlistar algunas de mis favoritas para que, si alguien no las conoce aún, descubra algo sobre Rusia que no tenga que ver con Stalin, “la cuestión eslava” o Putin.

Pastel de miel y sopa

Es un cliché hablar de la comida de un país, pero en el caso de Rusia la recomendación es más que merecida. El mejor pastel que he probado en mi vida se llama медовик (medovik) y está hecho de miel, mantequilla, huevo y azúcar. En México se puede encontrar en el restaurante ruso Kolobok, uno de mis lugares favoritos para comer en el DF. Ahí mismo podemos probar una deliciosa bebida de frutas preparada a base de fresas, frambuesas, ciruelas, manzana y durazno, la receta puede variar según la región en la que se prepare, pero el компот (kompot) siempre será una buena opción en un día caluroso. Otros de mis platillos favoritos son la famosa sopa borsch, el filete stroganoff y el пельмени (pelmeni), bolitas de masa rellenas de carne que, aunque suenan a otros platillos que podemos encontrar en diferentes países, son de lo más recomendable de la cocina rusa.

comida rusa

Soyuzmultfilm

¿Alguna vez has visto la versión rusa de Winnie Pooh? En ella, con un estilo mucho más sencillo pero un humor más negro y personajes más trágicos, podemos ver las aventuras de un oso gordo y tragón que adora cantar y robar miel, un burro que vive deprimido y un listo cerdito al que nadie hace mucho caso. Esta caricatura es obra de Soyuzmultfilm, el estudio de animación soviético que por años creó personajes entrañables no solo para los ahora adultos que crecieron viéndolos, sino también para las nuevas generaciones que han quedado encantadas con esas historias. El erizo en la niebla, creado por Yuri Norstéin (a quien descubri hace años gracias a Dana, una amiga a la que debo casi toda mi rusofilia) es también parte del catálogo de este magnífico estudio y una de mis animaciones favoritas de todos los tiempos. Gena y Cheburashka, El misterio del tercer planeta, Nu, Pogodí!, Los músicos de Bremen y Malysh y Karlson son algunas de las caricaturas que vale la pena ver sin importar tu edad.

winnie

Libros, libros, libros

Todos amamos la literatura rusa, al menos en mi imaginación. La nariz, un cuento de Gógol, es tal vez mi cuento favorito, y también el que me inspiró a escribir malos relatos que nunca le mostraré a nadie pero me hace feliz tener en un cajón para poder quemarlos cuando sea vieja. Dostoievski, Pushkin, Turgueniev, Tsvietáieva, Chéjov y Ajmátova hasta llegar a mis Liudmilas favoritas: Ulítskaya y la extraña Petrushévskaia, quienes tienen dos de los mejores títulos que conozco (Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina y Los alegres funerales de Alik) son algunos de mis autores favoritos. Prometo que cuando sea millonaria iré por la calle regalando libros escritos por rusos.

libros rusos

Música

En algún momento creí que lo único que los rusos ya no hacían bien en la actualidad era música. Conocía algunas bandas que sonaban como malas versiones de famosos grupos estadounidenses, otros que mezclaban música folclórica con sonidos modernos y resultaban en algo que te hacía reír o taparte los oídos, y algunos otros pop que no sonaban mal pero no eran la gran cosa. Luego conocí, gracias a Abraham, a IFWE, banda por la que empecé a poner más empeño en aprender algo de ruso solo para entender un poquito lo que sus bellas canciones decían.

Aquí hay una lista de Spotify con otras bandas rusas que me gustan o que escucho a veces porque me hacen bailar.

música rusa

Rusalochka

Rusalochka es la mejor peor versión de La Sirenita que he visto en mi vida, y a pesar de las muchas limitaciones de esta película (filmada en 1976), me parece encantadora por ser totalmente distinta a todos los cuentos y adaptaciones al cine que he visto y leído de esta historia. Aceptemos que la protagonista de pelo azul es hipnotizante y es la prueba de que incluso cuando lo hacen mal, los rusos lo hacen bien.

sirenita

Na zdorovie!

Recuerdo un capítulo de El maestro y Margarita en el que el gato le ofrece a Margarita un vaso lleno de líquido transparente, y cuando ella pregunta si es vodka, él responde indignado que jamás le ofrecería esa bebida a una señorita. A lo largo del capítulo, como es evidente, Margarita se emborracha y termina haciendo preguntas que, de otra forma, nunca se habría atrevido a hacer.

Fue hasta hace muy poco que probé esta agüita (este es el significado de la palabra “vodka”), pero entendí muy bien por qué rusos y polacos lo pueden tomar directo de la botella y gritar alegremente na zdorovie!

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Feedback

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  • Abraham

    Oye, muchas gracias por la mención. Muy lindo tu texto. Creo que es posible enamorarse de una cultura a través de la música, los libros, la comida o alguna de sus muchas manifestaciones (justo ahorita, mientras escribo esto, se puso Кино́ en el shuffle).

    A mí me pasó hace unos años con Escocia, por Mogwai obviamente, pero también por Arab Strap, The Twilight Sad y muchas otras. También me pasó con Islandia y con Japón, y con este último además me gusta su literatura. Así que entiendo perfectamente el sentimiento.

    Lo mejor es que al final, estas obsesiones se convierten en pretextos para viajar. Y yo no me quejo.

    • Deniss

      Gracias por el comentario, Abraham. Y, de nuevo, por ifwe. Tienes razón en que lo mejor de enamorarse de una cultura es que ese amor se vuelve una especie de motor que te lleva a viajar o, por lo menos, a desear hacerlo.

      Con Japón también tengo una mega crush, en especial por la literatura, el anime y el manga. (¡Y las tiendas Moomin!, cosa rarísima porque esos son de Finlandia). Espero que se nos haga ir a todos los lugares que nos han conquistado (y a otros que nos sorprendan sin saber nada previo de ellos).

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