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Estrellar el cielo

Por Deniss Villalobos:

¿Habían aparecido la mayoría de tus estrellas?
¿Estabas ocupado escribiendo con el corazón?
J.D. Salinger

A los veinte años Van Gogh estudiaba Teología y estaba decidido a convertirse en clérigo, pues aunque siempre había dibujado no consideraba esa actividad como una opción para dedicarse a ella toda la vida. Pero hubo un evento que probablemente lo cambió todo. Una vez, mientras escribía una carta a su adorado hermano, observó el paisaje al otro lado de la ventana y la noche le pareció tan bella que deseaba poder mostrársela a Theo, así que dibujó lo que contemplaba en ese momento sobre el pedazo de papel en el que estaba escribiendo.

Brenda Ueland dijo en Si quieres escribir que aquella carta de Van Gogh a su hermano le había hecho comprender lo que realmente era el arte: un sentimiento de amor y entusiasmo por algo, un sentimiento tan fuerte que de una manera directa, sencilla, apasionada y honesta, intentas mostrar a los demás la belleza que contemplas.

Pienso en todo eso mientras observo algunas acuarelas que he hecho y que tengo colgadas en la pared de mi cuarto. No soy Van Gogh, tal vez mis dibujos no son buenos y viviendo en una enorme ciudad no veo una hermosa noche llena de estrellas a través de la ventana, pero comparto el sentimiento de amor y entusiasmo por muchas cosas, y también el deseo de mostrarle a la gente todo lo que me cautiva, o al menos intentarlo.

Dibujar, pintar, esculpir, escribir, bailar… la lista de formas en las que podemos mostrarle a otros algo que no conocen o que conocen de una forma diferente a la nuestra es larguísima. El impulso creativo funciona, sin importar el medio que elijamos, de la misma forma en la que funcionó para Van Gogh aquella noche. No hay que tener la intención de dedicar tu vida entra al arte para poder expresarte a través de alguna de sus expresiones. En el camino podemos decidir si es solo una de varias pasiones o si es aquello a lo que queremos dedicar el resto de nuestra vida, pero sería un gran error ignorar la necesidad de crear algo solamente para nosotros o para compartirlo con los demás.

Mi habitación es una galería a la que solo asisto yo. Tengo una constelación y junto a ella una mujer que se cubre la cara con las manos. Arriba, del lado derecho, una adolescente con estrellas en el pelo es acompañada por una niña que lleva un fantasma atrapado en un frasco. Todo ese mundo que he llevado al papel nació conmigo y probablemente morirá de la misma manera, pero de no haberlo creado faltaría algo en el universo.

Más allá de la crítica, el público, el reconocimiento y demás figuras a las que relacionamos con el arte, lo que verdaderamente importa es hacer del mundo un lugar un poco más bello y un poco menos solitario, hacer que las personas se encuentren con algo que las haga sentirse cerca de sí mismas y de los otros. Escuchar con atención a la voz que te cuenta una historia y escribirla; poner atención a los detalles del rostro de un niño que viaja junto a su madre en el metro y dibujarlo; sentir esa canción que no dejas de oír y dejar que tu cuerpo comience a moverse.

Estoy segura de que no existen “errores” en el arte cuando nace del amor y del entusiasmo. Imagino que la vida es escribir una larga carta, y aunque quizá aún no sabemos quién es el destinatario, aunque esa carta no llegue nunca a nadie y sea un papel más en un cajón, debemos intentar dejar en ella la mayor cantidad de muestras de lo que vimos: hacer que nuestras estrellas aparezcan, y que brillen.

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