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Espérame en Siberia

Por Deniss Villalobos:

“When the breath freezes into ice dust and falls almost silently to the ground,
Siberians call it the whisper of stars.”
David K. Shipler, Russia: Broken Idols, Solemn Dream

De entre los pueblos tunguses uno de los más importantes es el evenki que, en su mayoría, habita la Siberia rusa oriental y es parte de las poco más de cincuenta minorías étnicas reconocidas por el gobierno de China. Los evenki tienen su propio idioma en el que existen términos como “lamut” que significa “pueblo del océano”, y el homónimo “evenki” que significa “pueblo” o “seres humanos”. La palabra “chamán”, en principio usada solo para referirse a especialistas religiosos de los pueblos tunguses que son capaces de dejar su cuerpo y viajar al cosmos o al mundo subterráneo, y que hoy en día se usa en todo el mundo a veces como sinónimo de “curanderos”, “brujos” y otras personas que practican la medicina natural o están en contacto con los espíritus, viene también del idioma evenki.

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Aunque existen grupos de cristianos ortodoxos y budistas, la mayoría sigue siendo animista; los evenki creen que todos los seres, objetos y fenómenos de la naturaleza tienen alma o consciencia propia. Carmen Arnau Muro, antropóloga española especialista en pueblos indígenas de Siberia que ha estudiado el chamanismo en la región, explica: “Los evenki creen en lo mismo que defiende la física cuántica, que cada uno de nosotros somos una parte del todo. Para ellos, las plantas, los animales, las piedras, las montañas y los ríos no son ajenos a nosotros; dicen que no somos ni más ni menos que los otros seres. Para ellos, las plantas y los animales tienen espíritu, es decir, energía, alma, un sentir al que podemos apelar. Cuando hacen ritos de sacrificio, le piden primero permiso al animal, que puede aceptar o no, y llama la atención ver cómo esa gente habla con la naturaleza. Cuando pasan junto a un árbol lo saludan, y cuando hacen un fuego le agradecen su calor con unas gotas de leche, té o vodka”.

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Taiga (1992) es un documental de ocho horas dirigido por Ulrike Ottinger, una directora alemana que se ha dedicado a documentar diferentes pueblos en Siberia, Mongolia, Japón y diferentes partes de Europa. La primera parte puede verse aquí, pero mis videos favoritos sobre los evenki en la actualidad son estos que filmó un usuario de youtube que no tiene nombre ni descripción en su perfil. Son varios clips de más o menos diez minutos cada uno que empezó a grabar en abril de 2010, en el que podemos ver a niños y adultos evenki hablando una mezcla de su lengua con el ruso, montando renos, pastoreando, cazando o construyendo cuoluozis, las tiendas en la que los evenki viven y que también usan para almacenar carne y pieles.

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Mientras trabajaba en Siberia en 1917, el antropólogo ruso S. M. Shirokogoroff documentó varias historias de los evenki sobre espíritus que viven entre ellos. En la taiga siberiana los evenki cuentan haber tenido experiencias con seres a los que llaman arenkil o bugadyl, espíritus de cazadores o personas que murieron en epidemias y no llegaron al mundo de los muertos a falta del ritual para guiarlos, por lo que los evenki evitan tocar objetos de personas que ya murieron. De acuerdo las leyendas, estos espíritus pueden ser tan poderosos que se vuelven maestros de algunas regiones o montañas. Un bugadyl es capaz de tomar cualquier animal, planta, espacio, objeto u órgano humano para controlarlo, y aunque pueden causar mucho mal y enfermedades generalmente se limitan a hacer que alguien se pierda por un rato en el bosque o ruidos que asustan a los niños. Al no tener un cuerpo, los arenkil eligen con frecuencia un árbol como hogar, y cuando éste es talado los evenki dicen escuchar gritos de dolor.

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My Siberian Year de la antropóloga polaca Maria Antonina Czaplicka es la recopilación del trabajo de investigación sobre la cultura y sociedad evenki que llevó a cabo durante 1914 y 1915. Después de publicar “Aboriginal Siberia”, sin nunca haber puesto un pie en la región y animada por el etnólogo inglés Robert Ranulph Marett, Czaplicka se dirigió a Siberia para liderar una expedición organizada por la Universidad de Oxford al lado de la ornitóloga Maud Haviland, la pintora Dora Curtis y el antropólogo Henry Usher Hall. Maria comienza su libro diciendo que, cuando era niña, Siberia significaba solo una cosa: un lugar peligroso para el cuerpo y una terrible tortura para el alma de los hombres más valientes e inteligentes, pero pronto descubriría que la vida ahí era muy diferente a la idea que tenía cuando era niña, y al regresar a Inglaterra después de pasar un invierno recorriendo la orilla del río Yeniséi acompañada por Michikha, una mujer tungus, tomando cientos de fotografías que retratan la vida de los evenki, se convertiría en la primera mujer en enseñar antropología en Oxford.

Trato de imaginar cómo habría sido formar parte de ese grupo que hace más de cien años recorrió Siberia, en la mujer evenki que los acompañó, en los pájaros que Maud vio, las cosas que Dora dibujó y todo lo que Maria fotografió y escribió. Menos de diez años después Czaplicka se suicidó tomando veneno, muy lejos del río Yeniséi, pero me gusta imaginarla en Siberia, tal vez como uno de esos espíritus que en lugar de causar mal deciden vivir en un árbol o un pájaro, esperando que alguien toque el objeto o ser vivo en el que habita.

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