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Espacio privado

Por Alberto Sánchez:

Amigos: la privacidad, como he sostenido, es el último lugar en el que podemos ser con libertad; donde no estamos vigilados por el ojo inclemente de alguien, donde podemos andar en gayumbos, donde podemos comer con las manos o bailar nuestra canción de Selena favorita (Como la flor).

No importa las actividades que realicemos en nuestra privacidad, con que no sean contrarias al Estado de Derecho, son perfectamente válidas y no deberían de interesarle o molestarle a nadie. Es nuestro derecho, uno de los más grandes y, por si fuera poco, muy infravalorado.

En columnas pasadas les había platicado acerca de filtraciones de fotos de famosas desnudas (aka nudes) por parte de un cracker que las dio a conocer a cambio de bitcoins en 4chan.com y, la semana pasada la susodicha web, fue protagonista de otra polémica.

En el foro más famoso y mediático se dio a conocer un thread en el cual amenazaba con develar desnudos de Emma Watson. ¿La supuesta razón? El ampliamente difundido discurso que dio en las Naciones Unidas a propósito de la equidad de género titulado "He for she".

Emma, que sobre todas las demás feministas más o menos comprometidas con la causa tiene la ventaja de ser famosa y, además, tener una reputación fuera del foco del escándalo, logró en un discurso (a pesar de durar poco más de ocho minutos, cuando el tiempo de atención del usuario de Youtube no rebasa los cuatro), se volviera viral y generara discusión en las redes sociales más importantes.

Unos apoyamos su visión del feminismo como una tarea conjunta y no una guerra frontal en contra de los hombres; otros expusieron que no decía nada nuevo, que sólo logro oídos por su fama; y otras, las ultras, sólo se quejaron de que ella tuviera mayor exposición por ser bonita, a comparación de feministas con más credenciales.

Al final, las Naciones Unidas y Emma Watson cumplieron su propósito: llevaron a la mesa de discusión la igualdad de género e hicieron que por, lo menos, el mundo digital, discutiera por varios días tópicos importantes del feminismo moderno.

El texto que leyó Emma no es un ataque frontal hacia nadie. “Presuntamente” desató la ira de 4chan, que en el sitio emmayournext.com, amenazaban con una cuenta regresiva a la actriz con publicar sus desnudos. Corrió tinta, muchos columnistas crucificaron a un sitio que no conocían y que, aunque no sea políticamente correcto, ha realizado hazañas que nadie se atrevía: como desafiar a la NSA o denunciar al año a miles de pedófilos.

Sin embargo, los que desde hace varios años conocemos el modus operandi de la página, sabíamos que todo el escándalo era falso. 4chan, como comunidad, no amenaza; si tuviera algo de Emma Watson lo hubiera publicado sin ningún pudor. Sus integrantes son totalmente indiferentes a crear una burbuja política de polémica, a menos que sea para burla o por fines ridículos.

Al final, toda esta maquinaria, todavía arcaica, de la prensa tradicional tuvo que retractarse y dar nota del engaño.

El sitio con la amenaza a Emma Watson resultó no ser obra de los creadores de 4chan, como se había especulado, sino un intento por redirigir a una página que mostraba una campaña mediática por bajar el sitio; campaña que, además, era orquestada por los publicistas afectados por la filtración de desnudos de sus celebridades representadas.

En conclusión, si un equipo de publicistas amenaza con destruir la reputación de una persona, sea celebridad o no, con el propósito de salvar sus intereses, quizá sí merezcan perder su trabajo. Idiotas.

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