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El mito de los hombres buenos

Por Nerea Barón:

I.

El mito popular va más o menos así: existen en el mundo hombres buenos y hombres malos y, por algún motivo extrañísimo, a las mujeres nos da por enamorarnos de los segundos y maltratar a los primeros diciéndoles “no” o, peor, otorgándoles el denigrante estatuto de “amigo”. Emisarios de la caballerosidad, estos pobres hombres se lamentan –naturalmente–, incapaces de comprender nuestro sadismo terco e irracional.

El mito cuenta también que nosotras usamos a los buenos para que nos apapachen y nos aconsejen cuando los malos nos dejan, o cuando estamos aburridas; porque somos crueles y nos gusta que nos elogien hasta el cansancio y nos inviten bebidas. Somos tan malas que les ponemos apodos cariñosos y los abrazamos sin pensar en nuestra propia anatomía, sólo con el fin de dejarlos calientes.

Estos protectores valientes del galanteo tradicional reciben muchos nombres: pagafantas,  tomacafés, friendzoneados y bestfriendsforever –entre otros–, nombres que exaltan el mérito quijotesco y estoico de los nunca correspondidos. Merecen una oda, y nosotras merecemos una buena terapia para romper con ese patrón del mal e irnos con el que nunca nos pondría el cuerno, no se olvidaría de nuestro aniversario y nos diría miamor cada mañana.

Vale, vale. Pero en la narración del mito se suelen olvidar otros comportamientos típicos de estos inocentes corderitos que conviene tomar en cuenta; por ejemplo, el de cobrar: no es poco frecuente que después de ofrecerte años (o meses… o semanas) de su amistad, el hombre bueno salga del clóset de su amor cargado de resentimiento porque fue él –y no otro– el que te detuvo el cabello mientras vomitabas y te acompañó en sesiones interminables de chick flicks mientras llorabas por otro. Ahora se lo debes.

Una vez hecha la declaración inicial la situación rara vez mejora: algunos decidirán que tu amistad no vale tanto porque los has herido (aunque sería más preciso decir “se han herido a costa tuya”) y ya no queda nada por salvar. Otros curarán su ego con superioridad moral y optarán por anidar en el rechazo alimentándose sólo de reclamos esporádicos: “eres mala, y lo sabes”, “eliges mal, y lo sabes”. Inserte aquí extenuantes mensajes de madrugada, ojos llorosos, susceptibilidades inexplicables. Y es que aunque fueron ellos los que decidieron quedarse, tú sigues siendo la responsable de su sufrimiento y es tu deber terminarlo: o les correspondes o te alejas, aunque si optas por la segunda vía igual despertarás reclamo y furia.

II.

Como la mayoría de las mujeres, durante muchos años creí que esa era una transacción justa: no sólo aceptaba la deuda que se me imputaba y andaba por ahí dando explicaciones, pidiendo disculpas, sintiéndome mal y sobrecompensando el dolor que le causaba a estos pobres individuos, sino que incluso aprendí que tenía que sentirme halagada por eso, porque eso significaba que tenía “muchos pretendientes”.

Sin embargo, cuando el sábado se propagó en redes sociales el hashtag #MiPrimerAcoso, pensé en ellos. Afortunadamente no he convivido con tantos hombres “malos” en mi vida. No tipificaría a ninguno de mis exes como abusivos o infieles, mucho menos golpeadores y, aunque tengo un par de recuerdos infantiles poco gratos y habito como muchas en una ciudad hostil, mi privilegio, desmemoria e ingenuidad matizan mucho la experiencia.

En cambio, cuando pienso en eso hombres presuntamente buenos me llueven los recuerdos de mezquinos celosos pasivo-agresivos incapaces de responsabilizarse de sí mismos o de respetar mi decisión, y me molesta que sigan navegando con bandera de marginados indefensos.

Porque entre el hombre bueno y el hombre malo no hay más que un golpe de suerte, porque esa dicotomía de entrada es conflictiva y porque aunque ellos nunca se identificarían con la figura del acosador (¿cómo identificarse si ellos son considerados y piden su limosna en el cuenco del respeto?), participan de la misma violencia en el momento en el que se ensordecen a la voluntad de la mujer que cortejan. Mientras el “no” de la mujer siga considerándose “injusto”, “exagerado” o “inconsciente”, el abuso seguirá existiendo. No es no.

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  • Luis

    He de decir, que respeto mucho este artículo y me pasa que el mismo artículo se contradice y se neutraliza. NO, es un NO, y creo que desde las mujeres el feminismo es una forma de machismo, o el machismo es una forma de feminismo. No debería existir el machismo y tampoco el feminismo. Puedo decir que no he querido (al menos de forma consciente) cobrarme los favores de la amistad (mis amigas son de muchos años, casi todas). Que sí, desde algunas de las mujeres después te tratan de puto, si, pero pues eso se supera y hasta halago es (viniendo de las mujeres) cuando no haces lo que “normalmente” se hace. En suma, el artículo dice que TODOS los hombres somos malos… NO LO CREO, que algunos navegamos con bandera de pendejo (lo dice con palabras mas bonitas), como tampoco CREO que todas las mujeres son víctimas. Hay que saber que “NO” nos gusta, saber que “NO” le gusta a los demás y desde eso trabajar. Mucho más cuando en términos de abusos se trata. Simplemente no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Apoyo que el abuso a la mujer no debe darse, pero también al hombre, a los niños y niñas, a los ancianos y ancianas. Cargar la culpa a un género es decir que uno es “bueno” y otro es “malo”. No es así necesariamente. Hay que trabajar como sociedad (ambos géneros) y si, los machos son más (o al menos más visibles) y sobre ellos hay que trabajar y corregir. Pero eso se hace con información con desaprendizajes de lo que aprendimos desde la casa, desde la escuela, desde los amigos/as, desde nuestras relaciones personales y profesionales. Es más allá de un sistema de leyes prohibitivas, sino educativas en serio (educación, no capacitación) y reeducarnos como ciudadanos libres que nos hacemos cargo de nuestras propias decisiones.

    • Tania

      Para nada dice que TODOS los hombres son malos y tampoco dice que TODAS las mujeres son víctimas. Habla del mito de los hombres buenos y de los hombres malos y de cómo generalmente se nos carga la responsabilidad cuando se da la famosa friendzone. Lo que ella describe es algo por desgracia muy común, hay miles y miles de memes al respecto. Claro que nadie debe sufrir abuso ni hombres ni mujeres ni niños, ni ancianos ni animales ni nadie. El feminismo no busca la superioridad de su género, busca la igualdad, se llama feminismo porque existe un problema sistémico hacia las mujeres y reconoce esa tendencia de desigualdad hacia ese género y esa lucha histórica que las mujeres han tenido que sostener y que viene desde muy atrás. A diferencia del machismo que si busca la superioridad de su género y la opresión y el control hacia el género opuesto. El problema es que al parecer no podemos hablar de estas situaciones de género sin que salte el famoso No Todos Somos Así. Sé que es difícil cambiar la forma en que hombres y mujeres nos relacionamos y este es el momento en que se tiene que cuestionar todo para que al fin todos nos tratemos con respeto por ser personas o seres vivos, nada más ni nada menos. Pero cuando leas este tipo de artículos piensa en esta analogía y pregúntate si esta reacción no es un tipo de prejuicio. Si vieras una pancarta o un cartel donde dijera “¡Salven al Amazonas!” pensarías que eso sin duda implica “¡y quemen las otras selvas porque esas no importan!”?

      Nerea comienza diciendo que es un mito y casi al final dice: “Afortunadamente no he convivido con tantos hombres “malos” [en comillas] en mi vida. No tipificaría a ninguno de mis exes como abusivos o infieles, mucho menos golpeadores…”

      • Josué

        Yo creo que la reacción no es por un prejuicio, sino porque el artículo -para mi gusto- tiene algunas oraciones que sí parecen tendenciosas o sensacionalistas. El título es por sí mismo un discurso completo (uno puede leer los periódicos leyendo los titulares; más aún: uno puede leer el tipo de periódico leyendo sus titulares), y si el título de este texto es “El mito de los hombres buenos”, es posible que más de una persona note (y con toda razón) que la frase se traduce a “No existen los hombres buenos” (porque son un mito; lo dice el título con todas sus letras) y si no existen los hombres buenos, entonces todos los hombres son malos. Al entrar al texto podemos darnos cuenta que no iba tanto por ahí el asunto y por eso creo que el título tiende a ser sensacionalista y a permitir interpretaciones como la de la persona a la que contestas.

        Luego tiene otras frases que ayudan poco, porque reiteran lo que está expresado en el título. Frases como: “entre el hombre bueno y el hombre malo no hay más que un golpe de suerte,” (dice, con todas sus letras, que son la misma cosa).

        No pretendo decirle a nadie qué pensar y cómo: solo hago una lectura de 2 frases (entre varias) que me parecen evidentemente tendenciosas y provocativas de manera gratuita. Creo que a partir de estas frases cabe la interpretación que da la persona a la que contestas, y que la reacción no tiene que ver con una renuencia machista o alguna cosa por el estilo (sería muy injusto, de hecho, verlo así: ver a un macho disfrazado en cada persona que disiente). No estoy diciendo que tú lo hagas, pero estoy seguro que más de una persona ve así las cosas.

        Saludos

  • Jorge Carballar

    Me parece muy interesante tu comentario; del otro lado de la línea te puedo decir que no alcanzó a comprender por qué recurrir a alguien cuando sabes que esa persona tiene sentimientos por ti, como entender que seas confidente, sanador,, paño de lágrimas, en ocasiones banco, aval Plomero,carpintero, chofer etc etc cuando no sientes nada, mencionas que uno lo hace por qué quiere y no lo discuto, Pero entonces por qué pedir todo eso a alguien que sabes que te quiere y tú no, no sería más fácil como dices tú decir no, marcar eso y no aceptar o pedir ningún tipo de ayuda a esa persona?,que quede claro creo que la amistad entre hombres y mujeres puede existir y donde todo eso puede darse; sin necesidad de lastimar o lastimarse

  • Jerónimo Pérez-Burton

    La adenda del mito es que las mujeres que son usadas, maltratadas y eventualmente abandonadas por los patanes a los que eligen, se pasan el resto de la vida amargadas y solas preguntándose “¿dónde están todos los buenos hombres?” Pero ellas no saben que su miseria también es parte de un mito…..

  • Mario Guzmán

    No había podido leer este comentario, es psicología popular. Gracias.

  • José Gerardo López Bonifacio

    Tiene muchas contradicciones este artículo y no busca una verdadera igualdad de género. Busca culpables en donde no los hay, en el amor no se manda ¿si un hombre se enamora, entonces significa que las mujeres que no están enamoradas de dicho hombre tienen el derecho de herir a quien los ama diciéndoles que no sin explicárselo y usarlo como un pendejete sin poner límites y que esos hombres anden hiriéndose por una persona que no los ama? Es simplemente absurdo porque eso también es violencia de baja intensidad, ¡si van a decir no es no! en todos los sentidos, — ¡No te amo y no quiero nada contigo al chile y sin pendejadas, ni abrazos, ni verte, ni que me apoyes porque no siento nada por ti y no te quiero usar por eso te pongo límites!… El problema aquí es que hay un problema de límites no de violencia, ninguna persona debe de ser utilizada sea hombre o mujer. Porque en todo caso también podemos hablar en el sentido inverso de que no hay mujeres buenas.

    Eso genera resentimiento (obvio, están jugando con el sentimiento de un ser humano). También las mujeres han sufrido de ese mal que comentan en este artículo (que andan ayudando a un hombre del que están enamoradas y ellos ni las pelan y actúan de la misma forma en que un hombre enamorado lo haría porque en los sentimientos no se manda) y sin embargo no se habla de ello, no se anda diciendo que hay mujeres celosas, resentidas, juzgonas y amargadas y que generan un feminismo de baja intensidad hacia el hombre (a fin de cuentas violencia en general), de eso nunca se habla. Este artículo es simplemente absurdo por las premisas que son contradictorias, porque quiere generar una guerra donde no hay. Tanto hombres como mujeres tenemos los mismos sentimientos, no somos ajenos a dichos sentimientos.

    Neta busquen combatir la verdadera violencia de género, los homicidios hacia las mujeres (feminicidios es una palabra mal dicha), que exista una igualdad real y que no exista más violencia hacia las mujeres, no buscarlo en donde no lo hay. Y busquen una verdadera justicia, todos somos una misma raza, que ríe, llora, sufre, y siente frío y calor, dolor, etc…; ¿o es que simplemente no queremos abrir los ojos? Eso empieza desde casa con un trato igual, sin violencia, justo, sin comparaciones y sin prejuicios. Las mujeres de la tercera ola feminista no todas buscan igualdad buscan beneficios más haya de la igualdad y una sociedad así no funciona, combatamos la verdadera violencia de género, trato igual y digno, trabajos por igual con salarios iguales, sin acoso sexual, sin asesinatos, etc… Pero no con artículos con corte contradictorio.

  • miguel

    pues creo que tiene razon no es no y lo justo es que se respete de ambas partes hombres y mujeres, solo que ya de por si encontrar pareja es dificil y todavia se complica mas, me esta dando un poco de flojera, bueno en fin

  • savas

    El problema aquí no es que la escritora del articulo generalize o que catalogue y haga divisiones o subdivisiones de la idea que tiene de los hombres.. El problema son ese par de eventos desagradables de su infancia que nunca se hizo tratar con un psicólogo para que le ayudara a entender y descargar todo ese resentimiento que proyecta al escribir. No toda la gente es igual a la que hayas conocido.

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