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El derecho a la mariguana

Por Frank Lozano:

La iniciativa del Ministro Arturo Zaldívar, abre la posibilidad de plantear a corto plazo el tema de la regulación del uso lúdico de la mariguana. El argumento del ministro, no es un argumento de salud o de seguridad, es un argumento liberal y de derechos humanos fundamentales que presupone que, el sujeto-usuario-consumidor-mariguano y demás, está amparado por el derecho a la dignidad, mismo que a su vez, le permite el libre desarrollo de la personalidad.

El enfoque del Ministro Zaldívar es novedoso. Es un planteamiento filosófico que se dirige a la médula misma de la libertad individual y el derecho a usar esa libertad, contra las prohibiciones que mutilan dicha capacidad, y sitúan al ser humano, —en este caso, al mexicano—, en una minoría de edad permanente y ponen al estado como el rector de la vida privada de los ciudadanos.

Esa rectoría, hasta ahoga vigente, ha salido muy costosa. La cultura de la prohibición ha orillado al gobierno a tomar la estrategia equivocada para enfrentar el fenómeno de la droga.

La guerra contra el narco ha devenido en un baño de sangre sostenido. El enfoque policial ha borrado del mapa las distintas aristas que tiene el fenómeno y lo ha simplificado de una manera burda.

En dicho reduccionismo el problema se reduce a los “buenos contra los malos”. En el camino nos hemos encontrado que los buenos no siempre son tan buenos y que los malos son peores de lo que nos imaginamos.

La prohibición ha criminalizado a los jóvenes. Obliga a que muchos consumidores de mariguana se expongan a la ilegalidad y peor aún, a situaciones de riesgo innecesarias. Ha colocado a México en la escena internacional como un país débil. Ha dado pie al deterioro de los derechos humanos ante los posibles abusos por parte de quienes conforman el aparato de seguridad nacional. Ha provocado la merma en la imagen del ejército, institución que tiene claramente marcadas sus funciones en la constitución y que, ante la contingencia, ha tenido que realizar tareas policiales.

La estrategia errónea del gobierno, ha pulverizado a los grupos criminales; por cada cabeza capturada surge una disputa interna y también, una disputa entre el resto de grupos para controlar territorios. Ha evidenciado la vulnerabilidad de muchas policías ante la capacidad de corrupción de los grupos criminales.

Cierto político dijo que con la regulación volveríamos empresario al Chapo Guzmán. Es justo a la inversa, la prohibición ha permitido el enriquecimiento descomunal de las bandas criminales.

La detección de las grandes cabezas de los grupos criminales es una ilusión óptica. Sacia momentáneamente el morbo mediático. Genera una falsa percepción de triunfo pero no modifica las estadísticas de homicidios, ni tampoco redunda en un mayor control del consumo.

Ante lo evidente, es pertinente volver a poner el tema de la regulación del uso lúdico de la mariguana sobre la mesa. Se trata de un primer gran paso para, posteriormente, abordar a gran escala el manejo de las drogas en el país.

El proyecto del Ministro Zaldívar, con su orientación sobre las libertades, abre la puerta para volver a hablar de la urgente necesidad de cambiar el paradigma y el enfoque hacia la mariguana, por un abordaje multidimensional en el que, la prevención, la salud pública, la atención a las adicciones, el diseño y aplicación de políticas públicas transversales y el trabajo con los grupos vulnerables conformen una agenda más amplia, contraria a la miopía del enfoque policial.

Lo que está en juego es la paz, la estabilidad y la salud pública de los mexicanos y en cierta medida, el sentido común de todos.

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