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El 2015 será un 2014 prolongado

Por Frank Lozano:

De un daño a otro

 

A diferencia de otros inicios de año, el actual tiene tendidos tantos puentes hacia el pasado inmediato, que el placebo del cambio no logró inducirnos en esa ebriedad momentánea del festejo, de la sensación de comienzo y sobre todo, de optimismo.

Llegó el 2015 como una suerte de 2014 camuflado. En el entorno nacional no hay elementos de regocijo, persisten el cansancio y el desánimo. Los principales problemas nacionales están sobreviviendo al triste periodo llamado “Guadalupe- Reyes”, esa suerte de laguna mental en la que los mexicanos entran y, cuando salen, han olvidado todo.

Esta vez parece diferente. La lucha por la justicia, encabezada por los padres de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, se mantiene viva. Con ella, se mantiene vivo el recuerdo sobre el pésimo manejo que el presidente Enrique Peña Nieto y su equipo cercano, le dieron al asunto.

Se mantiene viva la indignación nacional por el escandaloso conflicto de interés que nuestro primer mandatario y el secretario de hacienda, Luis Videgaray, mantienen en relación a los beneficios que han tenido con la empresa HIGA, que actualmente tiene 30 contratos millonarios con el gobierno.

En Michoacán, se está revelando la grosera pantomima con que la administración federal pretendió encubrir su estrategia para este estado. La detención de todos los líderes y creadores de las autodefensas es el golpe final que los grupos criminales necesitaban para reorganizarse. Hoy el comisionado Castillo ya les cumplió, ya hizo el trabajo sucio. Ya se puede ir a ser candidato al Estado de México. Cumplió su misión quitar del camino a quienes obstaculizan el trabajo del verdadero patrón de Michoacán, La Tuta.

En Guerrero las cosas siguen igual que antes de que desaparecieran a los estudiantes. Asesinatos en tierra caliente y en Acapulco marcan la agenda. Brotan y brotan más fosas clandestinas y con ellas, la impunidad y la falta de respuesta de las autoridades de todos los niveles de gobierno.

En el renglón económico el panorama es oscuro. El Banco Mundial alertó que la violencia en México condicionaba el crecimiento. Mientras tanto, el desplome del precio del petróleo no ha tocado fondo, y  en la guerra internacional de precios, México no pinta. Para colmo, se prevé que este año México le compre a Estados Unidos 100 mil barriles de crudo. A la par, el peso se sigue devaluando. Hay presión inflacionaria y el gobierno federal anunció la posibilidad de recortar el gasto. No obstante, nuestros impuestos pagan el avión presidencial.

En lo político, el horno no está para bollos. Se destapó un desvío millonario de recursos del SME para favorecer a Andrés Manuel López Obrador para sostener el plantón de la avenida Reforma. Se divulgó una llamada telefónica entre el presidente nacional del PAN y Miguel Angel Yunes, que cuestiona la posición del primero como el ayatola anticorrupción que dice ser. Un día sí y otro también la clase política se hunde más y el costo de ese descrédito termina por pagarlo la democracia.

El 2015 también será un año electoral. Las malas lenguas sostienen que al PRI le conviene tener una ciudadanía decepcionada y apática. No obstante, prevalece la percepción de que, pese a toda la mierda, el dolor y la decepción, los mexicanos responderán en las urnas a los atropellos que hemos vivido en el 2014. Pero para ello, debemos recordar, una y otra vez, lo ocurrido el año que se recién se fue.

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