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Cuentagotistas, A. C

Por Alejandra Eme Vázquez:

De entre los movimientos de vanguardia social, el Cuentagotismo ha cobrado mucho auge en nuestros días. Sea por la gran cantidad de estímulos que un individuo puede recibir simultáneamente en comparación con otras épocas, sea por la desconfianza que se ha sembrado entre el género humano, sea por la prisa de vivir o por alguna otra clase de certeza, cada vez más personas se suman a esta corriente de acción y pensamiento que se sostiene en un simple principio: todo –llámese dinero, afecto y cualquier recurso natural, material o emocional—debe ser distribuido a largo plazo y en pequeñísimas dosis; es decir, a cuentagotas.

Como sucede en toda gran corriente de pensamiento y acción, el Cuentagotismo se ha filtrado ya en la cotidianidad, aun de quienes no se han unido oficialmente a sus filas. Sólo es cosa de pensar en qué área de nuestras vidas escatimamos más los bienes y medios a nuestra disposición, como si fueran a acabársenos aunque sepamos que no. Así es como de cuando en cuando, o de siempre en siempre, vamos engrosando las listas de escritores cuentagotistas, lectores cuentagotistas, amantes cuentagotistas, padres cuentagotistas, hijos cuentagotistas, profesores cuentagotistas, estudiantes cuentagotistas, burócratas cuentagotistas e innumerables etcéteras, también cuentagotistas.

Pero esto, claro está, puede escapar a la voluntad y ser sólo temporal. Para que se dé el Cuentagotismo cabal y consciente es necesaria una relación constante de poder que establezca jerarquía evidente entre el poseedor del recurso –“cuentagotista”, para abreviar— y el necesitado del recurso –“sediento”, para abreviar. Alguien debe poseer el control sobre lo que el otro necesita y dosificárselo bajo estrictas normas, principalmente para que no haga mal uso de ello. La idea principal es ahorrar energías, de modo que un buen cuentagotista debe tener muy claro su inventario de recursos y responder a la expectativa del sediento con un estímulo muy por debajo de lo que él asegura que necesita: apenas humedad en los labios en lugar del vaso de agua, apenas palmada en el hombro en lugar del abrazo. Porque el cuentagotista está convencido de que el sediento necesitaba mucho menos de lo que él mismo creía y sabe que de cualquier modo, sobrevivirá.

Es por eso que la máxima expresión del Cuentagotismo se puede observar en aquellas áreas en las que unos pocos ostentan poderes amplios sobre una población numerosa, como los líderes políticos, económicos y religiosos. Por ejemplo, si una ciudad importante recibe la visita de, digamos, el Papa en turno, esto significará un dispendio excesivo de recursos humanos, económicos y emocionales de toda la población a cambio de apenas unos segundos de contacto entre el amado líder y su expectante público. “¡Vi su mano!”, dirán algunos, extasiados; “¡Sentí el aire del Papamóvil al pasar!”, contarán otros a sus nietos. Esto es Cuentagotismo puro, basado en la máxima de que la felicidad –como cualquier otra forma de descarga eléctrica— sólo puede ser soportada de a poco y que sólo así puede causar gratitud, es decir, perpetuar el poder.

El Cuentagotismo ha sido objeto de elogios y críticas por igual. Hay quien ve en él la posibilidad de llegar a un ansiado punto intermedio entre la absoluta escasez y el absoluto derroche, pero también hay quien critica su aplicación rigurosa en esquemas de gobiernos abiertamente declarados cuentagotistas, como los programas sociales, así como en estructuras patronales de empresarios y otras acciones de poder que comulgan con el movimiento. La principal crítica radica en que, según se asegura, esta forma de ejercer poder sobre otros requiere principios éticos que no han sido considerados, y que además esta estructura ha ido permeando casi invisiblemente en las relaciones más inmediatas entre seres humanos, al punto de crear distanciamientos irreconciliables y deshumanización crónica. Pero hasta el momento nada de esto ha podido comprobarse con cifras ni datos duros, según afirman diversos estudios llevados a cabo por renombrados investigadores cuentagotistas.

Mayores informes, aportaciones y adscripciones al movimiento en: www.cuentagotismo.org.mx

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