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Corazones que cantan

Por Deniss Villalobos:

Sous le ciel de Paris

S’envole une chanson

Elle est née d’aujourd’hui

Dans le cœur d’un garçon

Jean Dréjac

Hay canciones que mueven algo dentro de ti. No sé qué sea, porque hay estudios científicos sobre el efecto de la música es los seres humanos, incluso en las plantas y animales,  pero no sobre qué es, exactamente, lo que hace que una canción sea un mundo entero para alguien y una melodía insignificante para otros. Las interpretaciones que le damos, los recuerdos que nos evocan y lo que nos hace sentir son distintos incluso cuando mucha gente ama una canción. Y todo ello cambia; una canción que adorábamos puede dejar de gustarnos y alguna que solo disfrutamos sin relacionar a nada en especial de pronto adquiere un significado enorme: algo dentro de nosotros canta esa canción, ya no es solo nuestra voz siguiendo la letra o nuestro pie siguiendo el ritmo, es algo más profundo y especial. La canción está viva y baila, grita o llora dentro de ti.

Para mí, una de esas canciones es April in Paris. La música es de Vernon Duke y la letra de Yip Harburg, dos malditos genios, sin duda; el trabajo de ambos fue interpretado por figuras como Frank Sinatra, Billie Holiday, Charlie Parker, Thelonious Monk, y en especial por el par que me hace llorar de emoción: Ella Fitzgerald y Louis Armstrong (sin olvidar que están acompañados por Oscar Peterson, Ray Brown y Buddy Rich).

Don’t forget the songs that made you cry and the songs that saved your life, dice alguien que escribió muchas canciones que nunca olvidaré, y las interpretaciones de Ella y Louis han hecho ambas cosas en mí. La canción aparece en el álbum que grabaron en 1956. Una lista de temas que tocan mi corazón de una manera mágica: Isn’t This a Lovely Day?, They Can’t Take That Away from Me, A Foggy Day y la bailable y hermosa Cheek to Cheek. Las voces y la música que te hacen viajar son las que debes guardar y llevar siempre contigo. De todas las versiones de April in Paris (incluyendo una maravillosa de Bill Evans), la de ellos es mi favorita. La voz de Ella me hace imaginar París, sí, pero también hace que el lugar en el que estoy parezca más encantador, incluso si la escucho en el metro o acostada en mi cama.

Creo que, si hay una explicación lógica sobre por qué una canción le gusta a unos y a otros no, algo más allá de “en gustos se rompen géneros”, no estoy muy interesada en saberla. Me gusta pensar en magia, en notas que le hablan a un alma y le ocultan sus secretos a otra, en melodías que vuelan y deciden a qué oídos llegar después de que un corazón les dio vida. Quiero seguir imaginando que al escuchar a Ella y Louis cantar I never knew the charm of spring / I never knew my heart could sing me están diciendo algo a mí y solo a mí. Quiero que abril en París siga siendo mío.

https://www.youtube.com/watch?v=K764er7D20s

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