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Construyendo el heroísmo

Por Alejandra Eme Vázquez:

No es precisamente que el cambio esté “en uno mismo”, pero sí hay una convicción heredada de que un pueblo es capaz de construir a sus héroes. Así como Odiseo o Aquiles aportaban al sentido de vida y a la identidad comunitaria de los griegos antiguos, hay una parte de nosotros que piensa en colectivo y busca que sus acciones vayan hacia un bien común que se acuerda e intuye, aunque estemos condenados a no verlo en toda su dimensión. Pero confiamos en que lo estamos edificando, confiamos en que todavía existen pequeños y grandes actos heroicos que a veces protagonizamos y a veces recibimos o ayudamos a ejecutar; y también confiamos en que el mundo lo sabe, lo recuerda: lo retribuye.

El héroe del que les voy a hablar hoy se llama Antonio Malpica y es uno de los autores más importantes de literatura para niños y jóvenes en México. Sus lectores nos tomamos la inmediata licencia de decirle “Toño” porque no hay manera de no quererlo en cuanto se le lee y porque así se identifica él mismo en las redes sociales en las que está activo (Facebook y Twitter), pero además porque está forjando un fenómeno impresionante a su alrededor gracias a que además es un autor sumamente prolífico que está siempre accesible y en contacto con cada lector que se acerca a él. A Toño Malpica le emociona (y se le nota siempre) recibir las experiencias de lectura que están generando los libros que (también se le nota siempre) escribe con mucho cariño, mucho oficio y muchísimos recursos. Es un autor que está marcando historia, y una de sus grandes aportaciones a la literatura es la saga en ciernes titulada El libro de los héroes, hasta el momento conformada por: Siete esqueletos decapitados, Nocturno Belfegor, El llamado de la estirpe y El destino y la espada, que acaba de publicarse y tiene un final tan impactante, que ya nos vemos todos sus fans sufriendo en lo que sale el quinto y último libro, cosa que según el autor puede tardar hasta dos años. Ay.

El pasado viernes 8 de abril, Toño Malpica hizo la primera presentación de esta saga en la ciudad de México, a propósito de la reciente publicación del cuarto libro. Cuando platicó que nunca había presentado ningún libro de la serie en la ciudad en la que vive el propio protagonista y que las primeras presentaciones fueron poco concurridas, casi no podíamos creerlo porque el auditorio de IBBY México estaba a reventar desde las siete de la noche y la gente no dejó de llegar, en un ánimo festivo que se contagiaba enseguida. Y no sólo eso, sino que la presentación se convirtió en un acto de comunión en el que todos queríamos decir cómo nos habíamos acercado a la saga y agradecer al autor por dejarnos ser parte de ella: después de una hora y cuarto, tuvieron que decirnos muy amablemente que ya debían cerrar el auditorio, pero que afuera Toño estaría firmando libros y podríamos seguir celebrando tan feliz reunión.

Un autor-universo

Antes he hablado en este mismo espacio sobre difusión de lectura, sobre literatura para niños y jóvenes, y también sobre esta saga en particular. Antes ya había ido a presentaciones de libros en diferentes estatus y algunas de ellas habían sido memorables; pero nunca había tenido una experiencia como la del 8 de abril, en el auditorio repleto de IBBY México, que me recordó fuerte y claro por qué amo leer. Escuchar a la presentadora Alejandra Arévalo (quien tiene el canal “Sputnik” sobre libros en YouTube) contando cómo la saga modificó su entorno, compartir yo misma mi fragmento favorito, ver a adultos y niños emocionados por igual y confirmar en el autor una generosidad inmensurable es un conjunto de éxitos que hacen de esa noche de viernes una de las más bellas experiencias de mi vida lectora, por lo bien que me hizo sentir personalmente pero también por todo lo que me provocaron pensar esas dos horas en que un grupo de lectores nos volcamos en el espléndido universo toñomalpiquiano.

A Toño le pidieron que escribiera un libro de terror para la colección “El lado oscuro” de Océano. Nunca había escrito en ese género, pero le sentó tan bien que el libro se le volvió cinco en un viaje de casi una década que él mismo califica de determinante. No sólo el protagonista de la saga, Sergio Mendhoza, tiene la misma edad que su hijo Bruno, sino que el reto de mantener la calidad le ha hecho crecer como escritor y los lectores han respondido de manera impresionante. Sobre cómo llegan las historias, y ésta en particular, Toño nos platicó:

«Cuando me senté a pensar la trama, tenía muy poco en mente. Yo soy de enfrentarme a la hoja en blanco y no temerle, siempre he dicho que el universo entero cabe en una hoja en blanco; entonces, eso de la inspiración me parece un poco absurdo. Así que tal cual, de ahí surgieron Sergio y compañía: empecé a pensar posibilidades porque así surge mucho de mis novelas, preguntándome nada más ‘¿qué tal si…?’. A veces veinte quetalsis bien concatenados te dan una novela completa. Entonces uno de los quetalsis fue: ¿qué tal si el protagonista es un niño de la ciudad de México?, ¿qué tal si estuvieran ocurriendo crímenes en ese momento de niños como él?, para que el protagonista se sintiera en verdadero peligro y el lector también sintiera el miedo. Y de ahí empezó, y entonces se me ocurrió esta cuestión de que no tuviera una pierna… Hay personajes que parece que se construyen a sí mismos, parece presunción pero hay personajes como Sergio que yo siento que me buscaron, que se sentaron ahí a mi lado y me dictaron cómo tenían que ser. Son personajes que se hacen a sí mismos. Y si hay un personaje de papel mío al que quisiera poder abrazar, es a Sergio».

No dudo ni un momento que Sergio también quiera abrazar al autor que le ha acompañado tan entrañablemente en el miedo, en los aprendizajes y en los encuentros.

Lectores felices

La presentación del libro se convirtió en una urgencia de testimoniar. Y hubo dos participaciones que necesito transcribir aquí porque creo que son en sí mismas ejes, reflexión y conclusiones. Cuando Elizabeth Laguna y Natalia Vite compartieron su acercamiento a El libro de los héroes, todos los adultos ahí reunidos tuvimos la certeza de que la esperanza no es una moneda al aire, sino que  está tomando forma justo ahora. Ambos testimonios son de esas joyas que no requieren de mayor comentario y aquí los comparto, previa autorización de las testimoniantes.

Primero habló Elizabeth:

«Yo encontré Siete esqueletos decapitados cuando iba en segundo de secundaria en una feria del libro que hubo en el Zócalo. Mi mamá me dijo: ‘Te voy a comprar tres libros, escoge bien’. Por esas fechas yo estaba muy obsesionada con el terror y todo eso, entonces había escogido otra saga y eran tres libros, pero no estaba segura. Di otra vuelta y llegué a Océano; fui buscando y encontré Siete esqueletos, que decía: ‘una novela de terror situada en la ciudad de México’ y dije: ésta es para mí. Cambié la otra saga que había elegido por ésa y un libro de Edgar Alan Poe. La verdad primero leí el otro porque estaba más corto y después empecé con Siete esqueletos y no sé cómo describir la experiencia, creo que no sabemos cómo describirla los que la hemos leído, pero fue el primer libro que yo leí que de verdad me dio miedo, pero aun así no quería parar. Lo chistoso de esto es que le dije a mi mamá que me estaba dando mucho miedo y oh, mala idea, mi mamá se asustó tanto que me quitó el libro. Lo más triste de eso es que yo no lo había acabado. Como yo iba en secundaria en esos tiempos, no me dejaban salir sola; estuve tan traumada dos años que busqué en Internet cualquier pista y nada. Tuve que esperar dos años hasta que entré a la prepa y me dejaron salir sola; en la primera salida lo compré de contrabando, lo eché en mi mochila, llegué a mi casa y lo leí a escondidas. Acabé Siete esqueletos por fin y como yo ya había investigado por todos esos dos años de trauma, ya sabía que había segunda parte. Compré la segunda, la leí, y creo que después de conocerlas quise que todos mis amigos la leyeran. Amigos que nunca habían leído nada, sólo para la escuela, se engancharon mucho con la saga y fue una experiencia muy bonita: esos libros creo que para mí significan más que sólo libros, marcaron una parte de mi vida».

Por su parte, Natalia nos contó:

«Yo tengo un tío, bueno, es el esposo de mi tía, y yo lo detestaba, era a la persona que más odiaba en el mundo porque me quitó a mi tía. Un día estaba yo aburrida y le pedí su PSP, pero me dijo: ‘No, mejor te presto un libro’. No recuerdo qué libro me prestó, creo que era un cuento corto, y a la siguiente semana llegué y le dije: ‘¿No tienes un libro que me prestes?’. Siete esqueletos decapitados lo leí a los 12 años y Sergio tenía esa edad; mi tío me dijo: ‘No sé si tu mamá te deje leerlo, es mexicano’ y yo no leía en esas épocas, pero lo empecé a leer y de la nada yo amaba a mi tío. Al principio abrí el libro y dije: ‘¿Qué es esto?’, y entonces lo dejé en el carro y mi mamá me dijo: ‘¿Por qué andas leyendo esas cosas?, al rato vas a estar chillando’, y entonces en una salida a Querétaro pensé que en vez de ver películas iba a leerlo, y lo terminé y dije: ‘No puede ser’. Regresando de Querétaro fui con mi tío y le dije que si tenía el segundo, porque me dijo que era una trilogía. Leí el segundo, llegué con él una semana después y le dije: ‘El tercero’. Pero no lo había comprado y yo así de: ‘¡¿Cómo que no lo has comprado?!’, y llegué a mi casa toda triste, pero luego le recomendé los libros a una amiga y hasta repetíamos las frases juntas. Como al mes, conseguí el tercer libro y se lo di a mi amiga con una condición: ‘Cuando termines de leerlo no lo quemes, no lo tires, me lo regresas’, entonces lo leía enfrente de mí, igual ahí chillando al lado de mí, ¡porque yo no sabía que eran cinco libros! Yo pensé que eran tres, lo terminé y dije: ‘¿Son tres libros, cómo pueden terminar así?’. Llegué y le dije a mi tío: ‘No, voy a demandar al autor’, y luego le dije a mi amiga: ‘No, hay que hacer una secuela del final’. Ya como a los tres meses, yo en mi depresión porque estaba totalmente triste, me dijo mi tío: ‘¿Sabes qué?, vi en una entrevista que van a ser cinco’. Y ahí estuve esperando y esperando, hasta que un día, en una feria del libro fui, [Toño Malpica] me los firmó y ya me dijo cuándo se publicaba el cuarto. Yo crecí con estos libros, totalmente, yo de esos libros partí a leer y a leer y a leer, Edgar Alan Poe, Stephen King, Ray Bradbury, Rubén Chávez Castañeda: salí totalmente del cascarón porque yo no leía antes».

El audio completo de la presentación puede escucharse aquí:

https://soundcloud.com/alejandraeme/presentacion-de-tono-malpica

Espadas y heroísmos

La primera vez que Toño Malpica me firmó uno de sus libros, llevaba puesta una playera de “Flash”. Me pareció muy oportuno porque escribe tanto y con tan alta calidad, que me cuadró bastante que tuviera el superpoder de hacer el bien a una velocidad inusitada. Y ahora que me reuní en forma, por vez primera, con una parte de su legión de fans a la que orgullosamente pertenezco, confirmé que todos quienes leemos a Toño pensamos lo mismo, especialmente si hemos accedido a la saga protagonizada por Sergio Mendhoza y nos volvemos parte activa de este heroísmo en construcción. Después de ver de cerca el fenómeno colectivo que genera este autor en una muestra tan incontrovertible como la presentación del pasado viernes, no puedo más que coincidir completamente con Ale Arévalo cuando concluyó: «Toño a lo mejor no usa una capa, pero en una parte del libro dice: ‘No es la espada lo que aniquila al demonio, sino la mano que la empuña’. Toño está empuñando esta necesidad que tenemos muchos de compartir la lectura, está apoyando incluso que más personas lean, que nos juntemos para hablar de libros y tener estos guiños que todos conocemos respecto al miedo y demás temas de los libros, y yo creo que por eso es un héroe y por eso merece un aplauso».

Aplausos, Toño Malpica, y sobre todo: gracias. ¿Para cuándo el quinto libro?

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