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Durden

Gamergate

Hemos escuchado hablar acerca de que la historia es cíclica y no lineal, que no va de un punto A hacia uno B a través del paso de los años, si no que después de cierto periodo de tiempo, el humano, predecible, repite patrones en periodos distintos.

El internet es un claro ejemplo de esto, pues se ha vuelto un campo de cultivo en el cuál, continuamente, procesos históricos ya pasados se replican en menor tamaño, como lo es el Gamergate.

Como muchos conflictos a lo largo de la historia, el Gamergate tuvo su inicio por una relación amorosa que fracasó. Son famosos los libros que ilustran el impacto del amor en la narrativa de nuestro pasado (unos mejores que otros) y nos muestran personajes como Maximiliano y Carlota, Napoleón y María Antonieta o Enrique VIII y Ana Bolena.

En este caso particular, se trata de Eron Gjoni y Zoe Quinn, esta última la desarrolladora de videojuegos, quienes se vieron envueltos en problemas personales como cualquier pareja y terminaron su relación. ¿Por qué es importante este dato? Porque esta ruptura ocasionaría la polémica ética más grande de la joven industria de los videojuegos, misma que para el 2017 generará cien mil millones de dólares.

Después de lo ocurrido, Quinn creó un videojuego llamado Depresion Quest, en el que describe un viaje virtual a través de las diferentes etapas de su depresión. Éste generó críticas misóginas por parte de un sector de jugadores que llegaron a afirmar: "Las mujeres no saben nada acerca de depresión"; sin embargo Nathan Grayson, famoso escritor del gremio, salió en su defensa.

¿El problema?

Grayson y Quinn eran amantes cuando Zoe seguía siendo pareja de Gjoni, que al enterarse esto escribió furioso en su blog, foro desde el cual contó todos los detalles de la relación que ella sostenía con Nathan. Por supuesto, miles de jugadores simpatizaron con Eron y reaccionaron fieles a su perfil de adolescentes adictos al internet: inundando a Zoe Quinn de mensajes de odio "poco feministas".

Estos ataques rápidamente hicieron eco en dos comunidades que continuamente están enfrentadas en el mundo de los videojuegos:

  1. Los "harcoregamers", que dedican varias horas a jugar y que además están involucrados en la industria, franquicias y cultura gamer, contrarios a los casual gamers, que solo ven al videojuego como una diversión ocasional.
  2. Las feministas, que reclaman el constante "sexismo y machismo" de los videojuegos, ya sea por la poca presencia de personajes de su género, por la poca ropa con que éstos aparecen, y por la clásica historia de la damisela en apuros.

Los primeros, más allá de centrarse en la polémica de los insultos por parte de la comunidad más inmadura, voltearon a ver un problema que se había convertido en un secreto a voces en la industria: el arreglo de análisis de videojuegos por parte de "periodistas" para satisfacer a las desarrolladoras que quieren buena publicidad. Es decir, los regalos y arreglos económicos (o en este caso, amorosos) para que un juego obtenga favorables notas en revistas importantes. Las corrientes feministas se centraron más en el trato que se le dio a la desarrolladora independiente y en el número insano de insultos que recibió.

Eventualmente estas dos fuerzas colisionaron y generaron una discusión importantísima en un nuevo producto cultural.

Decálogo del estudiante de derecho

Por Durden:

Es bien sabido por todos los que cursamos la carrera de Derecho, que existe un decálogo de Eduardo Couture que sugiere directrices para el abogado profesional.

Sin embargo, y puesto que tengo muchos amigos que están cursando en este momento la carrera de derecho, he decidido proponerles el mío. No sé si del buen estudiante, pero por lo menos a mí me sirvió para hacer mi estadía en la facultad más divertida y enriquecedora.

 

  1. Sé honesto contigo mismo.

El proceso de elegir una carrera cuando eres un mocoso sin experiencia es duro. La sociedad te pone elegir, a la edad que más volátil eres, lo que quieres hacer toda tu vida y eso es muy cruel.

Sin embargo, ya estás en la carrera de derecho por alguna razón, ya sea designio de tus papás, escape de las ciencias exactas y, por qué no, afinidad por la justicia. Usa esa experiencia a tu favor.

Si en realidad odias en dónde estás y con quiénes estás, no lo pienses y sal de ahí.

  1. Ten mente abierta.

Muchos abogados no terminan ejerciendo su carrera, pero sí terminan siendo escritores, artistas u otro tipo de profesionales en las humanidades. Tu carrera te va a servir para comprender textos, analizar ideas y formar criterio, aprovecha esas ventajas en caso de que tu camino se desvíe a otros lados.

  1. No desperdicies tu universidad.

Siempre revisa la Gaceta de la Universidad, hay infinidad de actividades increíbles y la mayoría de las veces son gratuitos si presentas tu credencial.

  1. No desperdicies tu tiempo.

La mejor manera de salir a divertirte con tus amigos más que los demás, es adelantando tus tareas y dedicándoles tiempo suficiente.

  1. Conoce a tus maestros.

Conocer a tus maestros no solo requiere de leer de los comentarios que otros alumnos opinan sobre ellos, googlealos, investiga su trayectoria, lee sus libros, busca sus cuentas de twitter y escoge aquel del cual puedas aprender más.

  1. Pregunta a tus maestros.

Casi ningún maestro te va a negar la respuesta a una pregunta o consejos de lectura, aprovéchalos al máximo. Si se niega apoyarte, cámbiate de clase, es un pésimo maestro.

  1. Practica la memorización.

No es lo más pedagógico ni más entretenido, pero memorizar es indispensable en muchas ocasiones. Hay fragmentos de la ley que es necesario aprender de memoria y si no lo haces en ese momento, probablemente no lo harás nunca.

  1. Lee en silencio.

Sé que a muchos les gusta leer con música una novela o un relato, pero en el caso de leer para un examen, leer en silencio te da la mayor concentración a tus sentidos para comprender información.

  1. Comprende, no retengas.

Si en el numeral siete sugerí aprender a memorizar, en este todo lo contrario; la mayoría de lecturas que hagas requerirán que las entiendas. Leerlas una sola vez y aprenderlas de memoria solo hará que las recuerdes por un día y se esfumen. Muchos libros de derecho no tienen la redacción más entretenida pero en su mayoría están muy bien organizados. Junta esos diagramas en tu mente con conceptos, no te aprendas palabras.

  1. Sé siempre el compañero que cae mal.

Ten dudas, cuestiona, no te cohíbas, no importa que sea casi la hora de la salida o todos estén de malas (hasta el profesor), las dudas (estudiadas y no por desatención, por supuesto) son lo que más te hará crecer como estudiante.

Y sobre todo disfruten, hagan amigos, líbrense de lo superficial de sus compañeros. Busquen a sus iguales. La Universidad se vive solo una vez. 

 

 

 

Normalistas

Por Durden:

La época estudiantil es una de las más vulnerables que tiene el ser humano. Poca capacidad financiera, escuela por la mañana, trabajo por las tardes o viceversa; hacen de ésta una de las más cansadas y estresantes (claro, si no eres hijo de algún gobernador, magistrado, juez…).

Pero incluso con recursos económicos, empezar desde cero forjándote un camino en tu disciplina profesional es todo un reto. Bueno, para los que decidieron seguir, no como yo que escribo ‘vlogs’.

El punto es que si para los que son del nueve por ciento admitidos por la UNAM es difícil, más lo es imaginar la situación de otros que no tienen las facilidades que brinda nuestra universidad.

Es estéril, por ejemplo, hacer una comparación entre el estudiante de la UNAM y un normalista de Ayotzinapa, pero conocer la situación de los segundos después de haber sido desaparecidos 46 en un tiroteo violento, es imperativo.

Los normalistas, más allá de elegir estar lejos de sus poblados y vivir las carencias de una universidad limitada, tienen que prepararse para realizar uno de los trabajos que muy pocas personas querrían hacer: maestro rural.

El reto no es poco: casi millón y medio de estudiantes de primaria la cursan en condiciones precarias, a pesar de que por estadística representen poco menos de la mitad de toda la matrícula con un porcentaje del 47 por ciento.

El alto grado de marginación, la falta de instalaciones e incluso materiales indispensables como pizarrones, bancas o libros, hacen de la labor del maestro rural más que una elección profesional, un camino a la beatificación.

Estos maestros trabajan con lo que tienen para darle a los niños de comunidades alejadas, su única herramienta para no seguir perpetuando la herencia de pobreza sobre sus espaldas: la educación. Sin embargo, las carencias van desde servicios básicos como el agua potable, líquido con el que 37 por ciento de las escuelas primarias rurales no cuentan, según el INEE, por ello 44 por ciento de las mismas tampoco tienen baño.

Podría seguir hasta escribir un tratado, pero este texto solo pretende dar un panorama general de los desafíos que los normalistas rurales enfrentan en su profesión. Podrán venir de universidades que nos gusten o no en su mecánica, podrán tener líderes detestables o miembros de su comunidad despreciables (como en cualquier otra), pero ninguna de las razones anteriores es pretexto para que sean impunemente rafagueados por seudopolicías.

Suficientemente difícil es el panorama que tiene la educación rural como para mancillarla. A los ignorantes que llevan las riendas del Estado y no dudan en mancharse de sangre, se les olvida que el Estado de derecho no es opcional, es para todos.

Espacio privado

Por Alberto Sánchez:

Amigos: la privacidad, como he sostenido, es el último lugar en el que podemos ser con libertad; donde no estamos vigilados por el ojo inclemente de alguien, donde podemos andar en gayumbos, donde podemos comer con las manos o bailar nuestra canción de Selena favorita (Como la flor).

No importa las actividades que realicemos en nuestra privacidad, con que no sean contrarias al Estado de Derecho, son perfectamente válidas y no deberían de interesarle o molestarle a nadie. Es nuestro derecho, uno de los más grandes y, por si fuera poco, muy infravalorado.

En columnas pasadas les había platicado acerca de filtraciones de fotos de famosas desnudas (aka nudes) por parte de un cracker que las dio a conocer a cambio de bitcoins en 4chan.com y, la semana pasada la susodicha web, fue protagonista de otra polémica.

En el foro más famoso y mediático se dio a conocer un thread en el cual amenazaba con develar desnudos de Emma Watson. ¿La supuesta razón? El ampliamente difundido discurso que dio en las Naciones Unidas a propósito de la equidad de género titulado "He for she".

Emma, que sobre todas las demás feministas más o menos comprometidas con la causa tiene la ventaja de ser famosa y, además, tener una reputación fuera del foco del escándalo, logró en un discurso (a pesar de durar poco más de ocho minutos, cuando el tiempo de atención del usuario de Youtube no rebasa los cuatro), se volviera viral y generara discusión en las redes sociales más importantes.

Unos apoyamos su visión del feminismo como una tarea conjunta y no una guerra frontal en contra de los hombres; otros expusieron que no decía nada nuevo, que sólo logro oídos por su fama; y otras, las ultras, sólo se quejaron de que ella tuviera mayor exposición por ser bonita, a comparación de feministas con más credenciales.

Al final, las Naciones Unidas y Emma Watson cumplieron su propósito: llevaron a la mesa de discusión la igualdad de género e hicieron que por, lo menos, el mundo digital, discutiera por varios días tópicos importantes del feminismo moderno.

El texto que leyó Emma no es un ataque frontal hacia nadie. “Presuntamente” desató la ira de 4chan, que en el sitio emmayournext.com, amenazaban con una cuenta regresiva a la actriz con publicar sus desnudos. Corrió tinta, muchos columnistas crucificaron a un sitio que no conocían y que, aunque no sea políticamente correcto, ha realizado hazañas que nadie se atrevía: como desafiar a la NSA o denunciar al año a miles de pedófilos.

Sin embargo, los que desde hace varios años conocemos el modus operandi de la página, sabíamos que todo el escándalo era falso. 4chan, como comunidad, no amenaza; si tuviera algo de Emma Watson lo hubiera publicado sin ningún pudor. Sus integrantes son totalmente indiferentes a crear una burbuja política de polémica, a menos que sea para burla o por fines ridículos.

Al final, toda esta maquinaria, todavía arcaica, de la prensa tradicional tuvo que retractarse y dar nota del engaño.

El sitio con la amenaza a Emma Watson resultó no ser obra de los creadores de 4chan, como se había especulado, sino un intento por redirigir a una página que mostraba una campaña mediática por bajar el sitio; campaña que, además, era orquestada por los publicistas afectados por la filtración de desnudos de sus celebridades representadas.

En conclusión, si un equipo de publicistas amenaza con destruir la reputación de una persona, sea celebridad o no, con el propósito de salvar sus intereses, quizá sí merezcan perder su trabajo. Idiotas.

Mariana

Por Alberto Sánchez:

Mariana (Nombre inventado para no lastimar a nadie) es una muchacha de no más de 1.70 de estatura. Especial como muy pocas. Aficionada de las Chivas del Guadalajara a muerte y, especialmente, dotada para casi cualquier deporte, en especial el básquetbol.

En la cancha es capaz de barrer con sólo tiros de tres a cualquier equipo que se sintiera superior físicamente, hombres o mujeres.

Mariana además es muy inteligente, hábil con las matemáticas, la física y las ciencias anatómicas; dedicada y responsable. De todo su grupo de amigos, es la que sabe siempre qué y cuándo hay que entregar las cosas, la primera que va a la biblioteca, la que siempre le avisa a sus papás en dónde está de fiesta. Además, es espectacularmente bonita, del tipo que provoca que todos volteen a mirarla.

Mariana es mi amiga.

Nos conocimos porque íbamos en el mismo grupo de la Escuela Nacional Preparatoria 9 “Pedro de Alba”, la que está en el norte y a donde llegan como exiliados los alumnos que no están contentos con el nivel que les ofrecen sus estados.

Hay de todo, muchos del estado de México (como yo), que viajan 5 horas diarias (2 horas y medias de ida y dos de regreso); muchos del propio DF que vienen del sur o de cualquier lado hasta el poco popular norte de la ciudad; y muchos de provincia, que dejan todo para venir a la que muchos consideran la mejor preparatoria del país.

Allí coincidimos en nuestra necedad de ser los ñoños de la clase. Todo nuestro grupo de amigos era muy curioso y original, con defectos y personalidades fuertes. Pero de todos ellos, Mariana era la única que nunca perdía la compostura; era obstinadamente amable con todos, no importando la situación, y era genuinamente buena. Todo el tiempo. Decirlo es cliché pero en esta época, encontrar a alguien en quien poder confiar plenamente en su calidad moral es extremadamente difícil.

Terminó su carrera en Biología, se casó con la estrella de futbol americano de la preparatoria y tuvo un hijo. Ya no la frecuentaba tanto, pero yo estaba muy contento por Mariana. Yo quería mucho a Mariana.

A Mariana la asesinaron una tarde de marzo, casi entrando la primavera. Cuatro balazos cobardes en la espalda acabaron con su vida. La principal teoría es que le intentaron quitar su cartera. Nadie sabe bien qué pasó.

De todo esto me acordé esta semana que leía el polémico artículo de Alejandro Sánchez Gónzalez en @emeequis. Se me hizo muy pendejo, no encuentro otra palabra. Y entiendo que en las redes sociales muchas personas se sientan indignados por la misoginia que refleja en el artículo, pero no pasa de ahí.

Lo que realmente me encabrona es que el caso tiene meses que pasó y hasta hoy se derrama tinta y tinta crucificando a la revista y al autor, ¿pero saben qué es más misógino que el autor? El cabrón que descuartizó a la morrilla.

Día tras día suceden casos como el de Sandra o el de Mariana, día tras día hay gente que se dedica a buscar justica y seguridad a todas ellas, en silencio, sin querer retuits o favs en un tuit o en un post. Personas que calladas tratan de proteger lo que realmente importa.

Tanta publicidad no es porque les haya importado Sandra, es porque la agenda del género les dio la oportunidad por despotricar contra un tipo que escribió un artículo estúpido.

Defender el discurso se ha vuelto más importante que defender a la persona o a las familias devastadas. Ellos no tienen artículos en revistas progre, ni discusiones virales que solo buscan clicks. Ellos están solos.

Aquí somos lo que hacemos, no lo que pretendemos con nuestro discurso.

México

Por Alberto Sánchez:

Este fin de semana se festejó otro nuevo aniversario de esta locomotora del progreso. El pozole, los pambazos, los cohetones, el tequila y la violencia intrafamiliar fueron grandes protagonistas.

La verbena popular clásica en el zócalo esta vez fue más priísta que nunca. El zócalo fue cerrado a la población y los niños fueron cateados por granaderos. Sólo tuvieron preferencia las decenas de camiones con gente que sólo le gusta gritar el nombre de nuestro guapo presidente.

Gente que llegó desde lugares más lejanos hizo notar su inconformidad, sobre todo cuando una de las princesas de la patria e hija de nuestra hermosa primera dama trató de abrirse paso entre todo el pópulo con su camioneta blindada, misma que fue bloqueada por la gente que reclamaba por qué la hija política de nuestro presidente sí puede llegar tarde para salir en las fotos y ellos no pueden entrar a la plaza pública más famosa del país.

Gente que sí llegó temprano pero que tuvo que esperar que toda su familia, incluso los más pequeños, fueran revisados por temor a que tuvieran artefactos que constituyeran una posible amenaza. Así el miedo, así la incoherencia.

Y es que no sólo es el miedo a que atenten contra el propio presidente, sino que atenten contra la propia gente que va a festejar, tal como sucedió en Michoacan donde granadas fueron detonadas contra los asistentes.

Gente que ahora en lugar de ver el 15 de septiembre como una fecha para festejar la ve como luto por los familiares arrebatados. Gente que vive tiempos difíciles en su negocio por la reforma fiscal. Gente que tiene que vivir el estancamiento de su estado porque al tesorero de su gobierno se le ha hecho buena idea traficar millones de dólares del presupuesto.

Para muchos no hay nada qué festejar, la situación de seguridad no ha mejorado en mucho tiempo, el crecimiento económico sigue siendo mediocre, la mitad de la población sigue ganando apenas una miseria y la misma mitad no puede costearse una computadora y tener acceso a Internet.

No confiamos en las instituciones que nos respaldan, en la policía que nos cuida, ni en los legisladores que nos representan. No confiamos ni siquiera en nosotros mismos, nos han fragmentado y alienado en colores que ni siquiera sentimos nuestros. Sentimos pertenencia por una bandera, un escudo y un himno, pero todos estamos en esto y pensamos en quedarnos, no en huir, aunque sea lo más fácil.

Pero al final, amigos, este país, aunque parezca broma, ya tiene más de 200 años y eso debe significar algo. A pesar de todo, mi voto de fe es con las generaciones de Internet que tienen toda la información a su alcance y miles de percepciones distintas de todo el mundo.

Quizá no me toque a mí, ni a la generación después de mí, pero confío que las generaciones siguientes no se dejarán llevar por la publicidad panfletaria de los que, con los métodos de siempre, poseen el país.

Internet.org

Por Alberto Sánchez:

Amigos, me encanta el internet; es más, si estás leyendo esto tal vez compartas este mismo sentimiento, pero lo estás haciendo todo mal si me estás leyendo. En fin, no seas un miserable inconstante y termina algo en tu vida, como este artículo.

Les decía, eso es Internet, la ventana del mundo, el depositario, villano y héroe de todo lo bueno, malo y horrible que existe, almacenado en miles de pequeños bits que corren por la súper carretera de la información.

Es muy fácil conectarnos, tan es así que se ha vuelto un acto automático, una condición casi natural; no estar conectado da la sensación, a muchas personas de estar incompletas, desnudas y sin respuesta a esa jungla que es la realidad sin wifi.

Sin embargo, para millones de personas en México no es posible tener las bondades del sacrosanto internet, fenómeno al que llamamos la brecha digital: la distancia que existe entre los poseedores y usuarios de la red contra los que jamás la han usado en su vida.

En México existe un problema muy grave de brecha digital, y entre la diversidad de conceptos que componen esta brecha, la carencia más importante es la desconexión. Grandes partes de México están desconectadas de la red.

Y no es poca cosa, tal como lo vimos en el famoso artículo de Wired, meses atrás, de una niña genio de Tamaulipas que nadie leyó y que en realidad hablaba de las técnicas innovadoras educativas de su maestro al usar al internet como herramienta educativa didáctica, nos demuestra que es posible avanzar agigantadamente sólo teniendo un ordenador y una conexión a Internet.

Y es en esta carencia en donde entra uno de los multimillonarios más jóvenes de la historia y amigo de Justin Timberlake en su película: Mark Zuckerberg.

Zuckerberg junto con otras compañías como Samsung, Nokia o Eriksson, ofrece servicio de Internet gratuito a comunidades de muy difícil acceso.

Zuckerberg visitó en días pasados a nuestro Licenciado Don Presidente EPN para proponerle esta idea, internet gratis, a lugares donde se necesitan. El presidente, encantado que hagan su chamba y la de la COFETEL, por supuesto que acepto esta bellísima propuesta de este hombre blanco del norte y desde su cuenta de Twitter anunció que México era ya parte de Internet.org.

Pero nuestro presidente como si nunca hubiera comprado en Jaffra (probablemente no) no sospechaba que cualquier cosa gratis trae un truco: Una suscripción a una revista, la compra de otra crema humectante o la afectación de la neutralidad de la red.

Así es, la neutralidad de la red. Tal como lo dice Evgeny Morozov en el The New York Times.

La buena voluntad del creador de Facebook tiene sus límites y sus trucos. Esta cobertura de Internet sólo cubrirá ciertas “apps” a determinados sitios y servicios de sus socios, obviamente, mientras que otros sitios de internet, costarán dinero.

Así, mientras todos los sitios y apps son iguales, unos son “más iguales” que otros, ya que no generan gastos de datos en la plataforma internet.org.

Este sistema implementado en Zambia, Uruguay o Tanzania a tenido dos vertientes: la primera, la gente gasta dinero que no tiene para acceder a otras apps que les interesa consultar; o las apps o sitios tienen que migrar al ecosistema de Facebook para que puedan ser visualizadas por los usuarios.

Es como darle cocaína a un adicto, esperando que después le empiece a gustar la heroína. Y amigos, el Internet es una increíble droga.

O esperar que los demás dealers sean absorbidos por el cartel llamado Facebook para que haya un solo distribuidor.

Okay, pésima analogía pero entendieron mi punto.

Al final las comunidades que pertenezcan a internet.org conocerán un Internet muy diferente al que nosotros conocemos y sobre todo, controlado por una compañía internacional privada que quizá no le interesen tanto nuestras metas de desarrollo.

Las preguntas que quedan obviamente son: ¿Era realmente necesario?, ¿Cuáles serán las consecuencias?

Y eso amigo, ni googleándolo lo podemos responder.

Espacio público y espacio privado

Por Alberto Sánchez:

Amigos, en esta época vivimos grandes acontecimientos que nos hicieron reflexionar acerca del real ejercicio de nuestros derechos.

En principio, el llamado Celebgate o para los adentrados en 4chan, The Fappenning, una serie de videos y fotografías en las que se recopilaban fotos íntimas de famosas desnudas como Jennifer Lawrence, Kate Upton o Ariana Grande.

Estas fotos fueron extraídas por un cracker de sus cuentas de icloud poniendo entredicho dos valores fundamentales del internet: la privacidad y el morbo.

El morbo, es la herramienta que la mayoría de páginas famosas como buzzfeed, Huffington Post o Sopitas utilizan para atraer visitas. Incluso el último, Sopitas, después de meses de postear fotos de filtraciones de otras famosas, decidió retractarse y pedir disculpas, pero sin borrar el artículo donde publica las fotos de Demi Lovato o Miley Cyrus. Dando a entender que su moral es una prioridad sólo después de haber conseguido los clicks y views.

Y después la privacidad. Más allá de una cuestión de género simplista que nos lleve a juzgar el porqué ciertas personas se toman fotos así, debería centrarse en por qué cualquier persona, no importando las precauciones o la importancia que tenga, es susceptible de ver violada su intimidad.

En un principio, cualquier mujer u hombre tiene el derecho de enviar cualquier tipo de dato privado, no importando su índole: una foto erótica o un secreto industrial, nuestro derecho a la privacidad debería prevalecer.

Es esta confianza bona fide a los que brindan servicios de almacenamiento la que nos hace replantearnos la verdadera protección de nuestros datos personales y cuya única percepción es que están a salvo porque no somos lo suficientemente importantes como para que alguien los saque a la luz.

El verdadero debate está en la vulnerabilidad de nuestros sistemas de seguridad y saber que nuestros datos personales en realidad y siempre están en riesgo, y que sólo basta un hacker para derribar una de las plataformas más grandes del mundo.

Por otro lado, y a modo de jiribilla, está en la discusión el uso del espacio público. Primero: los polémicos parquímetros que están ahí para recordarnos que el espacio de estacionamiento en la vía pública no es ni un derecho de propiedad, ni una servidumbre y mucho menos un derecho constitucional, lo cual contrasta significativamente con el uso del Zócalo como estacionamiento privado de los invitados al informe de nuestro presidente, que claramente manda un mensaje: «Éste es un espacio público que nosotros podemos privatizar según nuestros intereses, incluso anteponiendo las necesidades o los trabajos del ciudadano común y corriente. No hay en realidad un límite de lo público que pueda servir a nuestros intereses y el ciudadano no tiene nada qué hacer».

Y así, en el espacio privado y en el público, estamos completamente desamparados.

We are like rolling stones, no direction home, my friends.

Los niños de hoy

Por: Alberto Sánchez

Vivimos en un mundo en el que la infancia se ha vuelto un proceso acelerado. Los padres dejan de hacerse cargo de sus hijos desde muy temprana edad y dejan que los eduque el Internet a través de una tabletTablet que resulta ser el primer regalo de un niño porque nunca molestan cuando los tienen. Ya nadie sale a la calle a jugar futbol, a jugar atrapadas o escondidillas o, al menos, ya no tan frecuentemente.

El Internet le ha dado nuevas herramientas y fuentes de conocimiento a los nativos digitales, (los que ya desde pequeños saben utilizar un ordenador o una tablet) es decir, a los nacidos por ahí de 1998. Para mí, que nací en el 90, la era digital llegó a mis 5 años, cuando mi papá compró una Pentium de 2 Gigabytes de memoria y entrada para disquets lo cual, para muchos, ya podrá parecer sumamente antiguo pero ¡hey! YO TODAVÍA ENTREGUÉ TAREAS EN DISQUETS. Disquets que siempre me hacían la porquería de dañarse. ¿Qué por qué no enviaba mi tarea por correo? Pues porque para los maestros las computadoras todavía eran cosas de El Satán para ellos.

Pero me desvío del punto, los nuevos niños y padres están creciendo con una infinidad de información y posibilidades que ninguna generación se esperaba. Ya ningún padre puede negarse a decirle a su hijo de dónde vienen los bebés porque sino lo googlea y acaba siendo fan de YouPorn; la velocidad y el impacto de las noticias diarias y de la información que tienen que medianamente procesar los nuevos niños está creando personas de criterio fácil y poco análisis. Pero sobre todo, padres más tontos. Como les decía en mi columna anterior, todos quieren evangelizar a los demás con sus propias creencias no importando los estúpidas o maldocumentadas por Wikipedia que estén, e imponen modas como no vacunar a sus hijos o hacerlos veganos porque algún blog hippie les dijo o, en casos extremos, como el del vecino país del norte, llevarlos a disparar armas. Normalmente pensarías en llevar a un museo o a un parque de diversiones a un niño, pero en Estados Unidos donde la segunda enmienda de su Constitución les permite atascarse de armas y tirar al cielo como Sam Bigotes cuantas veces quieran, una actividad como la de llevar a tu hijo a disparar armas no tiene nada fuera de lo común. Prueba de eso es este video:

El vídeo, que se hizo “viral” en las redes sociales la semana pasada, se puede ver a una niña de 9 años siendo grabada por sus propios padres mientras dispara una sub-ametralladora Uzi hasta que en el momento del segundo 26 el arma se sale de control y le dispara en la cabeza al instructor. ¿El dato curioso? Horas antes la Asociación Nacional del Rifle (NRA) en su cuenta NRA Women (de contenido femenino para la "mujer fuerte" que le gusta disparar fusiles de asalto) había publicado un artículo acerca de las “7 formas con las que un niño se podía divertir en una campo de tiro”, entre las que se incluía dispararle a un animal, a un zombie o a una caja llena de explosivos. El tweet obviamente fue borrado, pero como todo en el internet nada se olvida y aquí está la captura de pantalla:

nra-women-again

Me gustaría hacer un comentario irónico acerca de la válidez que le damos a los consejos que tomamos de redes sociales, de la influencia negativa que pueden tener actividades tan idiotas como la anterior a través de El Internet, pero no lo voy a hacer. Al final, amigos, es sólo una niña de 9 años que no debió de estar allí y que si los idiotas de sus papás siguen vivos, es porque estaban detrás de la cámara.

Carpe diem. Sowy not sowy.

Radicales libres

Por: Alberto Sánchez.

Casi cualquier radicalización resulta en una pendejada. Los cristianos se radicalizan y empiezan a quemar cruces y negros. Los alemanes se radicalizan y empiezan a quemar judíos. Los mexicanos se radicalizan y empiezan a aventar petardos.

Radical parece ser un término que está mejor en la música, en el arte o en un chavorruco que lo usa como adjetivo: «Vamos al Rhodesia. SE PONE RADICAL».

Y es que las posturas radicales han existido siempre con terribles resultados. Desde que crucificaron a Jesús hasta el terrible caso del periodista James Foley en el que terroristas del Estado Islámico lo secuestraron y decapitaron, no sin antes grabarlo todo en un video que subieron a YouTube.

Pero, nosotros pensaremos, «qué terrible que ocurran esas cosas; qué bueno que vivimos a miles de kilómetros de ahí». Pero eso no es verdad. Sería ingenuo cegarnos a la cruda y explícita violencia que vive el país todos los días. Aunque no aparezca en los periódicos, aunque ya no haya fotos en los diarios de circulación nacional, aunque se nos haya olvidado porque ya no la vemos. No necesitamos ir a los rincones más peligrosos de México o a Kurdistán con una playera de Estados Unidos para vivir esa violencia. La radicalización está en tu Internet, en tus conversaciones, en lo que lees. En este gran y bello mundo que es la supercarretera de la información. Para bien o para mal, todos podemos decir los que pensamos, les guste a los demás o no, o sea estúpido o no (para muestra, esta columna).

La que fue ideada como una plataforma donde las mentes más brillantes del mundo pudieran intercambiar información y discutir sin fronteras instantáneamente para beneficio del desarrollo humano, terminó siendo un caldo de cultivo para que las personas que comentan las notas de Milenio se mienten la madre en mayúsculas por los parquímetros.

En mayor o menor medida, nuestras herramientas sociales también han sufrido de este afán de todas las personas por dar su opinión y no sólo eso, inculcártela religiosamente cada día, evangelizarte en lo que ellos creen que es lo correcto: ser vegetariano/vegano/ovolácteo/ sólo comer cosas que no hagan sombra, ser antiaborto, estar a favor de las corridas de toros, el ecolesbofeminismo, etc. El problema inicia cuando formulas una crítica sincera (o no) a alguno de los argumentos de los llamados “activistas de sillón” y en vez de recibir un antítesis que lo revire, te vuelves inmediatamente un enemigo de la causa, un intolerante, SATÁN.

El argumento de ser tolerante y la frase de Voltaire de “No podré estar de acuerdo con lo que digas pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo” entra en un loop infinito cuando lo asumimos como tener que soportar a la opinión de todos todo el tiempo sin ningún tipo de crítica.

Todo esto me lleva a algo muy polémico y gracioso que pasó en Twitter, mi red social favorita por excelencia donde una periodista, usando el hashtag #MachismoPúblico, se quejaba amargamente de que un muchacho le había ofrecido un café mientras leía. Evidentemente, los tuiteros en este afán característico (y malsano) de dejar en evidencia lo ridículo, no paramos de hacer parodias de esta actitud radicalizada del feminismo.

A lo que muchos otros, pertenecientes a la Patrulla Moral del Internet respondieron tachando de machistas, misóginos y heterofascistas (lol) a los implicados. El problema es que el mismo modelo social que nos hemos creado en el Internet difiere muchísimo de la realidad social que muchos pretenden corregir y adaptar. Es sencillo identificar al ciudadano perfecto a través de un escaneo de conductas bien vistas.

Ser ecologista, orgánico, pet friendly, anticapitalista, social demócrata moderado, independiente, con un estilo muy común que les exige paradójicamente ser fuera de lo común. A lo que cualquier persona o actitud que pretenda ser irónica o distinta a alguno de los lineamientos de lo políticamente correcto merece ser linchado. El humor negro no cabe, el sarcasmo y lo mordaz sólo son “burdos” y “sin chiste” ya que no comparten la misma ideología.

En algo tan libre como el internet, nos hemos encargado de la creación de esta nueva policía de lo políticamente correcto que sólo ha servido para radicalizar movimientos totalmente válidos e importantes como el feminismo para transformarlos en caricaturas de sí mismos que se preocupan más porque un chico les invite un café a que el novio de su amiga le pegue en secreto o que, hasta la fecha, la brecha salarial entre ambos sexos siga siendo significativa. No, lo que importa son los tuits y los chicos que invitan café.

Tanto miedo le teníamos al Gran Hermano de George Orwell que al final la policía del pensamiento terminamos siendo nosotros.

Sowy not sowy. Carpe Diem.

Dudas, comentarios, petrobonos: Twitter: @Durden

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