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BookTag Feminista

Por Alejandra Eme Vázquez:

Libros b4 Tipos es una iniciativa de nueve mujeres (Alejandra, Mayra, Andrea, Trestrece, Abril, Karen, Alaíde, Raquel y Jimena) que propone llevar la perspectiva de género a la lectura literaria a través de conversaciones transmitidas en directo, recomendaciones y todo lo que puede venir en consecuencia. Si cada una de ellas ya venía haciendo una labor crítica importante en sus espacios individuales, abrir la pauta para hacerlo desde el colectivo le da a la propuesta una riqueza y una fuerza asombrosas. Para conocerlas mejor pueden leer este artículo y esta entrevista, que no tienen desperdicio.

El BookTag Feminista lanzado recientemente por este colectivo nos invita a todas y a todos a responder diez categorías (y un bonus track) que repasan a las autoras importantes en nuestra vida, los libros escritos por mujeres que nos han descubierto el mundo y nuestra visión ante la representación de las mujeres en la literatura. Los alcances de esta red de lecturas que se va armando desde experiencias individuales son impresionantes, porque no sólo nos motiva a revisar nuestro ser lectoras y lectores desde este enfoque, sino que en muy pronto descubrimos que la propuesta va mucho más allá de la mera “cuota” cuando se nos revela un universo inacabable de autoras brillantes que queremos leer o releer ya mismo. Lejos de cerrar puertas, se trata de abrirlas todas.

Ya se pueden encontrar algunos videos, como éste de Alejandra Arévalo que inauguró el BookTag, pero también está abierto a hacer notas, como ésta que escribió Oralia Torres en su blog. De modo que hoy decidí responder en este espacio a este feliz reto que nos lanza Libros b4 Tipos, y aquí están los resultados, con la invitación extensiva a hacer este ejercicio que resulta interesantísimo y entrañable. Comenzamos:

***

  1. Autora favorita (o que más hayas leído su obra):

María Elena Walsh. Sus canciones son la banda sonora de mi infancia y sus libros tienen mis dibujos de los cinco o seis años, y tan no me ha abandonado en todo este tiempo que ya en mi adultez me dio para una investigación de maestría y pude acercarme a ella con otros ojos para descubrirla como una autora crucial en las letras latinoamericanas, en el feminismo de su tiempo, en el sinsentido literario y en la literatura infantil y juvenil, que están en el top ten de mis temas favoritos.

  1. Ensayista o teórica:

Rosario Castellanos. Cada vez que llego a ella, se me revela un cosmos y se me revela además que, como muchas de las mujeres que aquí menciono, no sólo escribió excepcionalmente sino que lo hizo en distintos géneros, formatos y estructuras. Especialmente su labor como ensayista ha sido un eje imprescindible para mí, al grado de que justo cuando sucedió la tragedia del estudiante que disparó a su maestra y compañeros en Monterrey a principios de este año, encontré en El uso de la palabra un ensayo de 1967 (titulado “Todas las edades, todos los climas”) en el que Castellanos revisa un caso pasmosamente parecido y da soluciones que son perfectamente aplicables, aquí y ahora. Y así con todo. Por eso creo que hay que leerla más, siempre más.

  1. Personaje femenino feminista favorito:

La Pastora Marcela. Lo genial de su historia, contada en el capítulo XIII de Don Quijote de la Mancha, es que primero la conocemos por dichos ajenos, que la pintan malvada por hermosa y altiva, y después aparece en persona para decir un maravilloso discurso que pone todo en su lugar con joyas como: “… El que me llama fiera y basilisco, déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama ingrata, no me sirva; el que desconocida, no me conozca; quien cruel, no me siga; que esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá, conocerá ni seguirá en ninguna manera…”. Podríamos salir a repetir exactamente sus palabras y serían endemoniadamente actuales, ¿probamos?

  1. Poeta favorita:

Sara Uribe. Antígona González debe ser uno de los libros más importantes de la literatura así, a secas; de ahí, la aguda escritura de Uribe pasa por poner a temblar cualquier hegemonía que se le atraviese y además establece conexiones explícitas con otras escrituras y otros modos de ver que hacen de su lectura una experiencia que necesariamente atraviesa. Y hay que decir que junto a ella están muchísimas poetas mexicanas proponiendo estructuras, lenguajes y acercamientos que no hay que dejar pasar, lo que derrumba el pensamiento tan generalizado de que una mujer exitosa es un caso aislado y de que si hay campos dominados por hombres es porque “no hay mujeres” que los trabajen.

  1. Autora menos recordada:

Martha Gellhorn. La conocí por una breve mención en la nota introductoria a El asesinato de Elena Garro y me obsesioné con su lectura, sin saber que sería toda una odisea conseguir su libro, el mismo que tuvo que viajar durante un mes por el Atlántico para llegar a mí. Gellhorn fue una corresponsal de guerra y una cronista fuera de serie, y leerla ha sido fascinante. De ahí me he dado a la tarea de buscar entrevistas, testimonios y otros textos, que además me van llevando a nuevas lecturas no solamente literarias sino de vida. Y eso es de agradecerse.

  1. Autora adelantada a su época:

Elena Garro. Sin temor a equivocarme, puedo decir que las lecturas, estudios e interpretaciones que se han hecho de Garro no son ni la punta del iceberg frente a todo lo que nos queda por descubrir. Fue una autora brillante cuya narrativa no tiene una sola pieza fuera de lugar, cuya poesía aún falta por leer y cuyo teatro es simplemente perfecto.

  1. Libro con una amistad entre dos mujeres:

Las sirenas sueñan con trilobites, de Martha Riva Palacio Obón. Éste es un libro fundamental que presenta la visión de Sofía ante un mundo hostil que debe organizar desde la fantasía, primero en soledad y luego desde su amistad con Luisa. No es un libro para nada complaciente, pero la magistral escritura de Riva Palacio toca justo las fibras que necesitamos tocar, y resuelve de una forma inolvidable los lazos de amistad, más bien sororidad, que se pueden plantear no sólo con mujeres de la misma edad, sino entre generaciones distintas.

  1. Autor con temáticas feministas:

Roald Dahl. Sé que hay otros, pero fue el primero que vino a mi mente sobre todo por Matilda y Cuentos en verso para niños perversos, en donde están las claras intenciones de tirar estructuras anquilosadas y establecer lazos desde otros lugares.

  1. Novela juvenil o infantil que retome el tema feminista; y
  2. Novela que te acercó al feminismo:

Mi respuesta inmediata a estas dos categorías es la misma: Lilus Kilus, de Elena Poniatowska (que no sé si clasifica como novela pero en todo caso no importa). Andaba con este libro para todos lados desde mis ocho o diez años, sin saber siquiera que tocaba el tema feminista, aunque dice Esa Palabra al menos en una ocasión. Me enamoré perdidamente de Lilus, de su perspectiva ante la vida, de su manera desparpajada de contar incluso tragedias como el asesinato de Chiruelita o la expulsión de la promiscua Borrega, y luego el libro se perdió en mis desmemorias hasta que justamente este BookTag me hizo recordarla, revalorarla y requererla mucho.

11. (bonus track): ¿Por qué te asumes como feminista?:

Esto tiene una respuesta más extensa. Porque de pronto parecería que si ya tienes una postura que implica estar en favor de la equidad de género y en contra de las violencias, nombrarte feminista no es relevante; en mi caso, publico textos que pueden entrar en esta clasificación desde hace unos diez años y antes ya tenía un pensamiento bastante afín a este movimiento, pero sin decir Esa Palabra que me asustaba por tajante, por comprometedora, yo qué sé.

Fue después de compartir con muchas mujeres experiencias que siempre había considerado destinadas al secreto vergonzoso, de darme cuenta de que lo que yo creía un hecho aislado y exclusivo de mi vida en realidad era una estructura que nos incluía a todas de una u otra manera, de sacudirme culpas milenarias y de establecer asociaciones de pensamiento y acción, cuando necesité nombrarme feminista. Podría haber quedado ahí, pero el nombrarme ha revolucionado mi manera de relacionarme con otras y otros, de cuidarme a mí misma (y a otras, y a otros), de responsabilizarme y de enfrentar distinto lo que antes me daba pánico pero que ahora veo desde el no sentirme sola contra el mundo.

Me he dado cuenta de que asumirme feminista me ayuda a actualizarme como nunca lo había hecho, porque es una conversación constante en lo interno y en lo externo. Una puesta en duda, un descubrimiento y un goce de encuentros. Una verdadera praxis. Y yo creía que el trabajo individual era apenas el comienzo de una revisión que llevaría al feminismo “grandote”, pero me he dado cuenta de que todo es simultáneo y desde entonces me entrego sin dudar al debate inacabable, a la lucha por la apropiación/recuperación de espacios, a la validación de los afectos, al reconocimiento de los errores, al humor, al compromiso y a la desfachatez propositiva que me ha dado compartir mi feminismo. Así que si una palabra puede hacer tanta diferencia, tan visible y tan positiva, no hay modo de no defenderla hasta las últimas consecuencias.

***

Ojalá que este BookTag Feminista se alimente de muchos videos y textos más para seguir ampliando nuestro universo lector a partir de la escucha, el trabajo y la acción en red, que son por mucho la gran esperanza de este mundo.

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