Looking for Something?
Menu

Cuerpos encantados

Por Deniss Villalobos:

Y somos dos fantasmas que se buscan

y se encuentran lejanos.

Miguel Hernández

I

Cuando tenía siete años vi a mi vecina caminando en el pasillo que va de la sala a la cocina de mi casa. Llevaba un camisón blanco largo, el mismo con el que la había visto en su casa hacía unos días cuando fui a jugar con su hija, y parecía muy cansada, como si no hubiera dormido en años. Me pidió que le regalara una manzana. Cuando fui a buscar algo de fruta y regresé con una pera en la mano, ella ya no estaba. Le conté eso a mis padres y ellos me explicaron que no podía ser verdad porque, la noche anterior, nuestra vecina había fallecido, después de pasar meses enferma en su casa. Pensaron que quizá había visto la ambulancia esa noche y, al quedarme pensando en ella, había soñado que la veía. Puede ser, pero yo aún estoy convencida de que, antes de irse a donde sea que las almas se van al morir, la suya andaba buscando una manzana. Lamento solo haber encontrado una pera.

II

En Personal Shopper (Olivier Assayas, 2016), Kristen Stewart interpreta a Maureen, una mujer de 27 años que, luego de la muerte de su hermano gemelo, decide pasar la noche en la mansión que pertenecía a Lewis, donde está segura que él la contactará o dará algún tipo de mensaje, pues mientras su hermano estaba vivo hicieron un pacto en el que, quien quiera que muriera primero debido a la cardiopatía congénita que ambos compartían, le enviaría al otro una señal. Durante la primera noche, a pesar de que no ve ningún fantasma, está segura de que hay una presencia, algo que vive en las paredes y ventanas de la casa y que trata de comunicarse con ella. En ese mundo, casi idéntico al París de la actualidad, nadie cuestiona la existencia de los fantasmas y, aunque de día Maureen es la asistente personal de una supermodelo, nadie se sorprende cuando menciona que también es una médium.

III

A veces, por la noche, escucho ruidos extraños que me erizan la piel. Es normal pensar en fantasmas, duendes y brujas cuando eres un niño, así que esperaba que, con el tiempo, mi miedo a la oscuridad y los crujidos de los muebles se volviera más racional, hasta desaparecer, pero si ha habido algún cambio éste solo fue para peor. Cuando escucho ruidos no pienso en ladrones o gatos, y lo primero que viene a mi mente es un rostro deforme que, desde un mundo alterno que abre una ventana hacia el mío, intenta decirme algo. Otras veces, de día, me parece que alguien camina detrás o junto a mí, no el fantasma de alguien que yo haya perdido, tal vez solo un fantasma que se sentía solo. Tal vez solo el fantasma que vive en mí y sale a tomar aire fresco.

IV

En la segunda noche en esa enorme casa a las afueras de París, Maureen se encuentra con un fantasma: una mujer que luce como sacada de una de esas viejas fotografías victorianas y que, violentamente, intenta contactarla. No hay rastro de Lewis, así que Maureen sale corriendo a medianoche y regresa a su pequeño apartamento. Al día siguiente, durante un viaje que debe hacer a Londres para elegir vestidos y zapatos carísimos de famosos diseñadores, alguien comienza a enviarle mensajes de texto desde un número desconocido. Ella pregunta “¿quién eres?, ¿estás vivo o muerto?”, y de alguna manera la pregunta tiene sentido. A veces yo también pienso que le escribo a gente que bien podría no tener un cuerpo hecho de carne, sangre y huesos. No hay nada en la pantalla que pueda considerarse terrorífico, al menos no como estamos acostumbrados en una película de miedo, pero durante todo el tiempo sientes que algo terrible está por suceder. Y sucede.

V

En una entrevista, Olivier Assayas dice: “We all have our ghosts; it’s not a matter of belief. We live with our own ghosts, and we live with our imaginations, our fears and anxieties, and what we call ghosts are a mixture of the departed and how they connect with our own inner world”. Todos tenemos nuestros fantasmas, algunos viven fuera, se manifiestan golpeando paredes, moviendo objetos, rompiendo vasos, escribiendo mensajes secretos en el vapor que queda en los espejos mientras te duchas, pero en mi experiencia, incluso si son los que más asustan porque no los esperas, son también los más inofensivos, tratando de llamar nuestra atención de cualquier forma porque ya no tienen voz. Es de los fantasmas que llevamos dentro de los que hay que cuidarnos, pues la mayor parte del tiempo ignoramos que están y, cuando aparecen, pueden hacernos creer que el mensaje está afuera, cuando lo único que hay que hacer es mirarnos al espejo. Las casas embrujadas no son nada al lado de los cuerpos encantados.

Puede interesarte

El niño que vivió
Sailor Moon VS el SOP
Comer crisantemos
Onironautas
¿Machismo al desnudo?

Deja un comentario

Efemérides

uncached

Twitter